Copa Libertadores

Fue una jugada maestra

Arias le dio confianza a Verges y Reymúndez y dio en la tecla.

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Falencia. Leandro Reymúndez jugó un gran partido pero falló a la hora de la definición. Foto: Francisco Flores

Alfredo Arias apostó a un equipo y la jugada le salió redonda. Dio gusto ver a Wanderers en el primer tiempo, con paredes, triangulaciones, constante movilidad de sus jugadores, supremacía de los volantes centrales, anticipos de los defensas y la pelota siempre por abajo. ¿La falencia? La ineficacia. El bohemio llegó nueve veces con situaciones claras de gol en el primer tiempo y sólo convirtió una. Claro, pese a sufrir en el complemento, ese único tanto de Matías Santos le permitió quedarse con tres puntos que valen oro.

El técnico de Wanderers colocó en el equipo inicial a Joaquín Verges y Leandro Reymúndez. Y dio en la tecla.

Si bien el número 17 había sido titular frente a Boca Juniors, estuvo en el banco ante Danubio por el Clausura y Arias le devolvió la confianza ayer. El exjugador de Tacuarembó jugó de enganche, brilló y le respondió de gran manera.

El DT arriesgó porque sacó del equipo a Diego Riolfo, que es uno de los referentes futbolísticos de los bohemios y, hasta que ingresó, pocos se acordaron de la ausencia del volante ofensivo.

Si bien Santiago Martínez y Alex Silva se llevan los aplausos por el espectacular partido que realizaron dentro de un equipo que jugó muy bien colectivamente, Verges no se queda atrás. El volante metió precisos pases entre líneas, cambió de frente y en el segundo tiempo se encargó de aguantar la pelota en el peor momento de los albinegros.

Por otro lado, Arias mandó a la cancha a Reymúndez, quien fue figura ante Zamora pero que no había jugado como titular hasta ayer. La presencia del jugador de Cardal le dio al equipo una explosión y dinámica impresionantes, que ayudó para que Wanderers tuviera una rápida transición de defensa a ataque, una de las estrategias que tenía planificada Arias y que le salió a la perfección.

Además, como Verges, ayudó en el complemento a generar faltas, que le dieron oxígeno a sus compañeros en minutos que fueron difíciles porque Palestino pobló el ataque. Pecó de ansioso en las definiciones y por eso no pudo anotar.

"Había que ganar como fuera; era nuestro partido y por suerte nos pudimos quedar con los tres puntos. Tratamos de buscar los huecos que dejaban ellos constantemente, piqué y piqué hasta que salí acalambrado", contó el número 30.

Arias durmió tranquilo, porque el plan fue maestro.

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