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Lodeiro, conductor de Boca, copiloto de "Pechito" y regalo para Loeb

El uruguayo estuvo presente en un evento de Citroën y le regaló una camiseta al piloto francés nueve veces campeón mundial de rally. Además, asistió al argentino José María López.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Nicolás Lodeiro y Sebastian Loeb. Foto: La Nación.

La película se proyecta todos los días, una y otra vez, en diferentes horarios. Las imágenes son en blanco y negro y en colores, en un recorrido a través de la historia. El Museo de Boca reúne en una sala oscura a 150 personas, por turnos, para enseñarle al público quiénes fueron los grandes ídolos del club en cada período. ¿Cuántos méritos hay que acumular para ser protagonista de ese celuloide-homenaje? ¿Cuántos años se deben jugar en un altísimo nivel para ingresar en ese círculo de privilegio? En ese mismo tour, los hinchas se topan rápido con tres enormes estatuas hechas de resina e incrustaciones de acero: las de Juan Román Riquelme, Martín Palermo y Guillermo Barros Schelotto.

Es evidente que el Mundo Boca no admite a cualquiera, e incluso tiene menos tolerancia para quien debe cargar la responsabilidad de la N° 10. El recuerdo de Román está muy fresco y perdurará por siempre, por supuesto. Pero Nicolás Lodeiro sorprende por estos días con una rápida adaptación y un aplomo futbolístico a tono con lo que su puesto demanda. Como si su talento se hubiese forjado al calor de Casa Amarilla. "Me gustan los desafíos y llevar la 10 de Boca va a ser una linda responsabilidad", mencionó el uruguayo a principios de febrero, cuando se incorporó al club proveniente de Corinthians. Ni bien comenzó a respirar el aire de la Bombonera le dieron para elegir la camiseta 14 -su preferida- o la 10, pero el volante aceptó el reto de este número tan simbólico. Con esa convicción dio sus primeros pasos en Boca y hoy su rendimiento lo convierte en el refuerzo más productivo de los diez. Es claramente el bastonero xeneize y le escapa a la larga sombra de Román con un carácter aplastante.

Ayer, el día después del triunfo por 1-0 ante Atlético Rafaela, Lodeiro vivió una jornada a toda velocidad a bordo de un C-Elysée. En el marco de un evento de Citröen -sponsor del club- el charrúa actuó de copiloto del francés José María "Pechito" López (campeón vigente de WTCC) en el autódromo Oscar y Juan Gálvez, y el asfalto ardió con el paso del vehículo a 280 km/h.

Minutos antes de embarcarse en esta experiencia, Lodeiro ya se aturdía con el rugido de los autos; los miraba pasar como un rayo por el circuito porteño y preguntaba tímidamente: "¿No se puede cancelar esto? No me subí y ya estoy transpirando...". Lo irónico, en este contexto automovilístico, es que afirmó: "No me siento el conductor de Boca; hay varios conductores en el equipo". Es una frase que, en realidad, está más ceñida con su perfil bajo que con su peso específico en el campo. Después se definió más acorde con lo que es, bajo el imaginario slogan Lodeiro Conducción: "Me gusta estar con la pelota, asistir, tirar paredes y juntarme a jugar. Gago te devuelve la pelota siempre redondita, disfruto mucho y crezco al lado de él. Pero también hay otros jugadores que me hacen crecer, como Osvaldo y Calleri".

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Lodeiro, que jugó para Uruguay los mundiales de Sudáfrica 2010 y Brasil 2014, fue el primer refuerzo en el que pensó Rodolfo Arrubarrena para la matriz del Boca 2015. ¿Por qué? Analizando el plantel que disponía, necesitaba alguien que ayudara a Gago a generar juego. Por eso se sumaron este uruguayo de 25 años y Pablo Pérez. Pero Lodeiro significó el pedido original del DT y fue el anteúltimo en llegar, poco antes del arribo de Osvaldo. El mediocampista nacido en Paysandú seducía además al Vasco porque es especialista en la ejecución de pelotas paradas. Y en ese sentido ya muestra su influencia: de un tiro libre suyo llegó el gol de Komar, de cabeza, ante Montevideo Wanderers, por la Copa Libertadores, en la Bombonera.

"Pensaba que Boca era una cosa, pero ahora me doy cuenta de que estaba equivocado. Boca es mucho más grande de lo que imaginaba y mucho más lindo", señaló Lodeiro, que se mimetizó muy rápido con el plantel y resultó decisivo en casi todos los goles de Boca, con una participación activa en la elaboración de las jugadas y pisando el área rival. Asistió no solo a Komar, sino también a Calleri frente a Temperley y a Meli en la jugada del 1-0 ante el mismo equipo, en la acción que finalizó en el penal del arquero Crivelli a Meli. El domingo, ante Rafaela, comandó el contraataque y abrió la pelota a Carrizo en el gol de Calleri. No es un típico enganche que haga diferencia desde la pausa, sino más por su habilidad y desequilibrio. Tiene un buen remate de media distancia y se esfuerza en la recuperación cuando Boca no tiene la pelota. Su manejo se manifiesta en distintos sectores del campo.

Luego de erigirse en figura ante Rafaela, salió a los 38 minutos del segundo tiempo por Cristian Erbes y recibió los aplausos sentidos de los hinchas. El reconocimiento fue unánime. "No quiero pensar en otra cosa que no sea seguir disfrutando y jugar con esta camiseta. Me costó llegar acá; quiero enfocarme en esto", asegura Lodeiro, que dibuja los primeros trazos para convertirse en ídolo.

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