TORNEO CLAUSURA

El lado B de Nacional: volvió a jugar mal y cayó ante Cerro Largo

El equipo tricolor no mostró la faceta que le permitió repuntar y los arachanes aprovecharon para ganar el encuentro con justicia y entreverar mucho más las tablas.

El lamento de Gonzalo Bergessio que no pudo anotar en el duelo entre Nacional y Cerro Largo. Foto: Gerardo Pérez.
El lamento de Gonzalo Bergessio que no pudo anotar en el duelo entre Nacional y Cerro Largo. Foto: Gerardo Pérez.

Ya está, ahora lo gana Nacional. Esa fue la reacción de todos los que estábamos mirando el partido en la redacción de Ovación cuando a los 84’ Matías Tellechea falló un gol con el arco libre. A todos -seguramente incluidos quienes están leyendo esto- se nos vino como un flash lo ocurrido 24 horas antes, cuando con el partido igualado Elías Umeres falló el tanto en idéntica situación ante Peñarol y el aurinegro se llevó el triunfo 2-1 sobre Plaza Colonia. Pero no fue así.

Este Uruguayo 2019 está destinado a ser de altas y bajas en rendimientos y resultados. Hace dos semanas todo brillaba en Nacional, algo que hoy no ocurre, porque aunque sigue dependiendo de sí mismo (sigue líder del Clausura, aunque ahora en forma compartida con Progreso -al que deberá visitar el domingo-, y de la Anual), también quedó expuesto a perderlo todo.

Tellechea tuvo la revancha que no se le dio a Umeres y la aprovechó. Le dio un gran, tremendo y justificado triunfo 1-0 a Cerro Largo, que se puso a solo tres puntos en la Tabla Anual y reafirmó su lugar en puestos de Copa Libertadores, ahora incluso con más ventaja sobre Progreso.

Luis Mejía fue la figura de Nacional, tapando tres jugadas clarísimas de gol incluido el remate que generó el tanto al contener el disparo lejano de Jonathan Dos Santos. Esa es la principal muestra del buen partido que hizo Cerro Largo, que como contrapartida vio cómo una sola vez su arquero, el pendenciero Washington Aguerre, solo voló una vez en los 90’ y fue al inicio, cuando parecía que el tricolor se llevaría todo por delante.

En los últimos partidos Nacional ya mostraba síntomas de que venía en baja. La derrota 3-1 ante River Plate fue un aviso, pero por el contexto en el que la cosechó (en el final de una agotadora seguidilla de partidos), quizás hoy puede decirse que no se valoró en su justa medida. Existía casi la certeza de que, con un prolongado descanso, Nacional volvería a ser el equipo arrasador de antes, pero no lo fue.

Esta segunda derrota consecutiva ahora sí dispara las alarmas, porque al equipo le falta juego. Hubo mucha imprecisión en las entregas, salidas a destiempo y espacios mal ocupados. Cerro Largo también tuvo su mérito, porque los provocó con una rápida circulación de pelota, triangulando en corto y haciendo salir a los defensas lejos del área para luego poner pelotas profundas a las bandas que lastimaron y que si no lo hicieron más fue porque el último pase o centro se ejecutó mal.

Incluso quedó la sensación de que los cambios de Gutiérrez no fueron buenos, producto también de no tener a los jugadores idóneos en el banco, ya que para suplir a Matías Viña (otra preocupación para Tabárez al haber salido sentido) tuvo que poner a un volante ofensivo (Brian Ocampo) y pasar a otro mediocampista (Pablo García) a marcar la punta izquierda.

Nacional tiene que empezar a inquietarse. Mientras, Cerro Largo disfruta y se ilusiona con jugar la Libertadores.

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