PEÑAROL

Jugó medio torneo sin su principal arma: el doble cinco

Se fue el Torneo Apertura para Peñarol. El sinsabor del segundo puesto se presta al análisis, pese a que la competencia no le da respiro. El Intermedio y el último partido del grupo de la Copa Libertadores mantienen a todos activos en Los Aromos.

Doble Cinco. Walter Gargano y el “Cebolla” Rodríguez son el motor que mueve a Peñarol. Foto: Gerardo Pérez
Doble Cinco. Gargano y el “Cebolla”, el motor que movía a Peñarol. Foto: Gerardo Pérez

Aquella derrota ante Torque, por la décima fecha, recobró vida el último domingo cuando el aurinegro cerró la tabla a dos puntos de Nacional. Fue la única vez que perdió en el Apertura y, casualmente, también, fue la única victoria (en cancha) del conjunto celeste en esta temporada. Asimismo, la polémica sobre la falta de rotación en el equipo todavía se mantiene instalada.

Sin embargo, hay un detalle mucho más profundo que puso a prueba a Peñarol en este primer semestre: la ausencia de su doble cinco, la principal arma que tuvo en 2017 para meter esa remontada espectacular y quedarse con el Uruguayo.

En este primer semestre, por diferentes motivos, Walter Gargano y Cristian Rodríguez se perdieron medio torneo.

El “Mota” jugó seis partidos (540 minutos). Se lesionó en la séptima fecha ante Cerro en el Tróccoli. Cuando el partido ya estaba liquidado (3-0), cayó desplomado en el piso y con grandes gestos de dolor. “Se le trancó la rodilla”, avisó el entrenador en aquella tarde y encendió la alarma en el mundo Peñarol. Al otro día al mediodía se confirmó lo peor: rotura de ligamentos y seis meses afuera.

Guzmán Pereira pasó a ocupar su lugar. Arrancó siendo criticado, pero levantó considerablemente su nivel en la recta final y se ganó la aprobación del público.

Diferente situación fue la del “Cebolla”, que solo participó en ocho juegos de este Apertura. Se perdió dos partidos por suspensión (en realidad fueron tres, porque una fecha la cumplió ante El Tanque) y se perdió dos más por la gira de la selección en la China Cup. Mientras estuvo a disposición, Ramos no lo usó solo en una ocasión: contra Progreso cuando puso un equipo alternativo pensando en la Copa.

Si será importante la presencia del capitán en el nivel de juego de este equipo que con apenas 644 minutos en cancha le alcanzó para ser el goleador de Peñarol en esta primera parte del año con cinco gritos.

Cuando no estuvo, el entrenador ubicó en esa zona al argentino Maximiliano Rodríguez. La “Fiera”, con otras características, aportó claridad a la hora de hacer circular la pelota y cumplió, pero nunca pudo ponerle la profundidad y el vértigo que habitualmente entrega el lacacino.

El 17 de septiembre del año pasado, Leonardo Ramos comenzó a hacer realidad la reconstrucción de Peñarol cuando sorprendió a todos y puso al “Cebolla” junto a Gargano en el doble cinco para jugar el clásico. Fue el puntapié inicial de todo lo que vino después en un equipo que recortó una ventaja de 11 puntos en la Anual y terminó dando la vuelta olímpica. Tan bueno fue el rendimiento del capitán en ese sector del campo que incluso el maestro Tabárez ya lo probó como volante interno. Peñarol terminó segundo y se podrá reprochar muchas cosas, pero también es cierto que pagó carísimo jugar medio torneo sin su principal arma: el doble cinco.

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