TORNEO APERTURA

Juan Albín, el mago que rompió el hechizo de Rampla Juniors

Hizo un par de pases mágicos, uno de ellos para un golazo, y su equipo le ganó el clásico a Cerro en el estadio Olímpico, algo que no conseguía desde hacía 33 años.

Foto: Gerardo Pérez
Foto: Gerardo Pérez

Treinta y Tres años habían pasado desde la última vez que Rampla Juniors le había ganado a Cerro en el Estadio Olímpico y casi dos (14 de mayo de 2017) sin poder vencerlo. Era entonces para los picapiedras el momento de terminar con esas rachas oscuras. La tabla de posiciones así lo revelaba: 10 puntos de ventaja a favor del ayer conjunto local.

El momento de uno y otro también era favorable para el conjunto dirigido por Rosario Martínez, porque de los últimos ocho encuentros que había disputado por el torneo local había perdido solo uno, en tanto los de Richard Martínez llegaban con 10 juegos por el Apertura sin victorias.

El cóctel del clásico entonces estaba pronto para que lo disfrutara Rampla Juniors. Y lo hizo al ganar 2-0 con absoluta justicia. Lo que más le costó al picapiedra fue abrir el marcador. Incluso por momentos no lo pasó bien, porque Cerro tuvo un inicio más criterioso, moviendo bien el balón y teniéndolo más tiempo. Sin embargo, le faltó lo más importante: profundidad. Rodrigo Odriozola prácticamente no fue exigido.

Rampla, en tanto, fue mucho más pragmático. Rosario Martínez siempre ha sido muy claro en cuanto a que no comulga con el juego de posesión, sino con el de ejecución. Sus equipos son verticales, tratando de lastimar al rival a través de sus zonas débiles. Y así ganó.

Primero, porque vio que el sector más endeble de Cerro era el izquierdo de la defensa, por lo que mandó a Melazzi por allí a desbordar. Al inicio no pudo culminar, pero a los 37’ llegó a desbordar, metió un centro y Delis Vargas anticipó de cabeza en el área para poner el 1-0. Allí se terminó Cerro, porque entre que no tenía las armas ofensivas como para lastimar al rival (es junto a Plaza Colonia el conjunto con menos goles anotados: 8) y que jugó todo el segundo tiempo con uno menos por la expulsión de José Luis Tancredi en el segundo minuto de descuento, sus posibilidades de igualar eran escasísimas. Mucho más a partir de los 55’, cuando Juan Albín marcó el 2-0 al culminar un contraataque que armó con Mathías Saavedra con un toque de sutileza por sobre el arquero Formento desde fuera del área.

El descuento cerrense no estuvo ni cerca y Rampla pudo haber anotado un tercero, pero no lo precisó.

Ganó el clásico, subió en la tabla, consiguió puntos importantes para la permanencia y hundió un poco más a su eterno rival, que sigue último y cada vez más lejos.

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