TORNEO APERTURA

La locura violeta se adueñó del Franzini

La ministra de Turismo Liliam Kechichian revoleaba su chalina violeta como si fuera una hincha más de la Banda Marley. El presidente Daniel Jablonka saludaba a diestra y siniestra, pero casi no podía hablar de tanta emoción.

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La hinchada festeja el triunfo del violeta. Foto: Fernando Ponzetto

El histórico Hebert Silva Cantera volvía a sentirse jugador y recordaba cuando hacía tallarines en lo previo a cada partido del Defensor campeón uruguayo en 1987.

"Vos dirás que estoy loco, pero me quedo con un poco de bronca porque podíamos haber hecho unos cuantos goles más", se lamentaba a pesar de la victoria "George of the people", el conocido hincha que no se pierde partidos ni prácticas.

El intendente del estadio, Jorge Etcheverry, trataba de poner orden en la antesala de un vestuario que se había llenado de gente.

Puertas adentro, las cocineras se esmeraban cortando las pizzas con las que los futbolistas acostumbran a recuperarse del esfuerzo realizado en la cancha. Pero cada vez que entraba alguien a la cocina dejaban de lado las cuchillas para abrazarse con el recién llegado celebrando la victoria que había colocado por primera vez a los violetas en lo más alto del torneo Apertura.

Mientras tanto, los hinchas, que tuvieron que esperar que se fueran los tricolores primero, salían despacito como si quisieran quedarse para siempre en el Franzini.

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