EN EL CENTENARIO

Levántate y anda...

Nacional cayó en la previa al clásico, aunque sin merecerlo.

Boston River - Nacional Clausura 2018
Gonzalo Bergessio encarando a la defensa de Boston River. Foto: Francisco Flores

La sensación de frustración invadía ya al hincha de Nacional en el minuto 87. La pelota al fin había logrado entrar a la red en lo que era el regreso perfecto de Pierre Webó al tricolor. El camerunés, que tuvo sus primeros minutos con la casaca tricolor en el pecho luego de 15 años de peregrinación en el exterior, aprovechó el rebote que había dado el inexpugnable Gonzalo Falcón luego de un disparo potente de Tabaré Viudez para mandar la pelota al fondo del arco. Pero el grito se atragantó.

El línea Miguel Nievas había marcado certeramente la posición adelantada de Webó y de dos tricolores más. El empate era poco, muy poco para todos los méritos que había hecho Nacional.

La primera mitad ya debería haber finalizado con una cómoda diferencia a favor del equipo del “Cacique” Medina, que había sido muy superior a un Boston River que se vio desbordado y hasta desorientado por la hegemonía rival. Nacional llegó por derecha, por izquierda, por el medio, por aire, con tiros de afuera... Pero no hubo caso. Las manos de Falcón, la mala resolución y hasta el caño se habían aliado para que el tricolor no llegara al gol.

El segundo tiempo había sido distinto, porque el rojiverde se paró unos metros más arriba en el campo, soltó a sus volantes externos y comenzó a generar alguna inquietud, pero igualmente daba la sensación que si habría un gol sería para Nacional, que no paraba de presionar la mitad del terreno con un “Colo” Romero incansable y de meter latigazos desde todos lados para ver si embocaba alguno.

Medina mandó a la cancha a Viudez y a Webó. No pudo ser más ofensivo porque Alexis Rolín sufrió una molestia en la primera mitad y Rodrigo Erramuspe debió suplantarlo. Pero Nacional iba una y otra vez, sin tanta claridad sobre el final, pero con la misma convicción y decisión.

A la cabeza de los hinchas albos vino rápidamente el partido con River Plate en el Saroldi: dominio absoluto, un sinfín de jugadas de gol y la pelota no entró. Los problemas para meter el balón en el trampero habían vuelto al tricolor, pero el punto aún servía, sobre todo para la Anual. Sin embargo, la cosa sería peor.

A los 88’ Falcón metió un manotazo salvador ante un cabezazo a quemarropa de Romero y en la recarga Gonzalo Mastriani puso un pase cruzado milimétrico para que Robert Ergas (que había entrado por Bruno Foliados) definiera en forma magistral por sobre el cuerpo de Esteban Conde para decretar el 1-0.

No es una simple derrota para Nacional. Duele mucho, porque se produce antes del clásico. No la mereció, pero la sufrió y lo obliga a no perder ante Peñarol si no quiere que éste ya dé la vuelta el sábado próximo.

Nacional tiene dos maneras de absorberla: la peor sería que significara un duro golpe anímico; la mejor sería tomarla como el cachetazo necesario para reaccionar en la previa de un partido que ahora sí es decisivo.

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