HACIENDO HISTORIA

Liga mayor: el Torneo Intermedio de hace cuatro décadas

Fue creado en 1975 para prolongar la competencia interna, llegó a despertar interés e integró al Interior, pero sus títulos nunca dieron la felicidad completa.

Nacional vs. Wanderers. Foto: Archivo El País.
Foto: Archivo El País.

Está en plena disputa el Torneo Intermedio, un certamen de nombre poco favorecedor que todavía no ha conseguido captar la pasión de los hinchas, aunque sus puntos valen para la tabla anual tanto como los del Apertura o el Clausura. Su razón de ser es prolongar varias semanas la temporada oficial. El mismo propósito tuvo la Liga Mayor, el Torneo Intermedio de hace cuatro décadas.

Hasta 1975, el calendario anual se reducía al Campeonato Uruguayo, por entonces de 22 fechas, ya que lo disputaban 12 clubes. La desaparición del Torneo Competencia y el fracaso de otros certámenes redujeron la temporada al último semestre del año, aunque a veces la actividad se comprimía en un período todavía más breve.

Para los clubes grandes eso no representaba un problema, pues estaban jugando la Copa Libertadores o de gira por el mundo, con su correspondiente aporte de divisas, pero los chicos se veían condenados a paralizar prácticamente toda su actividad durante meses.

El Consejo Ejecutivo “de oro” de la AUF, como se llamó al presidido por Héctor del Campo, buscó solucionar esa situación. Y creó tanto la Liga Mayor como la Liguilla. En la idea original, la temporada se abría en marzo con el Campeonato Uruguayo y luego había un mes de receso (concesión a Peñarol y Nacional para realizar sus giras, a cambio la cual otorgaban al resto de los clubes el 10% de sus recaudaciones de la Libertadores). La segunda parte de la temporada arrancaba con la Liga Mayor y en enero del año siguiente se disputaba la Liguilla Pre Libertadores.

Así funcionó el calendario entre 1975 y 1978, aunque en 1977 la Liga Mayor se jugó antes del Uruguayo y alguna vez la Liguilla pasó a diciembre. Aquel certamen intermedio arrancaba con los mismos 12 equipos del Uruguayo, que jugaban todos contra todos a una rueda. Después, los ocho mejores disputaban la segunda rueda, acumulando el puntaje anterior.

En 1978 se dispuso una variante significativa, que aportó nombres nuevos: se invitó a los cuatro campeones regionales de OFI (que aquel año eran Santa Bernardina de Durazno, Peñarol de Paso de los Toros, 18 de Julio de Fray Bentos y Huracán de Treinta y Tres) y a cuatro equipos de la “B”. Entre ellos, La Luz, en su única participación oficial ante clubes de primera división. Otra novedad fue que durante la primera parte del torneo los grandes realizaron sus partidos fuera del Estadio Centenario para permitir trabajos en su césped.

Foto: Archivo El País
Foto: Archivo El País

En resumen, Nacional ganó las tres primeras ediciones de la Liga Mayor y Peñarol la última. El certamen llegó a despertar interés entre los aficionados, aunque nunca la felicidad fue completa para el campeón.

Los tricolores alcanzaron el título de 1975 con un equipo muy juvenil, en el cual se destacaban los nuevos valores promovidos por el técnico argentino Miguel Ignomiriello tras el adiós a los cracks del 71: allí estaban, entre otros, Juan Ramón Carrasco, Hebert Revetria, Darío Pereira, José María Muniz y Alfredo de los Santos. El técnico fue Juan Ricardo Faccio, que armó un esquema novedoso, colocando a Raúl Moller como líbero en la defensa. Así, llegó a ofrecer buenas exhibiciones futbolísticas.

Peñarol, en tanto, quedó rezagado en esa Liga debido a tres derrotas consecutivas, que además le costaron el puesto al técnico Hugo Bagnulo, pese a que venía de lograr el tricampeonato uruguayo 1973-1974-1975, en el último torneo en condición de invicto. Sin embargo, en la Liguilla posterior el aurinegro se recuperó y fue campeón goleando en el clásico por 5 a 1, ya con Juan Alberto Schiaffino como entrenador.

La Liga Mayor 1976 también fue de Nacional, con un plantel muy similar al anterior y Luis Cubilla como técnico. Una curiosidad es que Cubilla fue campeón como futbolista con Defensor, se retiró el día de la vuelta olímpica “al revés” y de inmediato se puso el buzo de DT tricolor para ser campeón otra vez. Y mostró para el nuevo oficio la misma sagacidad que cuando era puntero. Sin embargo, el tricolor tampoco pudo ratificar ese título en la posterior Liguilla y quedó fuera de la Libertadores 77.

Un año más tarde, Nacional ganó la Liga Mayor y después el Uruguayo, con aquellos juveniles más fogueados y el aporte de veteranos de 1971, como Julio Montero Castillo y Juan Carlos Mamelli. Cubilla empezó la temporada como técnico, pero renunció inesperadamente y lo reemplazó el argentino Pedro Dellacha. En la Liguilla, jugada en enero siguiente, Nacional volvió a fallar la clasificación a la Libertadores.

Peñarol finalmente ganó la Liga Mayor en 1978, aunque sin vuelta olímpica. Le alcanzaba un empate ante Cerro en la última fecha, pero perdió, y lo alcanzaron en la tabla Defensor y Huracán Buceo. Unos días más tarde, la AUF otorgó el título al aurinegro por diferencia de gol. Ese año el aurinegro venía de conquistar el Uruguayo invicto y luego se quedaría con la Liguilla, de manera que la Liga Mayor representó una espina que se sacó antes que una alegría. Incluso en las cuatro ediciones del certamen, Peñarol tampoco pudo ganar un clásico.

En 1979 el “intermedio” pasó a ser el Torneo República, poniendo fin a la breve trayectoria de la Liga Mayor.

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