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Juegan por su vida un partido que no tiene final

El cáncer no perdona ni discrimina: los deportistas lo sufren, lo encaran y se le plantan con fe en cara a cara.

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ROBBEN

Juegan el partido más difícil de sus vidas. Lo saben. No pueden distraerse ni un segundo. Tienen que estar atentos. No pueden bajar los brazos. Tienen que abrazarse a la fe como nunca y mantener el espíritu bien arriba, Algunos, lo están ganando, saben que han sacado ventaja, pero no cantan victoria. Son conscientes que hay alargue y no se sabe hasta cuándo.

La batalla contra el cáncer de los futbolistas no tiene fin. Los futbolistas la enfrentan con hidalguía y mucha confianza. Pero no son los únicos. Muchos deportistas han enfrentado esa misma lucha. Y la mantienen.

"Quedé mudo", dijo el "Galgo" Jonás Gutiérrez, cuando el médico le dio la (triste) noticia que padecía cáncer testicular, una enfermedad por la que han pasado varios deportistas. Hoy, ya con el alta médica, volvió al fútbol, y es otro ejemplo de fe y superación.

Lance Armstrong, el ciclista estadounidense más destacado de los últimos 30 años, es, sin duda, le ganó a la adversidad. Con tan solo 25 años, padeció cáncer testicular con metástasis pulmonares y cerebrales.

Venía de participar en las Olimpiadas de 1992 y 1996. Fue intervenido quirúrgicamente y recibió mucha quimioterapia. Los médicos temieron incluso por su vida dadas las complicaciones de su enfermedad, pero Armstrong luchó, peleó cara a cara contra el cáncer y regresó con más fuerza que antes.

Después de todo lo que pasó, el norteamericano se subió a la bicicleta para hacer historia al ganar siete Tours de Francia.

La lista es larga en el deporte. Varios futbolistas padecieron o padecen cáncer testicular. Los españoles José Francisco Molina y Sergio Aragoneses, el búlgaro Lubo Penev, que en los 90 fue tentado por el Cr. José Pedro Damiani para venir a Peñarol, los arqueros argentinos Carlos Roa y Germán Burgos, el holandés Arjeen Robben y Jonás Gutiérrez.

Burgos, ex-arquero de River y la selección, padeció cáncer de riñón. Hoy es el ayudante de campo del exitoso "Cholo" Simeone en el Atlético de Madrid, el equipo donde militan Diego Godin y Josema Giménez.

El ex-arquero reconoció que fue por culpa del tabaco, fumador empedernido desde temprana edad. Superó la prueba y siguió haciendo lo que más le gustaba: jugar al fútbol. Nunca ocultó su enfermedad, y la asumió con hidalguía.

El búlgaro Luboslav Penev, que en la temporada 1993/94 defendía al Valencia, y cuando menos lo imaginaba, tuvo que parar. Le diagnosticaron cáncer testicular. Guardó las zapatos de fútbol durante un año. Se perdió el Mundial de Estados Unidos de 1994, pero pudo sacar sus zapatos del armario. En 1995 fichaba con el Atlético Madrid.

Arjeen Robben era una de las promesas del fútbol holandés. En marzo del 2004, sus gambetas y goles fueron a parar a la Premier League, luego de que el Chelsea desembolsara 18 millones de euros. Pero ya ubicado en Londres, Robben reveló la noticia que lo venía atormentando en los últimos meses: padecía de un cáncer testicular. "Tenía mucho miedo. Vivir sin que el fútbol fuera lo más importante fue algo difícil. La espera fue terrible. No sabía qué iba a pasarme", le dijo a la revista mensual del Chelsea. A pesar de su temor, superó satisfactoriamente la intervención quirúrgica. Sin embargo, el daño más grande que recibió el atacante fue en el aspecto psicológico.

Sin cabello y sumergido en una profunda depresión, Robben no sabía si volvería a pisar un estadio. Fue entonces cuando un amigo le envió la autobiografía de Lance Armstrong. No se trata de la bicicleta, se titula el libro que le dio un nuevo sentido a la vida de Robben, quien poco después recibió la noticia de que estaba completamente curado. Fue figura en Holanda en los últimos mundiales, y hoy le sonríe a la vida.

El cáncer no discrimina. Deportistas, futbolistas de primer nivel, lo han sufrido. Han sido víctimas de la enfermedad y han logrado vencerla en base a un buen tratamiento y mucha voluntad y fe sin bajar los brazos.

El "galgo" Jonás sigue adelante.

El caso del "Galgo" Jonás Gutiérrez recorrió el mundo. Hace poco más de un año, una noticia volvía a conmover al fútbol: Jonás, integrante de la selección argentina, confesaba que sufría cáncer testicular y que iba a luchar "con todas sus fuerzas" ante esa enfermedad. Superó lo peor, y regresó a vestir los colores del Newcastle hace dos meses.

Robben, el libro de Armstrong.

El holandés Arjeen Robben estaba deprimido, todos temían por su vida. No quería luchar, estaba entregado al cáncer. Hasta que un amigo le envió la autobiografía del ciclista norteamericano Lance Armstrong "No se trata de la bicicleta". El propio futbolista dijo que le cambió la vida y empezó a luchar contra la enfermedad.

Los síntomas más frecuentes.

El cáncer testicular "ataca" a los deportistas. La afección puede detectarse en las primeras etapas; en algunos hombres se presenta un abultamiento en el testículo como primer signo o bien, el órgano podría estar hinchado o más grande de lo normal. Puede haber nódulos en la región inguinal o intenso dolor en la parte más baja de la espalda.

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