DEFENSOR SPORTING

Martín Rabuñal, el de los goles a los grandes

Nació en una familia de feriantes y la vida lo llevó a ser uno de los mejores 5 del medio.

Camión
 "Tincho".  El volante con uno de los camiones de su familia de feriantes. Foto: Francisco Flores.

"Me da un poco de vergüenza seguir viviendo con mis viejos”, dijo Martín Rabuñal (25) al abrir la puerta de su casa. Al frente había tres camiones estacionados. Es que el capitán de Defensor Sporting nació en una familia de feriantes y si se salvó de madrugar para ir al mercado y levantar cajones como su padre, sus tíos y su hermano, fue por el fútbol. “En mis épocas de juvenil alguna manito dí. Por eso sé del sacrificio que hacen”, se defendió. Y retomó el tema de independizarse.

“Estoy cómodo acá, me ayudan bastante. Nos ayudamos entre otros. Mi hermano vive en el fondo y una de mis hermanas adelante. Y mi hermana mayor a unas cuadras. Siempre fuimos una familia unida. Ya desde mis abuelos, que vivían acá también. Nos criamos así, estando siempre juntos. Y eso capaz que hace que me cueste un poco desprenderme. Y como estoy soltero ahora, no estoy con miras de irme”, explicó el volante que ayer se despertó a mediodía. Es que el domingo se fue del Franzini con sensaciones encontradas. Feliz por el gol, ya le había anotado a Nacional y repitió con Peñarol, pero muy amargado por la roja.

“Me tocó convertirle a los dos grandes, pero es algo sólo estadístico, por más que es muy gratificante hacer un gol, sea en un partido importante o no. Aunque como Defensor Sporting es el club que históricamente le compitió a los grandes, la trasendencia es otra. El que le hice a Nacional lo pude disfrutar más porque ganamos, esta vez hicimos un gran partido, pero no se pudo. El empate fue justo”, admitió.

LA ROJA. “Quedé muy dolido con la expulsión. Creo que fue justa, pero no tuve ninguna mala intención. No quise ir a lastimar al rival. Fui a trabar y él hizo lo mismo. Fuimos los dos con la pierna para adelante. Yo toqué la pelota y seguí con la pierna porque la tenía estirada y le caí con la suela. El juez interpretó que fue plancha. Pero insisto en que no fue con intención. Me dolió por el momento del partido. Estábamos con un hombre más, aprovechando. Y estoy seguro que por lo menos un par de situaciones más de ataque íbamos a tener”, reconoció sobre su falta a Matías de los Santos.

El volante ha perfeccionado mucho su juego hasta convertirse en uno de los mejores números 5 del fútbol uruguayo. Ha anotado de cabeza y también pegándole de afuera del área, como hizo en la Copa Libertadores a principio de año.

“Son cosas que se trabajan. Antes de arrancar los entrenamientos hacemos unos trabajos de calentamiento y prevención. Y después nos dan libertad para que cada uno practique lo que quiere seguir mejorando o puliendo. Y ahí me levantan centros y cabeceo y remato mucho al arco. Otros patean tiros libres o penales. Lo hago casi todos los días, no quiere decir que todos vayan a ir al arco, pero vas agarrando conocimiento de lo que estás haciendo. Y confianza. La base es el entrenamiento. Después hay que acompañarlo con un poco de suerte. A veces rebota y entra y otras veces te la ataja el arquero o pega en el palo y se va”.

Juventud Unida
Juventud Unida. En la cancha del club de baby fútbol donde jugaba cuando era niño, en la esquina de su casa. Foto: Francisco Flores. 
inicios

Su admiración por los estudiosos

Llegó a Defensor Sporting con once años, cuando aún jugaba al baby fútbol en Juventud Unida, en la esquina de su casa. “Antes de terminar el baby fuimos con un grupito de seis o siete chiquilines a la escuela de Defensor, en el comando frente a canal 5, con el profesor Santos. Nos dijeron que siguiéramos yendo, no había muchos jugadores de nuestra generación. Entrenábamos en el comando y seguíamos en el baby fútbol”, contó y confirmó que el profe Santos les revisaba las notas. “Pedía el carné, por suerte a mí me iba bastante bien”. En tercero de liceo se le complicó porque sus amigos iban todos a un liceo del barrio y a él le tocó en otro. “Eso me jugó en contra y también el fútbol. Ahora hay unos convenios en la Mutual para terminar el liceo, estaría bueno poder hacerlo. Salir de eso de una vez. Yo le tengo admiración a los compañeros o colegas que terminan sus estudios jugando a nivel profesional. Sé que no es fácil, pero se puede”.

Debutó en la Primera División violeta con 20 años, a fines de 2014 de la mano de Heber Silva Cantera. Pero fue con Eduardo Acevedo con quien se afirmó en la titularidad. “En el 2017, cuando fuimos campeones, comencé a tener continuidad. Y hoy gracias a Dios hace un tiempito ya que me toca jugar. Y con la capitanía tengo un rol más importante en el equipio. Trato de aprovecharlo y brindarle lo mejor al equipo y a los compañeros”, dijo sobre el brazalete que lleva a pesar de que hay gente de más experiencia y trayectoria, como el “Tata” González.

“Risso me llamó y me dijo que quería que el capitán fuera yo. Al principio me sorprendió porque no lo esperaba. Pero sentí que era una linda oportunidad para seguir creciendo. Hoy mi rol es otro. Ser el capitán no es fácil y es una responsabilidad mucho mayor. Hay que saber manejarlo”.

Rabuñal fue compañero de su actual técnico cuando recién había ascendido al plantel principal. “Es el mismo, pero cuando éramos compañeros teníamos un diálogo más fluido, más de compañeros en el día a día. Ahora al ser el técnico capaz que ya no tenemos ese diálogo, capaz que hay otra distancia. La del cuerpo técnico al jugador”.

Aunque sigue viviendo con Daniel e Inés, sus padres, tiene una vida paralela a la ellos. Generalmente, cuando regresa de entrenar se prepara él su comida. “Ellos tienen sus horarios y sus cosas. Nos organizamos, pero en base a mi dieta de deportista”.

Todo al horno y con aceite de oliva. Las frutas y verduras de la feria no le faltan. Tampoco los frutos secos. Se cuida como el profesional que es. Y en la cancha se le nota.

futuro

No quiere distraerse pensando en el pase

El buen nivel de Rabuñal hace que los hinchas violetas ya comiencen a preocuparse con su probable partida. Él no quiere ni oír hablar del tema. “Trato de no estar pendiente de eso. No quiero descuidar a Defensor, más en este momento que es de muchos cambios. Tenemos que hacer las cosas bien para mejorar y salir de la posición que tenemos en la tabla. Si pienso en eso me puedo perjudicar en lo personal y al equipo. Junto con mi representante (Gerardo Rabadja) tomamos la decisión de que no me va a decir nada, salvo cuando ya sea algo muy serio. Si se da, se da y bienvenido sea, pero no quiero estar pensando en eso”, contó.
Hubo que insistir para que respondiera en qué fútbol le gustaría jugar. “España o Italia porque el fútbol es muy aplicado. Pero una cosa es pensarlo y otra que se de. Otro fútbol que me encanta es el argentino. Trato de ver todos los partidos. Y juegan sencillo. Me gusta la dinámica y la pasión que hay”.

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