INGLATERRA

Jürgen Klopp: el corazón de un Liverpool que quiere todo

Con el entrenador alemán, los “Reds” están peleando la Premier League y van en busca de la sexta Champions

Jürgen Klopp en Liverpool
Un clásico. El alocado festejo de Klopp frente a 'The Kop' luego de cada gran triunfo. Foto: EFE

El estereotipo en el que la cultura popular (si pudiéramos darle cuerpo y personalidad a la cultura popular) piensa a la hora de imaginar a un alemán, al menos en este costado del tercer mundo, es el de una persona fría, pragmática, que planifica y ejecuta sin que se le mueva un pelo. Pero los estereotipos generados por la cultura popular no tienen ni idea de lo que pasa por la mente y el cuerpo de Jürgen Klopp cuando está al costado de una cancha de fútbol.

Klopp es lo más parecido a un rockstar que hay en el mundo del fútbol en estos tiempos. Cuando comienza a moverse al costado de la línea y cuando festeja los goles del Liverpool parece que estuviera metido en otro mundo, en una suerte de pogo germánico épico, con los parlantes reventándole los oídos al ritmo de Die Toten Hosen.

Desde que lo vimos derrotar a un cada vez más invencible Bayern Munich en la Bundesliga, cuando estaba al frente del Borussia Dortmund de Hummels, Götze y Lewandowski, se veía que estaba para cosas grandes, como ese telonero que la rompe y deja al público pensando más en él que en la banda principal.

Su llegada al Liverpool fue como esas series en las que se ve a dos personajes y ya se sabe que van a terminar juntos. Klopp era ideal para ser el corazón del Liverpool y Liverpool era ideal para tener el corazón de Klopp. Lleva casi cuatro años en los “Reds” (octubre de 2015) y ya es muy difícil imaginar un partido en Anfield sin el alemán al costado del banco. Al costado, no sentado, porque es muy difícil verlo sentado.

Klopp disputó dos finales de UEFA Champions League. En 2013 lo hizo con el Borussia Dortmund y perdió contra el Bayern Munich. Ese Bayern que contrató a la estrella del Dortmund días antes (Götze) de la final y no pudo ser parte del encuentro por lesión, hasta hoy cuestionada.

Con el Liverpool fue en 2018, ante un Real Madrid que estaba sufriendo hasta que apareció Sergio Ramos para sacar del partido a Mohamed Salah en el primer tiempo y los errores de Loris Karius en el segundo, luego del codazo del defensor español en su rostro.

Ahora, pelea por llegar a su tercera final de Champions al tiempo que trata de darle a Liverpool un título de Premier League que no gana desde 1990, que quizás es hasta más deseado por la afición de Anfield que la misma ‘orejona’.

Ninguno de los entrenadores rivales tiene el currículum de Klopp en la Liga de Campeones. Ni Ernesto Valverde (Barcelona), ni Mauricio Pochettino (Tottenham) ni Erik ten Hag (Ajax) saben lo que es jugar una semifinal de Champions. Klopp sí, y también sabe lo que es ganarla para llegar al duelo final.

Y también sabe aprender de sus falencias para mejorarlas. Mantiene a casi todo el plantel de la final de la temporada pasada, pero cambió al arquero: pocos meses después de la fatídica noche de Karius, el golero alemán se iba a Turquía para jugar en el Besiktas. En su lugar llegaba el brasileño Alisson a cambio de 70 millones de euros rompiendo en su momento el récord por un guardameta.

La relación entre Klopp y los hinchas es la mejor, pero necesitan un título, y Klopp quiere darles dos. Es lo único que le falta a su imagen de rockstar. Ser el hombre que, días después de la final de la Champions se pare en un escenario en Anfield, tome el micrófono y se ponga a cantar We are the champions a coro con la multitud.

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