ANIVERSARIO

Un lujo: campeones sudamericanos y con un 5-1 sobre Argentina

Hace 40 años Uruguay ganaba el torneo de Ecuador con un gran equipo, que superó hasta una guerra

Uruguay campeón 1981
La llegada de los campeones a Montevideo, con cientos de personas en la avenida 18 de Julio

Ser campeones sudamericanos ganándole 5 a 1 a Argentina no es asunto de todos los días. Por algo pasaron 36 años antes que Uruguay volviera a festejar un título continental de juveniles. Que llegó, casualmente, también en Quito, en 2017.

Esta semana se cumplen 40 años de la gran campaña de los “juveniles 1981”, como se los llamaba entonces. Un grupo que se hizo fuerte en condiciones complicadas, que lanzó a la fama a varios cracks y que puso el gran broche a un período dorado de las promesas celestes, que entre 1975 y 1981 sumaron cuatro títulos sudamericanos consecutivos.

El campeonato, además, llegó en un momento particularmente feliz del fútbol uruguayo, cuando Nacional era campeón de América y del mundo y la Selección había incorporado la Copa de Oro a sus vitrinas.

La actividad de los juveniles ya era vista con especial atención por los dirigentes y la prensa. Puede afirmarse que Uruguay fue pionero en este sentido. Después, la instauración de los mundiales de la categoría por la FIFA atrajo la atención de otras federaciones nacionales, que comenzaron a realizar trabajos similares.

Para mantener la tradición ganadora, el plantel confiado al técnico Aníbal Gutiérrez Ponce viajó con anticipación a Ecuador, con la idea de lograr una mejor aclimatación a la altura. Los convocados fueron Javier Zeoli (Danubio), Javier Ananía (Fénix), Nelson Gutiérrez (Peñarol), Santiago Ostolaza (Bella Vista), Eduardo Linaris (River Plate), Carlos Vázquez (Bella Vista), Carlos Melián (Wanderers), Gustavo Ancheta (Miramar), Javier López Báez (River), Carlos Berrueta (Danubio), Pedro Pedrucci (Progreso), César Calero (OFI), José Batista (Cerro), Enzo Francescoli (Wanderers), Jorge Da Silva (Defensor), Alexis Noble (Peñarol), Adolfo Barán (Rentistas) y Jorge Villazán (Nacional).

Cuando ya estaban en Quito, estalló un conflicto fronterizo entre Ecuador y Perú, Fue la llamada “guerra de Paquisha”, por la localidad ecuatoriana donde se combatió. En diez días hubo 17 muertos y unos 30 heridos. La Conmebol decidió postergar el Sudamericano por dos semanas.

La AUF llegó a considerar ordenar el regreso de la delegación. Pero al final se quedaron, entrenando y mirando las noticias con preocupación en Quito, mientras aviones militares sobrevolaban la ciudad a toda hora rumbo a Paquisha.

Es posible aventurar que esos 15 días extras le dieron a los uruguayos una mejor aclimatación a la altura. De cualquier manera, cuando por fin arrancó el certamen, el 15 de febrero, les costó mucho ponerse en marcha: empataron con Bolivia y perdieron con Paraguay. Con la amenaza de la eliminación encima, le ganaron a Ecuador y Colombia y se clasificaron al cuadrangular final (como al Mundial iban los dos primeros y el tercero a un repechaje, la ronda era de cuatro y no de seis como ahora). Allí se encontrarían de nuevo con Bolivia, la sorpresa del certamen, más las potencias Argentina y Brasil, que ganaron la serie disputada en Guayaquil.

La etapa de las definiciones comenzó en Guayaquil, donde Argentina venció a Bolivia 3 a 1 y Uruguay obtuvo un esforzado pero valioso triunfo sobre Brasil. Da Silva hizo el primer gol, empataron los verdeamerillos y desniveló un penal convertido por Francescoli cerca del final.

Después, Brasil le ganó 4-0 a Argentina, en tanto Uruguay, de nuevo en Quito, sufrió para superar a Bolivia 2-1, con goles de Da Silva y Villazán.

La última fecha se disputó el 8 de marzo de 1981 en el estadio Atahualpa de Quito. El empate alcanzaba para que los celestes fueran campeones. Pero lograron una inusual, arrasadora goleada por 5 a 1. Dos de Da Silva, uno de Francescoli, otro de Barán, luego el descuento argentino (Espíndola de penal) y Villazán el quinto, aunque pudieron ser más. Francescoli, con cinco conquistas, fue el goleador del torneo.

Los uruguayos de aquel día fueron Zeoli (luego Ananía); Vázquez, Gutiérrez, Ostolaza, Melián; López Báez, Batista, Francescoli; Villazán, Da Silva (Berrueta) y Barán. En Argentina, que era campeón mundial de la categoría, contaba entre otras promesas a Oscar Ruggeri, Jorge Burruchaga y Carlos Tapia, futuros titulados en México 86. O sea, tenían también un gran equipo.

En definitiva, fue un triunfo de la calidad de los jugadores, la planificación de técnicos y dirigentes y también del espíritu de “resistencia” de todos para no abandonar lo proyectado incluso bajo una guerra

.El equipo campeón en Ecuador fue al Mundial en Australia con retoques. El principal fue el cambio de técnico: Raúl Bentancor por Gutiérrez Ponce. Y apareció Carlos Aguilera en el ataque. Luego de superar fácilmente la serie, con grandes producciones, Uruguay perdió ante Rumania en los cuartos de final un partido increíble. Dominó ampliamente pero los rumanos embocaron dos tiros de lejos y fue 2 a 1...

Los campeones de 1981 recibirán un homenaje esta semana por parte de la Asociación de Historiadores e Investigadores del Fútbol Uruguayo y la AUF.


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