PROGRESO

Mathías Riquero mete las manos en la tierra y la pelota en las redes

Entendió la importancia que tiene anotar para un volante con el paso del tiempo; a los 37 años dice que le quedan pocas balas pero las aprovecha muy bien.

Chocho
Chocho. Así está Mathías Riquero con sus tres nenas: Ema de cinco años, y las mellizas Camila y Sofía de dos. Foto: Leonardo Mainé.

P rogreso es muy importante en la vida de Mathías Riquero. Y no solo porque defendió la camiseta de los gauchos en tres etapas diferentes. Allí conoció a Lucía su mujer, hoy madre de sus tres hijas.

“Su familia es de La Teja y son todos hinchas de Progreso. Daniel, su padre, iba con las cinco hijas a la cancha. Y ahí la conocí. La vi y me propuse conseguir su teléfono, lo que fue muy difícil. Le empecé a escribir por MSN, no había Whatsapp, y la invité a tomar unos mates. Me costó convencerla para que nos viéramos, pero a los tres meses nos fuimos juntos a Colombia cuando me salió el pase a Junior. Fue todo muy rápido. Hoy, que tengo tres hijas, lo entiendo a Daniel. Por suerte todo salió bien, y llevamos once años juntos”, contó el volante, que dice que le quedan pocas balas en el fútbol, pero las está aprovechando muy bien. Lleva siete goles desde que regresó a Progreso a principio de año.

“Estoy en el momento final de mi carrera, pero disfrutando mucho. A los 37 años, sé que me quedan pocas balas en el fútbol. Pero me siento bien y estoy disfrutando mucho en un club que quiero mucho y es parte de mi vida futbolística”.

Progreso está tercero en el torneo Clausura, donde cosechó dos victorias y un empate. Y lo principal, está sexto en la tabla anual, en zona de clasificación a las copas, que fue el gran objetivo del técnico Leonel Rocco desde el inicio. “El 3 de enero, el día que comenzamos a entrenar, Rocco nos dijo que el objetivo base era entrar a una copa. Y estamos en una buena posición, pero sabemos que este tramo que queda es el más complicado”, afirmó Riquero. Y pasó a explicar las razones de la buena campaña.

“Hay muchas cosas. Es un equipo que se formó nuevo, porque se fue la mayoría de los jugadores del año pasado, pero se mantuvo una base importante. Y llegamos otros con muchas ganas de hacer las cosas bien. Pero la gran fortaleza que tiene el grupo, por más que hay muy buenos jugadores, es la calidad humana. La pasamos muy bien en el vestuario y tenemos un desayuno al que vamos casi todos una hora antes. Está muy bueno”, explicó.

El comienzo

Debutó en Villa Española a los 16 añosSe crió entre Flor de Maroñas y Punta de Rieles y tras pasar por Defensor Sporting y Nacional, debutó en la Primera de Villa Española a los 16 años con el “Chueco” Perdomo de técnico. Allí jugaba con su hermano mayor Gonzalo, el arquero. “Era un grupo divino donde nos dieron muchas herramientas para la carrera”, dijo.

Que el club tenga un exfutbolista como presidente, Fabián Canobbio, y que el técnico Rocco haya sido campeón uruguayo también tiene su importancia, cree el volante. “Es importante para nosotros y para la imagen del club. Sabe lo que necesitamos, lo que hace falta y hacen un esfuerzo grande para brindarnos todo y que podamos competir contra equipos que en infraestructura y presupuesto tienen más. Y Rocco nos inculca lo que es Progreso en La Teja”.

EXPERIENCIA. “Me siento muy bien, pero sé que con 37 años no me queda mucho. Aunque hay jugadores como Diego Scotti, Abreu y Pellejero que pasan los 40 y juegan a muy buen nivel. Creo que la carrera se ha estirado más que nada por el cuidado. Hoy todo se ha profesionalizado mucho más. Hay muchas más herramientas que te permiten cuidarte y jugar hasta los 40 años”, manifestó.

“Hay cosas que te dan los años, como en todo oficio. La experiencia te da muchísimo. Te ayuda a manejar los momentos del partido. A medida que fue avanzando la carrera, le fui aportando cosas, como el gol. Cuando arranqué en Villa Española hacía un gol por año y ahora he hecho muchos más. Y cuando jugás de volante, si el agregás un par de golcitos por campeonato, te ayuda muchísimo. Me di cuenta con el paso de los años”, analizó y reconoció que hoy hace todo lo posible por anotar.

Festejo

“Lo busco mucho, cuando entro al área deseo que me llegue la pelota, aunque a veces me pasa lejísimo. Y también hay estrategias que he manejado tanto en Progreso como en los clubes donde estuve en Chile”, aclaró.

Tras defender a Danubio en 2011 se fue a Chile, pensando que iba a estar una temporada y se quedó siete años y medio. Jugó cuatro años en Ñublense, dos en Deportes Iquique y uno y medio en Temuco. “Siempre había querido ir a Chile, me parecía que era un mercado en el que me podía ir bien”, contó.

Las plantas y la casa de barro

El curso de bioconstrucciónTiene el fondo de su casa en el Prado lleno de plantas. Y con Lucía hicieron un curso de bioconstrucción. “Es construir con materiales naturales. Barro, madera lo que encuentres en el entorno. Eso también me gusta mucho”.
Riquero

LA HUERTA. Hizo sexto de Ingeniería y después se metió en la Facultad de Psicología. “La carrera no me enganchó mucho y además los exámenes eran los sábados de mañana, yo estaba en Wanderers y se hacía difícil”. Hoy lo cautivan las plantas y la huerta y quizás termine dedicándose a eso. “Mi padre es productor rural en Punta de Rieles, tiene quinta. Cada vez que voy me traigo tierra y plantines. Y ese lado me gusta mucho. Ya he hecho varios cursos en el Botánico. Me interesa aprender de lo que me gusta: meter las manos en la tierra”.

familia

Tres nenas que lo tienen maravillado

En Chile no sólo le fue muy bien futbolísticamente, también se trajo tres nenas. Allí nació Ema, que hoy tiene 5 años y cuando estaba en Iquique llegaron las mellizas Camila y Sofía de 2. Viajaron para que nacieran en Uruguay y regresaron a Chile. “De arranque quería una nena, luego para el segundo esperaba el varón y vinieron dos nenas más. Nos tienen maravillados. Además siempre tiran para el padre. Cuando llego a casa es todo ‘papá, papá’ y me llenan a besos”, dijo sobre sus hijas que tienen sus arquitos y a veces juegan con él a la pelota. “Nunca quise hijos para que hicieron lo que yo hago, pero si les gusta el fútbol...”.

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