DE VOLEA

Malo, pero magnífico en su definición

DANIEL ROSA

DANIEL ROSA

El fútbol uruguayo es magnífico. Tanto que es capaz de disimular las desprolijidades mayores, como lo fue haber fijado la última fecha menos de 24 horas antes de que se juegue.

El juego no es el mejor, está comprobado, pero la pasión le gana a la razón, lo que genera que la lógica pierda por goleada. Muestra de ello es que a la última jornada del Clausura llegaron 12 equipos peleando por lograr diferentes objetivos, lo que significa que solamente cuatro ya no tenían nada que hacer: Juventud, Rampla Juniors (descendidos con anterioridad), Cerro y Danubio.

En el caso de los últimos dos, porque quedaron en un limbo que los deja muy comprometidos para el año próximo con la permanencia en Primera. Sin embargo, cuatro equipos (Nacional, Peñarol, Progreso y Plaza) jugaban por el Clausura, tres (los grandes y el arachán) por la Anual, dos por llegar a Libertadores (Progreso y Liverpool), cinco por entrar a la Copa Sudamericana (River Plate, Fénix, Boston River, Wanderers y Defensor Sporting) y dos (Boston River y Racing) por evitar el descenso. Se habrá emparejado hacia abajo, lo cual no es bueno, pero la emoción duró hasta el último día.

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