PEÑAROL

La lluvia fue como el agua del bautismo

Los hinchas aurinegros colmaron el Campeón del Siglo y hasta parecieron disfrutar mojarse en su casa.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Hermoso. Así lució el Campeón del Siglo en su primer partido oficial; y el equipo ganó. Foto: Marcelo Bonjour

Peñarol jugó su primer partido oficial en el Campeón del Siglo y los hinchas llegaron muy temprano. Tras la experiencia de las dos jornadas inaugurales en las que el acceso al nuevo estadio fue muy dificultoso, los manyas optaron por tomarse su tiempo y llegar bien temprano.

Cuando faltaban más de dos horas para el inicio del partido ante Danubio, ya los autos recorrían la ruta 102 con lentitud. Y había largas colas en las entradas de todas las tribunas.

Cada vez son más los puestos de venta que se instalan en los alrededores del Campeón del Siglo. Varios de ellos de banderas y camisetas y la número 10 de Diego Forlán era la más exhibida.

A medida que se acercaba la hora del partido, la cosa se complicaba en las afueras. El tránsito era cada vez más lento y las colas más largas. Pero los manyas se olvidaban de todo cuando entraban a las tribunas y se sentían felices en su casa, donde aseguraban que no iban a perder.

De a poco los hinchas van conociendo los rincones del nuevo escenario y ya saben dónde deben apostarse para ver bajar a los futbolistas del ómnibus, que los deja en la misma puerta del vestuario. Otros más privilegiados se quedaban largo rato en el hall de la Henderson, desde donde se ve la zona mixta con la ilusión de ver a algún jugador.

Allí, en la zona mixta, el comentario era la ausencia de Federico Valverde del banco. El "Pajarito" había entrado en el último partido ante River Plate y luego Da Silva había destacado su rendimiento.

Cuando los futbolistas salieron a la cancha a calentar, el Campeón del Siglo se vino abajo, pero no demoraron en exigir: "¡Esta noche tenemos que ganaaar!".

Los hinchas de Danubio se hicieron presentes en buen número con la ilusión de aguarle la fiesta a Peñarol e iniciar su recuperación. Fueron los primeros visitantes en utilizar la tribuna Güelfi, la que compartieron con parciales locales, pulmón mediante.

Cuando comenzó el partido llovía fuerte en el Campeón del Siglo, pero a nadie le importó. Los hinchas cantaban felices mojándose en su nueva casa. Fue el agua del bautismo

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