DANUBIO

"Maravilla" y el "Pollo": 25 años de amistad

Grosmüller se ilusiona con volver a jugar con Olivera en Danubio antes que llegue la hora de colgar los zapatos y la calidad.

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Amigos. Ruben Olivera y Carlos Grosmuller no pierden la esperanza de volver a jugar juntos. 

C arlos Grosmüller está en cuarentena. No tiene una rutina establecida y se levanta tarde, pero entrena todas las tardes siguiendo las pautas del preparador físico de Danubio, el equipo en el que se crió y al que espera dirigir en algún momento, cuando cuelgue sus zapatos y su calidad.

Sólo le faltan algunos meses para conseguir la Licencia Pro, la que lo habilita a dirigir en Primera División. Sin embargo, él se ilusiona con arrancar con los chiquilines del club de la Curva de Maroñas. Ya lo habló con el presidente Arturo Del Campo, pero sólo por arriba porque aún juega y tiene contrato hasta diciembre.

Además, alguien desde el otro lado del mundo, se ilusiona con volver para jugar con él. Se trata del “Pollo” Ruben Olivera, a quien “Maravilla” conoce desde los 10 años y es uno de los futbolistas con quien mejor se ha entendido dentro de una cancha.

“La idea suya siempre era volver a Danubio. En su momento no se dio aunque estuvo cerca. Ahora me sorprendió porque hacía meses que no hablaba con él. Sabía que su interés era que volviéramos a jugar juntos, pero como tiene su vida en Italia, me sorprendió un poco que quiera volver. Pero me encantaría que volviera”, reconoció Grosmüller.

“Somos amigos, tenemos tremenda relación y nuestras familias también. Hay mucha afinidad y el cariño es mutuo. Además, nos tenemos que apoyar entre nosotros: soy el único que queda de su generació, je”, bromeó sobre Olivera, quien cumple años el mismo día que él. El 4 de mayo ambos llegarán a los 37.

Se conocieron en la selección de baby fútbol de la entonces liga de Piedras Blancas y luego a los 13 años fueron juntos a Danubio, donde compartieron todas las formativas. También fueron compañeros en la selección Sub 20 y en el Lecce de Italia. “Somos amigos hace más de 25 años. Andábamos tanto juntos que él llegó a vivir un tiempo en casa. Se empezó a quedar un día y después se instaló. Y de más grande también. Cuando se fue a Italia con 19 años estaba viviendo en casa. Compartimos un montón de cosas”.

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Compañeros. Jugaron juntos en la selección de la Liga de Piedras Blancas, en Danubio, en la selección Sub 20 y en el Lecce de Italia.

Volver a jugar con Olivera a esta altura de la carrera sería muy disfrutable para “Maravilla”. “Cuando vos te criás con una persona tenés afuera de la cancha una complicidad que se refleja adentro. Nosotros no sólo jugábamos y entrenábamos siempre juntos sino que además compartíamos un picado en la calle o un fútbol 5 en las vacaciones. Todo eso hace que te conozcas hasta de memoria. Ahora, cuando por ahí queda poco, compartir con amigos dentro de la cancha y las charlas en un vestuario estaría muy bueno”, se ilusionó.

El “Pollo” y “Maravilla” no sólo vivieron juntos en la casa de Grosmüller, también lo hicieron un año en la casita que tenía Danubio para sus futbolistas y en la casa de Rafael Perrone cuando lo tuvieron de técnico. “La casita en su momento fue para los chiquilines que veían del interior y no tenían donde quedarse en Montevideo, pero en aquel tiempo las cosas no estaban bien económicamente en mi casa y Danubio me abrió las puertas de la casita para que comiera y descansara bien. Y con el ‘Pollo’fue lo mismo. Y después nos fuimos juntos para lo del ‘Rafa’. Él nos tenía un poco de desconfianza y nos llevó para su casa porque quería tenernos cerca para controlarnos, je. Pero la pasábamos muy bien”.

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En familia. El "Pollo" y "Maravilla" con sus respectivas esposas. 

LICENCIA PRO. Hoy comenzará las clases on line en la ACJ para terminar la licencia Pro. Y espera tenerlo terminado a fin de año. “Me encantaría empezar con los juveniles, trabajar con los chiquilines de Danubio. Creo que todo tiene un proceso. No es lo mismo jugar que pararse adelante de un plantel. Mientras más conocimientos y más experiencia se tenga mejor. Ir de a poco es la mejor idea. La idea en Danubio es inculcarle a los chiquilines el sentido de pertenencia, es lo que más me gustaría. Conozco muy bien el club, llevo muchísimos años en Danubio y pasé por todas las internas. Quiero volcar todo lo que viví y transmitirle el sentimiento que tengo a los chiquilines”, explicó el volante, quien como todos ha rescatado cosas buenas y malas de los técnicos que ha tenido. Y destacó a Marcelo Méndez.

“Tiene casi mi misma edad pero su forma de trabajar y de relacionarse con los jugadores es espectacular. Cuando se fue de Danubio le dije que me gustaría seguir su misma línea”, contó quien no se imagina haciendo otra cosa. “No tengo otra idea que no sea ser entrenador. No sé cómo seré, porque eso lo agarrás con la experiencia y además hay que adaptarse a las características de los jugadores que tengas”, finalizó quien mantiene intacta su calidad. “Con los años lo que se pierde es la velocidad, pero yo rápido nunca fui. Je”.

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Con la cabeza para cualquier lado

“Hay días en que entrenar te cuesta más que otros. Nunca había vivido algo así, ni yo ni nadie. Capaz que estuviste algún tiempo sin equipo o se te terminó el contrato y estuviste entrenando por tu cuenta, pero ibas a un parque con amigos. Esto es otra cosa”, dijo sobre cómo lleva la cuarentena. “Además con esta incertidumbre se te va un poco la cabeza para cualquier lado porque no se sabe cómo va a seguir todo esto. Cuesta”.
Compartir las 24 horas con la familia también es extraño y hasta puede llegar a ser complicado. No es el caso de Grosmüller, que disfruta de sus hijos, Luna, de 16 años y Bastian de 10. “Lo hablamos casi todos los días con mi señora, es raro pero al mismo tiempo está bueno poder compartir cosas que a veces en el día a día y con las rutinas de cada uno, se hace difícil. No tenés tiempo, o no encontrás el momento para estar todos juntos. Obvio, que llega un momento en que los gurises se aburren, nos aburrimos un poco todos. Pero no me puedo quejar, la vamos llevando muy bien”.

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Cuarentena. Carlos jugando a las cartas con sus hijos Luna y Bastian y su esposa Johanna.
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El error de no haber seguido en Europa

Grosmüller jugó en el Schalke 04 de Alemania del 2007 al 2009. A esta altura tiene poco contacto con gente de allá, pero no le sorprende que Alemania sea de los que lleva mejor la lucha contra el coronavirus. “Estamos hablando del primer mundo, pero no me extraña que sea uno de los países menos afectados porque sé como se manejan”, explicó quien reconoció una vez más, que uno de los errores de su carrera fue haber regresado a Danubio desde Alemania en busca de minutos en lugar de seguir en Europa.

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