DEFENSOR SPORTING

El tiempo le da otra oportunidad a Alejandro Orfila

Hizo todas las formativas en Defensor, pero se tuvo que ir porque sus condiciones futbolísticas no alcanzaban; hoy vuelve para sacarse esa espina con otra profesión: la de entrenador.

Orfila
Feliz. Así está Alejandro Orfila por regresar al club donde se crió.

Alejandro Orfila vino al mundo en Montevideo en mayo de 1976, dos meses antes de que Defensor se consagrara por primera vez como campeón uruguayo y rompiera una historia que parecía escrita sólo para los dos grandes. Cuarenta y tres años más tarde Orfila, que fue criado en tiendas violetas, regresa al club para dirigir al primer equipo. Y está feliz.

“Estoy muy contento. Vuelvo al lugar donde me criaron. Empecé en Defensor cuando arrancó un proyecto que se llamaba ‘Apuesta al Futuro’, con el profesor César Santos y Arsuaga. Tenía 12 años. El club me formó en toda mi etapa de niño y de adolescente”, contó el entrenador, quien hizo todas las formativas en el club del Parque Rodó y llegó a integrar el primer equipo.

Me tocó irme porque no me alcanzaban las condiciones futbolísticas para estar en Defensor. Fue mi primera decepción en la carrera de futbolista. Pero hoy el tiempo me da la oportunidad de sacarme esa espina que me quedó clavada en otra profesión: la de director técnico. Imagináte qué contento estoy”, relató sobre el momento en que jugaba en la reserva violeta para luego pasar a Miramar Misiones.

Jugó dos años en el equipo cebrita, seis meses en Cerrito y luego surgió la posibilidad de pasar a Tigre en Argentina, donde lleva ya 19 años. Hizo allí toda su carrera como futbolista y también comenzó en la vecina orilla la de entrenador. Dirigió Comunicaciones, Ferro y Atlanta, siempre en el ascenso. Esta será su experiencia inicial en Primera.

“El llamado de Defensor Sporting me sorprendió y me desestabilizó. Me generó mucho orgullo y me agarró una gran pasión por asumir este desafío”, admitió el técnico, quien estaba trabajando en Atlanta. No tenía cláusula de salida, pero los dirigentes comprendieron su situación y lo liberaron tras una gestión realizada de club a club.

ATLANTA. “En Atlanta entendieron que se trataba de una posibilidad muy importante para mí. Les di mis argumentos por los que tenía la necesidad de aceptar este desafío. Y lo entendieron, también lo hicieron como un reconocimiento a mi trabajo en la institución”, explicó sobre el club en el que inició en tercera y subió a segunda.

“Esta es una oportunidad de crecimiento en mi carrera y sobre todo es algo emocional; volver a mi país y ser técnico del club que me formó y me crió. Estoy disfrutando de este momento”, insistió.

Su designación sorprendió por estos lares, pero el presidente violeta Ney Castillo le explicó a Ovación que además de la gerencia deportiva y la asesoría de Nicolás Olivera, el club contrató en noviembre una secretaría técnica. Se trata de tres argentinos (uno de ellos trabajó en River Plate de la vecina orilla) que están muy empapados en todo lo que tiene que ver con jugadores y entrenadores de la región. Y ellos recomendaron la contratación del uruguayo.

Orfila viajará mañana a Montevideo y seguramente va a encontrar un club muy diferente al que dejó. Pero está al tanto de lo que sucede en la institución y en el fútbol uruguayo. “Ya estamos trabajando las 24 horas. Obviamente, ya estoy en conocimiento de todo. Estoy recibiendo imágenes y videos del lugar de entrenamiento, las canchas, el gimnasio. El club ha crecido muchísimo, está todo muy cambiado y eso me motiva aún más. Cuando llegue voy a ver todo personalmente y terminar de finiquitar algunos detalles”.

COMPAÑEROS. El nuevo entrenador tiene la suerte de haber jugado en las juveniles con hombres que hoy ocupan cargos importantes en el club, como Andrés Fleurquin, Fernando Fadeuille y Nicolás Olivera. Es más, fue campeón en Tercera División junto a Fadeuille, Olivera, Gustavo Biscayzacú y Fabián Recoba (el hermano del “Chino”), entre otros. Seguramente, sus excompañeros le van a hacer las cosas más sencillas.

“Ellos también están muy contentos con esta posibilidad. Ya estamos trabajando mancomunadamente entre todos al detalle para conformar el nuevo plantel y ocupándonos de la logística para tener una gran temporada. Queremos ser competitivos y trabajar a otra velocidad”.

FAMILIA. Orfila está casado con una uruguaya y tienen dos hijos argentinos: Zoe de 17 años y Thiago de 14. “La familia siempre me acompaña en todo y es muy importante para mí, pero esta vez por diferentes motivos -los estudios de mis hijos y sus respectivos proyectos- se van a quedar acá en Tigre, donde vivimos. Siempre decimos con mi señora lo parecido a Montevideo que es Tigre, muy tranquilo y con otro ritmo de vida”, comentó.

“Esta profesión es así. Vamos a hacer ese esfuerzo, pero estamos tan cerca que nos vamos a estar viendo constantemente. En media hora estamos ahí. Recuerdo que cuando yo me vine a Argentina tenía que llamar a mis padres por un teléfono público con una tarjeta. Pasaron 19 años y hoy podemos hacer una videollamada y estar viéndonos las caras”, finalizó el entrenador, que no puede disimular su entusiasmo.

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