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A Lasarte le hicieron dos regalos para el corazón

El mismo día lo llamaron para evocar el el ascenso de la Real Sociedad de hace 7 años y la permanencia en Primera del Deportivo La Coruña de hace 25 años.

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Martín Lasarte y Antoine Griezmann se abrazan tras el ascenso de la Real Sociedad. Foto: Mundo Deportivo

La frase se repite y, de verdad, que no es ajena al castigo que entrega el hincha a los protagonistas: “el fútbol no tiene memoria”. Sí, eso pasa con el día a día, con el domingo de tristeza que entierra demasiado rápido al fin de semana anterior donde la alegría se dibujó en el rostro y en el alma.

Pero muchas veces el fútbol inmortaliza. Coloca en un sitial de privilegio a los protagonistas de grandes sucesos. Transforma a los héroes de una simple jornada futbolera en leyendas eternas. Y, en ese caso, cuanto más atrás va quedando el festejo de la consagración o el milagro, inevitablemente el hecho toma una dimensión difícil de equiparar.

Algo así le ha tocado vivir, por estos días, a Martín Lasarte, el actual entrenador de Nacional. Lejos, muy lejos de San Sebastián y La Coruña, como 11.000 kilómetros de distancia, y también muy distante en el tiempo, porque pasaron 7 años de un acontecimiento y 25 del otro, todavía perduran en la memoria su participación en dos hechos que encendieron el alma de miles de corazones futboleros.

El mismo día Lasarte recibió dos llamadas telefónicas: una para evocar el ascenso a Primera división de la Real Sociedad y el otro para recordar la permanencia en la división de privilegio del Deportivo La Coruña. Y todo se vio reflejado en la prensa española.

En el diario El Mundo Deportivo el periodista José Luis Lorenzo escribió: “Martín Lasarte tiene un hueco en el corazón de la 'parroquia realzale' por ser el entrenador que consiguió devolver a la Real a Primera hace siete años. Fue en aquella inolvidable temporada 09/10”.

En su entrevista al conductor técnico uruguayo, expresa “el uruguayo echa la vista atrás y siente ‘orgullo’ por lo conseguido, pero también por ver al equipo blanquiazul, siete años después, codeándose con los mejores”.

Cuando se le hace ver a Lasarte que pese al paso del tiempo el cariño de los hinchas de la Real hacia su persona no han cambiado, el entrenador responde: “Yo hice mi trabajo. Me entregué por completo, porque es la única manera que sé hacer las cosas. Con algunos aciertos, con algunos errores, como todos, pero al final el reconocimiento de la gente es el mayor triunfo que existe, no el metálico, ni las medallas. Nada recompensa más que ir caminando por cualquier calle de San Sebastián y te salga alguien de un bar y te diga: ‘Míster, ¿cómo está? Le invito a un café’. Y es un desconocido para ti. Ese es el mayor premio".

El mismo día Alexandre Centeno de la Voz de Galicia se comunicó con Lasarte para revivir otro acontecimiento futbolístico. Y en su reportaje escribe: “Canales, Ribera, Djukic, Lasarte, Sabín Bilbao, Mariano, José Ramón, Albistegui, Kiriakov (Kanatlarovski, min 75), Fran y Claudio (Uralde, min 83). Fueron los trece héroes que, el 17 de junio de 1992, comandó Arsenio Iglesias en una de las más emotivas gestas logradas por el Deportivo en su historia.

Este sábado se cumplen 25 años del partido de vuelta de la promoción contra el Betis. “Aquella que, ante la ausencia de televisión, tuvo al deportivismo enchufado a la radio. La que supuso el punto de inflexión en la historia del centenario club. La gran promoción que acabó con un emotivo y ya famoso abrazo entre Arsenio Iglesias y Martín Lasarte, acompañado del ya legendario “¡Cuánto hemos sufrido, Martín!”, acuñado por el Zorro de Arteixo”.

El periodista logró una comunicación entre Iglesias y Lasarte. Allí el técnico hizo pública su admiración por el actual entrenador uruguayo, mientras que Lasarte ponderó la capacidad que tuvo el técnico para liderar al equipo.

-“Usted siempre fue un señor, Martín… Era muy correcto, muy disciplinado. Elegante. Su comportamiento era correctísimo. Siempre digo que era un señor. Es un señor, Martín”, dijo Iglesias.

-“Vaya halago me regala, míster. Me estoy reemocionando. Es que fueron cuatro años maravillosos. Me encontré en una ciudad que me abrazó. Siempre me sentí uno más. Así me hicieron sentir. A nivel de un ciudadano más de la calle. Y en lo deportivo, el míster tuvo la capacidad de, sin perder su objetividad, aunarnos a todos en objetivos comunes. Es una de las cosas que intento rescatar de lo que aprendí con él. Siempre busco generar ese ambiente en mis equipos. No voy a decir la clase de entrenador que fue. Sería tonto tratar de halagarlo a usted, un técnico que llegó a dirigir al Real Madrid. Con eso lo digo todo. Pero, más allá del entrenador, era una persona que sabía sacar lo mejor de cada uno”.

El fútbol no tiene... memoria corta. Esa que castiga fin de semana tras fin de semana, pero sí sabe recordar y premiar a los grandes protagonistas y no importa si la vida amontona año tras año, siempre habrá alguien que tenga presente ese pedacito de felicidad que supo tener gracias a unos señores que dedicaron su vida a correr detrás de una pelota.

Martín Lasarte en un apretado abrazo con el técnico Arsenio Iglesias hace 25 años. Foto: La Voz de Galicia
Martín Lasarte en un apretado abrazo con el técnico Arsenio Iglesias hace 25 años. Foto: La Voz de Galicia
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