Cerro

La maestra se transformó en presidenta

Una docente muy querida en el barrio, que tuvo a muchos de los hinchas como alumnos, es la nueva titular de Cerro

graciela castro
Presidenta. "Ver jugar al equipo es siempre un placer para mí", dijo Graciela Castro. Foto: Leonardo Mainé. 

"Walter, me dejaste afuera”, le dice Graciela Castro bromeando al sereno del Tróccoli, mientras lo saluda con un beso. “Lautaro, ¿cómo andás? Ya me enteré que estuviste por Brasil”, le comenta a un niño pequeño que estaba allí con sus padres, hinchas del club. Es que la presidenta electa nació y se crio en el Cerro. E hizo toda su carrera de docente en el barrio. Todos la conocen y ella conoce a todo el mundo. Muchos de los hinchas del club la tuvieron como maestra y ella está convencida que eso corre a su favor.

“Me desperté tranquila. El día de la elección no tenía nervios, sino un poco de ansiedad. Yo soy el nombre a la cabeza, pero somos un grupo grande de gente que impulsó todo esto. Nadie me obligó, estoy acá por voluntad propia. Es un compromiso con Cerro”, contó sentada en las afueras del estadio albiceleste porque como aún no asumió no quiso entrar para no herir susceptibilidades, aunque el domingo tanto Marcos Lombardi como Alfredo Jaureguiverry la saludaron tras su victoria. Y con la lista del primero trabajarán codo a codo.

“Cuando uno hace algo es para ganar, es lo que hice cada vez que concursé en mi carrera como docente”, agregó sobre el triunfo de su lista, la 3, en las elecciones. “Por suerte todo se dio con normalidad. Fue muy grande la alegría”, admitió. Ella nació en el Cerro hace 60 años y asegura que allí quiere morir: “Mis cenizas volarán por el Tróccoli”.

Es única hija y fueron sus padres quienes le transmitieron su amor por el club. “Mi madre tiene 87 años y lloró mucho el domingo. Mi padre, que me enseñó a ser una mujer independiente y a no depender de nadie, falleció hace ocho años. Creo que estaría muy orgulloso de mí”, añadió.

“Mis primeras palabras antes de papá o mamá fueron Cerro-Cerro. Y tengo una foto el día de la inauguración del estadio. Mi niñez fue muy linda, en un barrio diferente, donde funcionaban los frigoríficos. Era todo campo, pero no había nada perjudicial. La travesura más grande era tocar un timbre y salir corriendo. Sin que nos llamaran sabíamos la hora de volver a casa a tomar la leche. Y siempre acompañando al club”, relató sobre sus primeros años.

DOCENCIA. En la escuela era muy charlatana y nunca tuvo buena relación con sus maestras. Sin embargo, estudió magisterio y se especializó en educación inicial. Luego fue directora, siempre en escuelas del Cerro, y hace un año se jubiló como inspectora. “No sé por qué fui maestra, capaz que porque quise ser la maestra que nunca tuve”.

Fue secretaria del club durante la presidencia de Miguel Sejas y en 2007 estuvo en la gerencia deportiva del club. También presidió el Comité de Emergencia que se creó en las últimas elecciones y que gobernó un mes el club. Y cuando se creó Gol al Futuro la llamaron y accedió gustosa. “Siempre estuve dispuesta a darle una mano a Cerro: trabajé un tiempo con los gurises”.

Tiene claro que la organización es indispensable para que el club funcione. Y uno de sus primeros objetivos es traer a las familias del barrio otra vez al Tróccoli. “Cerro tiene una gran hinchada, pero últimamente las canchas están vacías. No puede ser, algo está pasando. La familia se retiró y la gente no pagó más su cuota. No puede ser que hayan votado solo 326 personas. Y que el padrón sea sólo de 900 asociados. Hubo momentos en que el club tenía 4.000 o 5.000 socios. Lo primero que hay que hacer es una gran campaña de socios porque en el Cerro viven más de 200.000 personas y entre Cerro y Rampla Juniors se dividen los hinchas”.

Es consciente que el club está endeudado y pasa por un momento de gran angustia económica. “Tenemos deudas como todos los clubes. La idea es hablar con nuestros acreedores, el principal es el Grupo Casal, para negociar. Pero recién después que asumamos nos enteraremos de la verdadera situación en que está el club. Hay deudas, embargos y todo lo demás”.

El 31 de diciembre todo el plantel del club, salvo dos futbolistas, Porras y Guillermo Rodríguez, terminan su contrato. “Tenemos que hacerle contrato a todos los chiquilines de la cantera, porque si no, se nos van libres”.

VALIOSOS. Los alicelestes clasificaron a la Copa Sudamericana, que comienza en febrero, y Graciela sabe que deben definir al técnico. Reconoce que “Petete” Correa hizo una muy buena campaña, pero no descarta que Richard Pellejero cuelgue los zapatos y arranque a dirigir. “A Richard lo conozco de niño. Y lo quiero donde sea, en la cancha o en el costado. Es un referente, del club, del barrio y de la hinchada. Es como ‘Toto’, el utilero. Él es Cerro, y Richard también. Por suerte el club tiene gente muy valiosa. Vamos a hablar con Richard a ver qué quiere hacer. También corresponde éticamente que nos reunamos con ‘Petete’, que tiene contrato hasta el 31 del este mes. Está todo por hablarse”, aseguró quien está convencida que su experiencia docente pueda ayudarla en su nueva función.

“La sociedad ha cambiado mucho, pero tengo muchos exalumnos en la hinchada. En estas horas pusieron cosas muy graciosas en Facebook, como la camiseta de Cerro con una moña. Y que todos debían hacer caso porque si no yo los iba a poner en penitencia. Yo estoy segura que todo se puede arreglar”.

Sabe que quedará en la historia porque es la primera mujer en presidir el club. Lo que ya hizo Isabel Peña en Rampla, pero como destacan los hinchas, Peña asumió porque Castillo renunció, no fue electa en las urnas. “Cerro siempre estuvo a la vanguardia en muchísimas cosas”, dijo Graciela, y agregó que tiene una excelente relación con Peña.

Castro no será la única mujer en la directiva. Tercera y con el cargo de secretaria estará Inés Da Rosa, hija y hermana de exárbitros.

juntos

Una reunión con Durán para recomponer

“Hablé con Durán, el presidente de Rampla Juniors, porque las relaciones no estaban muy bien últimamente. Quedamos en encontrarnos para tener una charla y recomponer las cosas porque somos el barrio. La rivalidad es sólo deportiva y nada más. En una misma familia hay hinchas de Cerro y de Rampla, que se separan al entrar al Tróccoli o al Olímpico. Lo que podemos lograr, es estando juntos”, dijo la presidenta. Graciela está casada con Carlos López, nacido en Belvedere pero que en siete años de noviazgo su suegro lo convirtió en hincha de Cerro.
Y tienen dos hijas: Laura, que está por recibirse de psicóloga, y Sofía, que es doctora en medicina. La mayor le dio un nieto, Teo, que tiene seis años y es la luz de sus ojos.

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