DEFENSOR SPORTING

Juan Albín: un número 10 con la calidad intacta

Jugó media hora, pero le alcanzó para cambiar el partido que Defensor Sporting perdía 1 a 0 ante Peñarol. Fueron sus primeros minutos con la violeta  y demostró que no se equivocaron al ir a buscarlo.

Albin
Juan Albín en Torres del Prado donde vive. El domingo saludó al "Cebolla" y quiso hacerlo con Forlán, ex compañeros suyos con la celeste. Foto: Juan Manuel Ramos. 

Juan Albín tiene 33 años, la edad de Cristo. El domingo entró a los 62 minutos del partido que Defensor Sporting perdía por 1 a 0 y fue fundamental para cambiar el juego. Anotó el gol del empate tras una doble pared con Pablo López y luego le dio el pase a Facundo Milán cuando le cometieron el penal, que el propio botija de 19 años remató para darle la victoria a los violetas.

Albín llegó a Defensor Sporting en enero tras un pasaje por Rampla Juniors donde se reencontró consigo mismo después de una mala experiencia en Chipre. Y no pudo haber tenido un mejor debut. Fueron sus primeros minutos con la violeta, porque en la primera fecha se había quedado con ganas de entrar frente a Wanderers.

“Tuve la suerte de hacer ese gol, porque ir perdiendo frente a un rival grande siempre es complicado. Hicimos una linda pared con Pablo (López) y pude pegarle bien en segunda línea. Le quedó para pegarle de zurda a Pablo, pero giró y le dio de derecha. Fue algo raro. Después ellos quedaron un poco regalados en la contra y Facundo (Milán) me devolvió la pelota. Y como es muy rápido se la tiré por arriba para que hiciera su trabajo”, contó el número 10 sobre las dos jugadas clave en las que participó.

“No sé si cambié el partido, sí que hice un gol y que cuando le empatás a un grande tiene la obligación de ir y sabía que iban a dejar espacios. Así salió la contra perfecta esa con Facu que terminó con el panal”, añadió con humildad.

“Media hora a full”, le había dicho el técnico Alejandro Orfila cuando lo mandó a la cancha. Y vaya si cumplió. “Hicimos una pretemporada muy dura. Orfila es un técnico muy exigente, algo que es difícil de encontrar en el fútbol uruguayo. Le está siempre arriba a los jóvenes y también a nosotros. Y está bueno porque nunca te quedás en la zona de confort. Con él no hay chance. Nos pide mucha intensidad, y así fueron los dos partidos, con Wanderers también”, añadió en las Torres del Prado donde vive y donde ayer disfrutó del día libre junto a sus hijos Francisco y Josefina. Aunque bromeó que tiene mucho trabajo porque hay que hacerles el desayuno y la merienda. Y dijo que estaba deseando que empezaran las clases. Luego por la noche iba con su esposa y su concuñado Nicolás Vigneri y su señora a ver a Los Muchachos al Teatro de Verano. Los parodistas son lo que más le gusta del Carnaval.

“Ganarle al grande siempre es muy importante. Además, es un partido que lo ve medio país, y la otra mitad lo mira de reojo”, afirmó tras asegurar que enfrentarse a Peñarol ya no significa nada para él. “Ya estoy viejo, je. Y todo eso está en el pasado. Jugar con Nacional sí es especial porque me crié ahí desde los 13 años”.

EXCOMPAÑEROS. Durante el partido había estado conversando con el “Cebolla”, a quien quiso saludar al final. Ambos fueron compañeros en la Selección Sub 20. “En una jugada nos quedamos hablando. Yo le digo gordi y él a mi también. Al final le fui a dar un beso, pero estaba prendido fuego”. También jugó con Diego Forlán en la selección mayor. “Lo quería ir a saludar a Diego, pero ya estaba lejos y además supongo que tampoco estaría de muy buen ánimo”.

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Los futbolistas siempre quieren estar dentro de la cancha, pero Albín respeta las decisiones de su entrenador. Además, ingresar desde el banco le permite ir viendo los puntos débiles del rival. “Veía que Vadócz estaba un poco solo y cuando entré me puse al lado suyo para tratar de recibir. Ya con Wanderers me había quedado con ganas de entrar, además el partido fue parecido al del domingo. Llegó un momento en que Wanderers estaba fundido y nosotros teníamos un plus extra. Los mismo nos pasó varias veces en los amistosos de pretemporada”, explicó.

GURISES. “Se armó un grupo lindo en Defensor donde hay gente muy joven y muy humilde. Son buenos gurises, aunque obviamente todavía les falta un poco para dar el salto. Aunque ya lo van a conseguir porque Defensor siempre tiene buena cantera. Estamos ahí para ayudarlos. Para que tomen el camino correcto para dar el salto. Más que nada me preguntan a qué edad debuté y donde jugué y como es el fútbol en otros lugares. Y a mí me pone contento”, dijo y destacó a Facundo Milán.

“Tiene 19 años, pero agarró la pelota para patear el penal y parecía que tuviera 30. Me sorprendió porque era frente a un cuadro grande y faltaba poco para terminar el partido. Y lo metió. Yo no la agarré porque a mi no me gusta patear penales. Nunca me gustó”, admitió.

“En Rampla quería agarrar ritmo, ahora ya estoy para competir y tratar de hacer la diferencia. A mí me gusta hacer cosas diferentes, para que me puteen o me halaguen. Ahora estamos en una situación linda, aunque esto recién empieza. Este partido nos vino muy bien para ganar en confianza. Estaría bueno seguir jugando, hacerlo la semana que viene porque estamos con confianza y con otra mentalidad. Pero no se puede porque asume el “Cuquito”. Je. Ahora hay que entrenar fuerte y esperar el partido con River Plate”, afirmó sobre el próximo rival en el Torneo Apertura, al que iba a observar esta noche en el partido de vuelta de la Copa Sudamericana frente a Atlético Grau.

“Hay que seguir y trabajar intensamente como lo hace Alejandro (Orfila). Porque viste como es el fútbol: hoy está todo bien y mañana te pisan la cabeza. Si me toca jugar bien, y si no seguir esperando. Aunque si pasa como el domingo, me quedo en el banco tranquilo. Je. En mi puesto está ‘Gonza’ (Nápoli) que tiene un recorrido bárbaro. Yo lo puedo hacer, pero ya no tanto. Hay que estar sereno y esperar la oportunidad que me de el técnico”, reconoció.

serio

VIOLETA. Albín había terminado su contrato con los picapiedras, cuando su representante, el “Palillo” Marco Vanzini le acercó la propuesta del club de Punta Carretas. “Esta vez estaba tranquilo porque sabía que había hecho las cosas bastante bien en Rampla, aunque no se pudo lograr el objetivo de que el club se quedara en Primera. Sabía que había un par de posibilidades. Cuando surgió esto me reuní con el ‘Fade’ (Fernando Fadeuille, el gerente deportivo violeta) y sentí como que ya me conocían. Me dieron a entender que me habían visto en todos los partidos que jugué con Rampla y tenían claro lo que le podía dar a Defensor. Entonces no lo dudé porque una cosa es que te pida el técnico, pero otra es que el club te haya hecho ese seguimiento. Y la gente del club te quiera. Eso me convenció”, contó quien firmó contrato por un año. Y ya comenzó a darle resultado a los violetas.

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