DE VOLEA

La mano firme de Decurnex

Daniel Rosa

Resulta muy tentador escribir de la crisis de Peñarol, pero Enrique Arrillaga aborda ese tema con profundidad en este artículo, así que prefiero enfocarme en lo positivo: Nacional. Y tampoco se trata de subirse al carro de los cuatro triunfos en cuatro presentaciones en la Libertadores, algo fantástico. Acá la cuestión pasa por la conducción de la institución.

José Decurnex apostó el año pasado por un proyecto con Eduardo Domínguez, pero tuvo que abortarlo a raíz de los malos resultados. Trajo a Álvaro Gutiérrez y fue campeón. El técnico se fue y se la jugó por Gustavo Munúa. Más allá de que quizás aquel inicio generó dudas, todas sus acciones posteriores han sido acertadísimas.

Nacional tiene un norte. No hizo grandes contrataciones, sino que trajo lo que precisaba o, mejor dicho, lo que no tenía, porque el objetivo de la institución es proyectar juveniles forjados en su cantera. Y vaya si lo ha hecho: Neves, Trezza, Corujo, Orihuela, Laborda, Trasante, García y Vecino, ese suplente de lujo que tiene Bergessio, pues jugó tres partidos de titular y anotó cuatro goles.

Con mano firme en el timón, Decurnex enderezó un barco a la deriva.

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