EL CLÁSICO

Maite y "Nacho": cuando el amor puede más que los colores

Se conocieron hace dos años por Instagram y desde ese momento no se separaron más. Pero esta tarde él va a la tribuna Colombes y ella a la Ámsterdam.

El amor
El amor. Maite y "Nacho" son felices más allá de sus diferencias futbolísticas. Foto: Marcelo Bonjour.

Esta tarde Maite y “Nacho” irán al Estadio Centenario. Él a la tribuna Colombes con unos amigos y ella a la Ámsterdam con un vecino. Ambos heredaron el amor por los colores de sus familias, pero eso no impidió que se enamoraran. Ni siquiera el fanatismo de la joven.

“Mi padre es hincha de Peñarol y siempre de chiquita fui de ponerme la camiseta. Cuando nací mi tío me regaló la primera camiseta y mi padre siempre me la ponía. En realidad siempre me gustó el fútbol, y quería jugar, tengo muchas fotos pisando la pelota. Pero mi padre nunca me dejó hacer baby fútbol”, contó Maite (22), quien empezó a ir al fútbol cuando tenía seis años y a los once le pidió a Francisco, su padre, que la hiciera socia del club.

“Llegó un momento en que mi padre dejó de ir y yo seguí sola. Mi hermano y yo somos socios desde el 2008, una época muy mala de Peñarol”, contó y reconoció que al CDS no va tan seguido porque le queda trasmano. “Además, desde que tengo un novio de Nacional voy menos. Porque si Nacional juega el sábado, Peñarol lo hace el domingo. Y si él va a ver a Nacional y yo a Peñarol no nos podemos ver el fin de semana. Por lo general los vemos por la tele”, explicó la hincha carbonera. Aunque acostumbrarse a ver los partidos juntos no fue sencillo para los jóvenes.

“Nunca dudé en ennoviarme con Maite aunque yo ya sabía que era muy fanática de Peñarol”, afirmó Ignacio. “Cada uno es del cuadro que quiere. Lo que si me calienta mucho son las baboseadas. Además, ellos vienen con un racha positiva y me ha tocado sufrirla. Pero he logrado dominarlo y es más por adentro. Trago saliva. Ella disfruta y yo trato de no calentarme mucho. Igual cuando vemos juntos los partidos más que ella es el hermano el que más babosea, pero bueno, tiene 18 años. Antes, al principio, cuando no tenía tanta confianza, me calentaba un poco más, pero ahora ya los conozco. Además, desde 1994, que es el año en que nací festejé más de lo que sufrí. Así que ahora que festeje ella. No pasa nada”, relató el hincha tricolor.

BABOSEADAS. “Al principio yo veía a Peñarol en mi casa y él a Nacional con sus amigos. Pero después comenzamos a tolerar más y a poder mirarlos juntos. ¡Hasta hemos llegado a mirar clásicos! Yo soy mucho más insoportable. ‘Nacho’ es más bueno, no me babosea ni nada”, admitió Maite. Y contó la peor de las baboseadas que le hizo a su novio. “Después de un clásico puse una foto en Instagram, en la que yo estaba en colores y él en blanco y negro. Y escribí que en dos años que estábamos de novios nunca me había podido ganar un clásico. Cuando lo vio casi me mata. Lo tuve que borrar y le pedí perdón”, reconoció Maite quien estudia Comunicación y está haciendo una pasantía en El Observador.

Afortunadamente, “Nacho” tiene quien lo defienda a la hora de mirar los partidos en la casa de su novia. “Mi madre es mucho de jorobarlo cuando le meten un gol a Nacional. Y sin embargo mi padre lo defiende. Le dice que no lo moleste todavía que viene a ver los partidos a casa rodeado de hinchas de Peñarol”, aclaró la joven. “Mi suegro es el apacigua un poco las cosas. Si bien él es fanático de Peñarol entiende lo que es para mí estar en su casa rodeado de hinchas aurinegros. Y me da una mano para que no me caliente”, coincidió “Nacho”, quien parece ser mucho más tolerante que su enamorada.

“Yo tengo un primito de ocho años que adora a ‘Nacho’ pero es de Peñarol. Y ‘Nacho’ para el cumpleaños le regaló la camiseta a pesar de que era la de Peñarol”, admitió Maite y contó cómo se conocieron.

“Nos conocimos por Instagram. Muy millennials todo. Teníamos conocidos en común y me empezó a seguir. Yo no sabía quién era, entré a su perfil y me pareció muy lindo. Je. Y lo empecé a seguir. Como al mes me respondió una historia y a partir de ese momento empezamos a hablar todos los días. Hasta que me dijo para vernos y desde ese momento no dejamos nunca más de vernos. Creo que el flechazo fue por Instagram. Cuando vi sus fotos empecé a decirle a mis padres jodiendo que iba a ser mi novio. Y eso que toda la vida había dicho que nunca iba a tener un novio de Nacional. Pero él es bárbaro en todo, lo único que tiene en contra es que es hincha de Nacional, je”.

“Nacho” también heredó el amor por Nacional de su familia. “Mi padre, mi madre, mis tíos, mis hermanos son todos hinchas de Nacional. Mi abuelo también lo era. Soy muy fanático, lo que he dominado con el tiempo es el fervor. Si Nacional pierde me caliento, pero no es como antes que era capaz de estar muy enojado y no hablarle a otras personas. En mi casa pasaba mucho que si perdía Nacional mi padre estaba días sin hablarle a mi madre. Aprendí que hay cosas más importantes que ganar o perder un partido”, dijo Ignacio quien trabaja en comercio exterior, con un despachante de aduanas, y estudia gastronomía en Crandon. “Desde chico me gusta cocinar. Además, como pensamos irnos de viaje un año, ser cheff es algo que a nivel mundial siempre sirve”.

A la hora de elegir el momento en que fue más feliz con el club de sus amores, se queda con un gol del Chino”. “Lo que me marcó y me hizo muy feliz fue el gol de Recoba de tiro libre en el clásico de 2014. Yo estaba en la Colombes con unos amigos y fue un momento de un gran desahogo por cómo venían las cosas. Me acuerdo de abrazarme con gente que no conocía. Felicitarnos todos y que hubiera gente llorando alrededor. Ese momento me quedó marcado. También me encantaban aquellos cuadros con OJ Morales. Aquellos equipos de Nacional me gustaban mucho”, explicó quien cumplirá 25 años en unos días.

El mejor recuerdo que tiene Maite en su aún corta vida es la campaña aurinegra en la Copa Libertadores de 2011. “Con mi padre fuimos a todos los partidos de local, siempre a la platea América. Y en el partido contra Santos estaba tan lleno que no había prácticamente lugar en la platea. Entonces mi padre dijo que mejor pidiéramos para subir a la tribuna. Yo no quería porque habíamos visto todos los partidos ahí y ya era una cábala. Pero él insistió diciendo que ahí no veíamos nada y que estaba lleno de humo. ¡Para qué! El partido de vuelta lo vimos en el living de mi casa y me puse a llorar porque antes de que nos metieran un gol ya sabía que íbamos a perder”, relató. Y agregó que en esa época su jugador preferido era el argentino Alejandro Martinuccio. Sin embargo, le cuesta elegir uno actual. Hasta que se inclina por Kevin Dawson. “Porque es el que nos salva”, dijo.

Maite y Nacho viven un clásico muy especial siendo novios. Foto: Marcelo Bonjour.
Maite y "Nacho" viven un clásico muy especial siendo novios. Foto: Marcelo Bonjour.

“Bergessio representa lo que nos gusta del fútbol, no dar nada por perdido”, dijo mientras tanto “Nacho”. “Y Neves representa el fútbol. Sabe jugar con la cabeza más que con los pies. Ellos dos son los pilares de Nacional”, añadió el joven que era socio pero se borró en el 2016 tras un año de presidencia de José Luis Rodríguez. De todas maneras, lo está considerando. “Las cosas no se estaban haciendo como se debía. Igual ahora tengo un grupo de amigos con los que vamos siempre a los partidos y conviene ser socio para conseguir las entradas antes y también para ayudar al club que está en un momento complicado y lo necesita”.

Al final, ambos dieron un pronóstico para el partido de esta tarde. “No tengo mucha fe pero los clásicos son partidos aparte”, dijo Maite. “Va a ser bastante cerrado. Me la juego con un 2 a 1 a favor de Nacional. En realidad mientras gane Nacional no importa por cuánto. Pero lo importante es que no pase nada, porque al final no es el fútbol el que nos da de comer”, culminó su novio.

Fútbol 8

"¿Cómo jugué?"

Como a la gran mayoría de los uruguayos a “Nacho” le hubiera encantado ser jugador de fútbol. Actualmente, despunta el vicio jugando en una liga de fútbol 8 en el equipo Las Carretas Fútbol Club. “Yo creo que juego bien, aunque no soy una estrella. Maite me lleva siempre, no sé si mira porque a veces le pregunto cómo jugué y me dice que no me vio. No sé si es porque no toqué la pelota o porque no le estaba prestando atención al partido. Je”.

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