TORNEO CLAUSURA

"Leo" Fernández entre dos pasiones: la música y los goles

El domingo convirtió un hat-trick y ayer disfrutó el día libre tocando la guitarra.

Foto: Ariel Colmegna
Foto: Ariel Colmegna

Leonardo Fernández, el autor de tres de los cinco goles que Fénix le hizo el domingo a Cerro, ya le debía un perfume a su entrenador, Juan Ramón Carrasco. Había perdido una de las apuestas que JR suele hacer con sus jugadores durante las prácticas. Remataban tiros libres y Carrasco clavó la pelota en un ángulo como en sus mejores épocas. “Leo” perdió la apuesta.

El domingo antes del partido disputado en el Tróccoli, Carrasco le dijo que si hacía cuatro goles, le perdonaba la deuda. Hizo tres y dio una asistencia. Por eso, esta tarde, cuando Fénix vuelva a los entrenamientos, el volante le va a decir a su técnico que tendría que dejar la deuda sin efecto. O que al menos el frasco de perfume debería ser más pequeño.

“Me desperté muy sorprendido. Todavía no caigo. Es algo con lo que siempre había soñado y se hizo realidad”, le contó el juvenil a Ovación, en la casa de Camino Carrasco a la que la familia se mudó hace siente meses gracias a su esfuerzo y al fútbol. Lo que le tiene muy contento y orgulloso.

“Asistir es algo que me encanta, pero también hacer goles. Creo que es un 50 y 50”, agregó quien reconoció que su equipo necesitaba una victoria como la del domingo. “Habíamos perdido el primer partido con Rampla que está ahí peleando con nosotros y con Racing en el descenso. Y ahora los volvimos a pasar a los dos. Fue un triunfo muy valioso, unos tres puntos que nos vinieron de novela”.

Foto: Ariel Colmegna
Foto: Ariel Colmegna

Herencia. Cecilio, el papá de Leo, no llegó a jugar profesionalmente al fútbol, pero los que lo vieron correr por la punta le dicen que era muy bueno. De él, hoy jardinero, heredó su calidad con la pelota en los pies. Pero de su tío Luis y su mamá, Gabriela, le llegó la música. Es autodidacta, toca los timbales y saca las canciones en la guitarra. Está con ganas de probar con un órgano y también canta. “En mi casa siempre se escuchó todo tipo de música. Y yo no prefiero ningún género, me gusta la música en general. Un día le dije a mi madre que me iba a comprar una guitarra y lo hice. Toco porque me gusta. A veces miro tutoriales y aprendo. O saco las canciones escuchando nomás”, contó Leo quien también admitió que quienes lo han escuchado dicen que canta muy bien. “Me gusta mucho Abel Pintos, el argentino. Ahora estoy tratando de tocar como veinte canciones suyas. Cuando tengo ganas agarro la guitarra y canto. Le dedico un buen rato casi todos los días”, agregó. Sin embargo, jamás canta en las comidas de Fénix, dice que es medio vergonzoso. “A veces me cuesta frente a mi familia”.

Sin embargo, no parece vergonzoso ni tímido. Habla con soltura y no evita tocar ningún tema. No tiene problemas en aceptar que algunos chistes que él y un compañero hacían distorcionaban las charlas grupales con la psicóloga cuando estaba en la selección Sub 15 de Garay. Y eso le costó caro porque se perdió un Sudamericano. Pero aprendió la lección. “Eran cosas de la edad. Pero me sirvió. Le tendría que decir gracias a Garay y a Pablo Peirano, que era su ayudante. Después fui al Sudamericano con la Sub 17 del ‘Vasco’ Ostolaza”, relató.

Toda su vida gira en torneo a Fénix. Es más, conoció a su novia Victoria en un cumpleaños de su compañero el “Indio” Roberto Nicolás Fernández. “Ella es la hermana de la novia del ‘Indio’. Soy muy tranquilo y ese día no me fijé en ella. Las cosas se dieron después”, contó.

“Esta casa la conseguí por intermedio de la pelota. Lo que más quiero es ayudar a mi familia. Todo lo que hago es para eso. Y quiero seguir”, confió. Es más, hace un tiempito le pidió a su madre que no trabajara más. Siempre lo hizo en casas de familia. Ella aceptó pero no se encontraba bien sin trabajar y volvió a hacerlo. “Al menos ahora son menos horas”.

Sueña con la selección mayor y con un futuro jugando en Inglaterra o España. “Pero todavía soy muy chico, quiero afianzarme bien”, dijo con los pies en la tierra a pesar de sus 19 años.

Arrancó a jugar a los cuatro en el Nuevo Amanecer. Era tan chiquito que se pasaba jugando con tierra en lugar de prestarle atención a la pelota. Tan así, que sus padres estuvieron a punto de no llevarlo más. Pero el técnico insistió en que lo hicieran. Menos mal, porque hoy la rompe en Fénix.

BREVES

El Mundial, otros tres goles y los timbales.

- Admirador de Messi y de Cristiano se miró todos los partidos de Rusia. “Francia arrasó y fue justo campeón. También me gustaron Bélgica y Brasil. Y el mejor jugador fue Hazard, me encantó”.

- Ya había hecho tres goles en Tercera División y tenía la pelota, pero su padre se la prestó a su cuñado para un fútbol sala. “Se les fue a la casa del vecino y no la devolvió”.

- Se mudaron a su nueva casa hace siete meses, y ya les robaron cuatro veces. En una de ellas se llevaron los timbales que le había prestado su cuñado. “No sé como pero se los voy a comprar”.

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