DE VOLEA

Más juego y menos protesta

DANIEL ROSA

Daniel Rosa

Los árbitros son, semana a semana, blancos de críticas de todos: futbolistas, entrenadores, dirigentes y periodistas. Con cámaras que cada vez muestran más detalles, es fácil descubrir sus errores que, obviamente, los cometen.

La expulsión de Maximiliano Calzada (River Plate) el fin de semana por parte de Jonathan Fuentes alimentó la polémica. Más allá de si el jugador insultó al árbitro o lo pisó, algo que hasta ahora no está claro, lo que sí es evidente es que la pérdida de respeto a la autoridad en la sociedad se transmitió al campo de juego.

No hay falta, por más evidente y grosera que sea, que los futbolistas no protesten. Se habla más de lo que se juega y, ante la tribuna, siempre se deja al árbitro como el culpable de la situación. Es más fácil justificar el mal juego en las decisiones de los jueces que en los pases fallados que se hacen. Ojo, no pasa solo en Uruguay, pero acá y en Argentina es más evidente.

El rugby, un deporte más violento, no lo sufre porque el árbitro tiene la potestad de, ante una protesta fuera de lugar, conceder yardas de ventaja al equipo rival. Quizá la FIFA debería empezar a mirar hacia allí para ponerle punto final a los que juegan más con las palabras que con la pelota.

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