TORNEO APERTURA

Le puso mucha cabeza

Peñarol se adaptó al partido y marcó tres goles por vía aérea.

Foto: Gerardo Pérez
Foto: Gerardo Pérez

Un equipo que pretenda jactarse de defender medianamente bien no puede recibir tres goles de cabeza. Ese solo argumento es lapidario para que Cerro haya perdido (0-3) su tercer partido consecutivo en su estadio Luis Tróccoli ante Peñarol, con un total de 10 goles en contra (antes fue 0-3 y 0-4) y ninguno a favor.

Toda la tarde -la primera de 2018 con clima otoñal- los aurinegros se impusieron en el juego aéreo desarrollado en el área albiceleste. Fabricio Formiliano ganó la primera vez y marcó el camino con un cabezazo que se fue desviado y luego llegaron los tres goles: el primero (18’) logrado por el propio zaguero, el segundo (50’) por el “Toro” Fernández y el tercero (53’) por Canobbio.

Peñarol hizo sus méritos, obviamente, porque no se gana por una diferencia tan amplia solo porque el rival juegue bien. Ni que hablar que el aurinegro se hizo fuerte en el juego aéreo y explotó muy bien los espacios, pero su principal virtud fue haber leído bien el partido. El 4-4-1-1 del inicio dio paso a un 4-1-3-1-1 (con Guzmán Pereira parado por delante de la línea de fondo y el “Mota” Gargano alineado con Canobbio por derecha y Gio González por izquierda) aclaró un panorama que parecía complicado, porque Cerro presionaba bien en el medio, recuperaba la pelota, la jugaba con velocidad y con movimientos de pivote al borde del área (Maureen Franco o Ciganda se postearon bien) para dejar de frente al arco a los volantes, había generado llegadas, aunque le faltó peso en ataque como para concretar alguna.

El aurinegro quebró sus líneas, cubrió mejor los espacios en defensa y sobre todo liberó a Gargano para que limpiara el juego cuando tomó contacto con la pelota. Así salió del asedio inicial, comenzó a mandar centros y encontró allí la solución. Incluso pudo haber conseguido algún tanto más de contraataque.

¿Cuál fue la respuesta de Cerro? Demoró en encontrarla. La natural fue retrasarse unos metros para defenderse, pero con un 0-3 abajo ya no tenía razón de ser esa postura.

Entonces Fernando “Petete” Correa se la jugó y puso un 4-3-3. Así comenzó a llegar más, pero chocó con un Kevin Dawson infranqueable, que siempre mostró el movimiento defensivo justo para evitar un gol que, al fin y al cabo, el local hubiera merecido.

Lo que no pareció lógico fue la posición del goleador Maureen Franco. Cuando Peñarol se adueñó del partido jugó más cerca del mediocampo que del área rival, su habitat natural. Aun así generó cuatro situaciones de gol, tres de ellas conjuradas por Dawson.

El poco peso ofensivo que tiene Cerro se lo brinda su artillero y si juega fuera del área y además marca tan mal atrás, ganar se le hará muy difícil.

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