Peñarol

El llamador: Copa y estadio

Los jugadores que pueden llegar al club se tientan con lo que Peñarol vivirá el próximo semestre.

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Peñarol

Estos días son de bastante tranquilidad en filas aurinegras. Tras las turbulentas horas de definición sobre la continuidad de Pablo Bengoechea en el cargo, parece haberse al menos recobrado la calma.

Mañana arranca la última semana de entrenamientos de los futbolistas del plantel principal, antes de iniciar las vacaciones, de las que disfrutarán desde el 18 de este mes hasta el 5 de enero, día en el que regresarán a entrenar en Los Aromos de cara a un semestre muy importante para la institución de las once estrellas.

Con muchas cosas importantes por delante, como la inauguración del estadio y la Copa Libertadores. Justamente, en filas carboneras son conscientes que esos dos eventos son los llamadores con los que cuentan para concretar buenas incorporaciones de cara a 2016.

"Pocos pero buenos", como dijeron tanto el presidente Juan Pedro Damiani como el técnico Pablo Bengoechea tras la reunión que ambos mantuvieron el miércoles pasado, refiriéndose a los futbolistas que podrían llegar para reforzar al plantel.

De todas maneras, y aunque tanto el gerente de fútbol Juan Ahuntchain como el técnico Bengoechea ya tienen una lista de más de 200 nombres de jugadores que han sido ofrecidos, la idea es no tomar decisiones apresuradas.

Seguramente el tema de las posibles incorporaciones quedará para después de la Navidad o de fin de año. Recién en ese momento en Peñarol se le hincará el diente al asunto, pues, a veces, no es bueno cerrar tan temprano una negociación, y que luego aparecen otros nombres que pueden considerarse mejores para los mismos puestos.

Charlas.

Con respecto a los futbolistas cuyos nombres han sido manejados públicamente por Bengoechea (léase Sebastián Cristóforo, Gastón Ramírez, Jonathan Urretaviscaya y Álvaro "Palito" Pereira), las posibilidades reales de que puedan llegar no son muchas.

Si bien todos ellos —sobre todo los tres primeros que ya supieron vestir la camiseta aurinegra— le dijeron al entrenador cuando los llamó de sus ganas de regresar al club y de que estaban dispuestos a hacer algún tipo de sacrificio económico para lograrlo, las cosas no dependen sólo de sus buenas intenciones. Hay contratos firmados y se depende en gran parte de la buena voluntad de los clubes con que los uruguayos tienen vínculos vigentes.

Ni siquiera en los casos de Sebastián Cristóforo y Gastón Ramírez, que casi no están siendo tenidos en cuenta por el Sevilla español y el Southampton inglés, respectivamente. En el caso de Cristóforo, ya está totalmente recuperado de la grave lesión de rodilla que sufrió, la segunda de su carrera, y por más que ha estado algunas veces en el banco sevillista, por ejemplo, no lo han inscripto para la Europa League. Esto podría facilitar su regreso, pero depende en gran parte del club español.

Celeste.

En el caso de Gastón Ramírez, la posibilidad de regresar a Uruguay también pasa por tener la chance de ser observado de cerca por los técnicos de la selección uruguaya. Esto seguramente aumente sus deseos de volver. Cabe recordar que Ramírez es hombre del proceso Tabárez, e incluso fue a los Juegos Olímpicos de Londres con el entrenador, pero hace tiempo que no es convocado para la selección. Su último partido con la camiseta celeste en el pecho fue el amistoso frente a Chile en noviembre de 2014. Por lo tanto, Gastón lleva un año sin ser tenido en cuenta por el entrenador de la selección.

Pero aún en el caso de Ramírez, su retorno dependerá, no sólo de la voluntad del Southampton sino de que el club inglés acepte hacerse cargo de parte del salario del volante. Lo mismo sería necesario en el caso de los demás futbolistas con los que habló Pablo Bengoechea.

Por eso lo del principio, la posibilidad de estar presentes cuando se lleve a cabo la histórica inauguración del estadio de Peñarol, sumado a la chance de jugar la Copa Libertadores, es el llamador para que los jugadores hagan su mayor esfuerzo y los clubes entiendan que cederlos por seis meses para que jueguen un torneo importante como la Libertadores también puede ser provechoso para ellos.

Gerente.

Lo que sí está claro, es que no llegará al club ningún futbolista que no cuente con el aval de Juan Ahuntchain. Por más que Bengoechea lo quiera. Técnico y gerente de fútbol deberán estar de acuerdo respecto a las incorporaciones, así se lo confió a Ovación, una fuente cercana al Consejo Directivo.

Es que antes del torneo Apertura hubo algunas negociaciones, que ya se estaban llevando a cabo cuando Ahuntchain dejó de ser el coordinador de las formativas carboneras para pasar a cumplir con su nueva función de gerente de fútbol, y que por ende no fueron avaladas por él.

Hubo algunos puestos en que gerente y técnico no estuvieron totalmente de acuerdo. Por ejemplo, Nicolás Albarracín llegó desde Wanderers a expreso pedido de Bengoechea y el argentino Carlos Luque porque lo querían los directivos y el gerente.

Tokio: a 33 años de una gesta inolvidable.

Ayer se cumplieron 33 años de la tercera Copa Intercontinental ganada por Peñarol. Lo consiguió el 12 de diciembre de 1982, al derrotar en Tokio al Aston Villa inglés por 2 a 0 con goles del brasileño Jair y de Walkir Silva. En esa fecha, Peñarol se convertía en el primer equipo del mundo en ganar dicha copa en tres oportunidades.

El partido se jugó en el Estadio Olímpico de Tokio ante más de 60.000 personas. Los dirigidos por Hugo Bagnulo formaron aquella tarde con: Gustavo Fernández, Víctor Diogo, Walter Olivera, Nelson Gutiérrez, Juan Vicente Morales, Miguel Bossio, Mario Saralegui, Jair, Venancio Ramos, Fernando Morena y Walkir Silva.

El brasileño Jair abrió el marcador a los 27 minutos. La pelota hizo un giro muy extraño y el arquero inglés logró tocarla, pero el balón siguió su curso y finalmente entró. Por las dudas Fernando Morena, se tiró para asegurar el gol. A partir de la apertura Peñarol comenzó a dominar las acciones en un partido que hasta ese momento había sido parejo.

El segundo gol llegó en el complemento, a los 68 minutos cuando Venancio Ramos robó una pelota en la mitad de la cancha y le dio un gran pase a Walkir Silva. El cartero de Rivera eludió a varios rivales y remató al arco, el golero se lo tapó, pero dio rebote. Walkir, ni corto ni perezoso, aprovechó el rebote y marcó el segundo gol. El partido, que era definitorio, estaba sentenciado.

Fue la primera vez que Peñarol disputó la competencia en Tokio. También estaba en juego la Copa Toyota, dado que la marca había comenzado a auspiciar la Intercontinental en esa década. Toyota elegía también al mejor jugador del partido a quien le regalaba un auto, el vencedor fue Jair.

Cuando regresaron a Montevideo, una enorme y emotiva caravana esperó a los aurinegros y los acompañó desde el aeropuerto hasta el estadio Centenario, que desbordado de hinchas, recibió a los campeones.

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