ENTREVISTA

El libro sobre los dichos del contador Damiani es un homenaje

Patricia Damiani y Pablo Cohen no quisieron que las maravillosas y aún vigentes frases del expresidente de Peñarol se perdieran. “Decisiones trascendentes, ni cansado ni caliente”.

Patricia Damiani y Pablo Cohen.
Patricia Damiani y Pablo Cohen. Foto: Nicolás Pereyra

Patricia Damiani conoce a Pablo Cohen desde que nació. Ella era vecina de los padres de Cohen y él nació el mismo año y el mismo mes que una de sus hijas. Pero como ambos entienden que no hay edades para la amistad y el cariño, se hicieron muy amigos.

Hace un año atrás coincidieron en la Fundación Atchugarry en Punta del Este y ahí surgió la idea de hacer un libro con los maravillosos y aún vigentes dichos del contador José Pedro Damiani. “Conocí a tu padre”, le dijo el productor musical, Ruben Yizmeyian, ese día a Patricia y enseguida le recordó cuatro o cinco dichos. “Entonces yo, inspirada, le dije a Pablito que teníamos que hacer el libro para que todos esos dichos no se perdieran. Los que conocieron a papá los tienen presentes todo el tiempo y en cualquier escenario. Pero hay toda una generación que no. Lo que quisimos fue trasmitir los valores, mantenerlos, porque hoy con tanta tecnología se pierden. Enseñarle a los jóvenes que las personas que ya no están tienen valor y presencia. Y hay que seguir rindiéndoles un homenaje”, explicó Patricia sobre el motivo de la obra que saldrá mañana a la calle con El País.

Al principio al escritor y periodista no le convencía mucho la idea, porque entendía que ya se habían escrito libros sobre el presidente del Quinquenio. Pero de a poco se fue convenciendo. La idea es que las nuevas generaciones que no escucharon esas frases, puedan disfrutarlas. “Yo al principio no lo veía, pero a los pocos días nos juntamos e hicimos una hoja de ruta. Y además, recibimos una cantidad de material. Audios grabados por Pettinati en las épocas de la audición partidaria “Peñarol Verdad” y Gabriela, la hermana de Patricia, me dio una cantidad de manuscritos originales de su padre, con muchas frases que nunca dijo públicamente. Encontré otro terreno. Y después empecé a entrevistar a mucha gente que lo conocía bien. Desde José Giménez, que cuidó su stud mucho tiempo, hasta Milton Scarón, el medallista olímpico en Melbourne 1956. Y cada uno me tiraba 10 o 15 frases”, contó Cohen.

Es más, una señora que ni siquiera conocían les hizo llegar 100 frases en un word. “Llamó al estudio de papá y se lo ofreció a la telefonista sin saber que estábamos escribiendo un libro. Era la hija de una señora muy mayor que era fanática del programa ‘Peñarol Verdad’ y las escribía. Todo se dio justo. Es que en todos los perfiles de la sociedad se identifican con los dichos de papá. El día de su velorio estaba toda la sociedad. Desde el más encumbrado al más pobre y lo aplaudían cuando pasaba el cortejo”.

Cohen, hoy periodista de Tenfield y Perfil, ha escrito seis libros. Su fuerte es la entrevista. Por eso, en el que saldrá mañana no sólo realizó una semblanza sobre Damiani, sino que entrevistó a gente que no podía faltar como Bengoechea, Gregorio Pérez, Pacheco y Eduardo Pereira. “Porque no era lo mismo el Damiani tesorero de Peñarol que conoció el ‘Indio’ Olivera que el presidente que trató Pereira. Es más, Damiani dejó libre al exarquero campeón de América en 1987 y luego se arrepintió”, dijo el escritor. “Con esas entrevistas; los dichos, que entre los que existían en el saber popular y los inéditos había más de 600; el prólogo de José Luis Chilavert que asegura que fue el mejor presidente de su carrera; el epílogo del expresidente Sanguinetti; más Osvaldo Leite que hizo arte en la tapa, nos dimos cuenta que teníamos un libro”, explicó Cohen sobre el trabajo que les llevó aproximadamente un año.

Por fin

En el mismo se transcribe una carta que el contador le escribió a Juan Pedro, su único hijo varón, cuando nació, pero para que la leyera cuando fuera mayor. “El quería el varón desde el principio y en seis años nacimos los cinco hermanos, pero Juan Pedro fue el último, por eso lo de ‘Juan Por fin’ que quería ponerle. Por suerte mi madre se impuso y le dijo que ‘Juan Por fin’ le pusiera a un caballo y que se iba a llamar Juan Pedro”, contó la exitosa empresaria ganadera. “Este libro es una gran alegría para mis hijos y sobrinos, que lo adoraban, porque fue un excelente padre y abuelo”, agregó.

“Yo me enteré ahora que todos los domingos el contador llevaba a sus nietos al cementerio a saludar a su madre, o sea a la bisabuela de los niños, antes de darle los gustos”, aportó Cohen, que reconoció a su vez, que hubo momentos en que con los manuscritos que le había entregado Gabriela en la mano, no podía parar de reírse. “Este es mi séptimo libro y nunca me divertí tanto. Porque el personaje transmite alegría. Los manuscritos que me dio Gabriela eran un tesoro. Había frases de gente muy variada, desde la política a la filosofía, y otras que se le ocurrían a él y que usaba como disparadores para el programa de radio. Para mí fue un goce”, relató.

“Lo bueno es que es un libro dinámico. No es un manual con capítulos. Podés leer una frase en la página 5 y pasar a otra mucho más adelante. Él era una persona muy dinámica. Y tratamos de que eso se transmitiera al lector”, añadió Patricia, que temió quedarse sin voz por cómo gritó el gol de Lores en los descuentos del partido ante Cerro Largo, y no pudiera cumplir con la rueda de prensa.

La secretaría

Patricia era muy cercana a su padre y lo acompañaba siempre a los partidos de Peñarol. Es más, ella fue con sus nietos al último clásico y se emocionó cuando el señor del estacionamiento al verla, abrió el portón y le señaló el lugar donde estacionaba el contador. “Siempre me sentí muy identificada con papá. De chiquita lo único que quería para mi cumpleaños era que me dejara ir al estudio con él. Me sentaba a su lado y hacía que escribía a máquina”, contó quien por eso hizo secretariado y trabajó con su padre hasta que se casó. “Haber sido su secretaria me ayudó muchísimo. Fue la gran universidad que tuve”, admitió.

“Llevo a Peñarol en el ADN, y lo veo en todos lados. Por ejemplo, con sus colores están señalizadas las rutas. Muchas veces me he vestido de amarillo y negro y cuando en la calle veo a alguien con camiseta de Peñarol toco la bocina enseguida. Y le hago la seña del pulgar para arriba. La gente me ve y dice: ‘Peñarol, Peñarol’. Es que el fútbol es lo que más importa en este país. Papá siempre decía que era mayor responsabilidad ser presidente de Peñarol que ministro de Economía, porque a la gente le importaba más el resultado de un partido que el PIB. Y además no lo evaluaban al final de la gestión sino cada fin de semana”.

Elegir un par de frases de las 600 del contador fue difícil para los dos. Patricia tomó la iniciativa. “‘No confundas caja con rentabilidad”, o ‘Decime cómo las gastás y te digo cómo la ganaste’”. Y recordó una anécdota: “Cuando estaba al frente del Banco República ni estudiaba los informes que le llegaban sobre un cliente que pedía un préstamo. Se basaba en su actitud. Si al momento de firmar le peleaba la tasa de interés, era que seguro iba a pagar. Mientras que el que ni leía y preguntaba dónde firmo, le dejaba dudas. Eso me quedó y hoy no firmo nada sin leerlo”.

Pablo eligió las suyas. “Teníamos 600 y las tuvimos que bajar a la mitad. Pero ‘El dólar en Uruguay no baja, se agacha para tomar impulso’ parece haberse dicho hoy por su vigencia. ‘Ningún tonto se queja de serlo, no les debe ir tan mal’, es otra. O una que parece amarga pero revela el genio sociológico que era Damiani. ‘En Uruguay muere más gente de envidia que de cáncer’. Tenía una mezcla de sabiduría y humor increíble”, finalizó.

El stud

Los colores del Sporting club siguen vigentes

Cohen es gran hincha del básquetbol y se sintió feliz al enterarse lo importante que fue Damiani para el basquet uruguayo y para Sporting. Tanto que le puso Sporting a su stud. Hoy Patricia y su socio, Juan Andrés Ramírez hijo, mantuvieron los colores. Y tienen un caballo “No idea-day” que ganó dos clásicos este año. “Es el stud más antiguo y no podía permitir que se perdiera”, dijo Patricia y recordó que su padre decía que la peor ecuación era “caballos lentos y mujeres ligeras”.

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