HISTORIAS

Jorge "Chispa" Delgado y el clan de Nacional en 1998

El exjugador, que tiene una escuela de fútbol en Maldonado, recordó cuando sus compañeros tricolores lo ataron a un árbol porque los tenía harto de las bromas. 

Chispa Delgado
En su hogar. El “Chispa” Jorge Delgado vive en Maldonado. Tiene dos hijas, una de 23 años y otra de dos y medio. FOTO: Ricardo Figueredo.

Jorge “Chispa” Delgado tiene hoy 44 años y desde hace nueve está viviendo en Maldonado. Se pasa sus días en una escuelita de fútbol que puso junto al “Chengue” Richard Morales.

“Trabajo con niños de 3 a 15 años en barrio Norte. Ahora está complicado con el tema del coronavirus, pero estábamos bien. Me gusta. Los niños no me conocen tanto, pero los padres le cuentan mi historia; lo que pasa es que ellos nunca me vieron jugar, pero varios me han buscado en google, ponen el apodo y ven mis goles y después me cuentan” comentó desde La Paz, su ciudad de toda la vida, donde fue a visitar a su madre.

El “Chispa” Delgado jugó en La Bomba, un equipo de baby fútbol que queda casi en el límite entre La Paz y Las Piedras. Después hizo todas las formativas en Nacional, el club del que siempre fue hincha.

“Mi padre era zapatero y nos hacía los zapatos a mí y al Chengue, que es mi amigo. Veníamos los dos de familias humildes y no podíamos comprarnos, nosotros felices con los championes de fútbol que nos hacía mi viejo. Desde ese momento fuimos forjando una amistad con el Chengue; tenemos muchas cosas en común”, puntualizó.

El exjugador recordó: “Yo debuté con (Miguel Ángel) Puppo en Nacional. Después lo echaron porque decían que Nacional no jugaba bien. Después enseguida vino (Roberto) Fleitas”.

Jorge "Chispa" Delgado y una de sus primeras fotos en Nacional. FOTO: Archivo El País.
Jorge "Chispa" Delgado y una de sus primeras fotos en Nacional. FOTO: Archivo El País.

Delgado jugó entre 1997 y 1999 en Nacional donde oficialmente disputó 55 partidos y marcó 17 goles. También hizo otros seis tantos en partidos de carácter amistoso.

Mi mejor año fue en 1998 en Nacional. Porque se cortó el sexenio de Peñarol y sabemos lo que significó eso, no sé si tanto para la gente, pero para nosotros significó mucho, había una presión linda. Un sexeño era muy difícil cortarlo y muy difícil vivirlo. Pero estaban Hugo (De León), (Esteban) Gesto, que nos sacaron esa presión y generaron que jugáramos de manera normal pese a esa situación que estábamos viviendo”, explicó.

“En la primera parte del año yo era titular en Nacional. Después vino el Gaby Álvez y alternábamos más. Con Hugo podíamos tener el respaldo de que sabíamos que el que andaba bien iba a jugar. En la primera temporada jugué y después el Gaby andaba muy bien. Fue un año muy lindo, se hizo un grupo muy fuerte. Con ese grupo antes de empezar el torneo sabíamos que íbamos a ganar porque se transmitía eso. Estaba Rubén Sosa que era un tipo que estaba siempre alegre y te daba siempre para adelante. Los jóvenes que estábamos le hacíamos caso y eso era importante. Hoy es más difícil encontrar un grupo así”, reflexionó.

Anécdotas hay muchas, pero el “Chispa” hizo hincapié en una: “Yo era bastante jorobón en el grupo, era de los que más jodía... Hasta que un día los cansé mucho. Eran 11.30 de la noche, verano, me sacaron para afuera y me ataron a un árbol de Los Céspedes mismo con las vendas que nos poníamos para los partidos. Minutos después pasa el profe Gesto, él era muy serio, muy correcto, decía que no le gustaban mucho las bromas, que estaban buenas pero siempre y cuando no se comprometiera la actuación nuestra en un partido, no le gustaba ese tipo de bromas. Y bueno... Cuando él pasa yo estaba atado al árbol y el resto estaba concentrado, cuando me ve no sabía qué decirle, aparte tampoco podía mandar a la guerra a mis compañeros... Al otro día hubo tremenda charla, ¡imaginate! ¿Qué le iba a decir? je, yo me tenía que aguantar, cuando uno hace bromas después tiene que aguantar las bromas de los demás”, contó y después de tantos años se animó a decir, entre risas, quiénes habían sido los autores: “Camejo, el Chengue y Fede Bergara. El Gaby Álvez también. Rubén Sosa era el más grande de todos, pero en ese sentido el más alegre también y se sumaba”.

Rubén Sosa, uno de los principales referentes de Nacional en 1998.
Rubén Sosa, uno de los principales referentes de Nacional en 1998.

Y agregó sobre uno de los referentes de Nacional de ese entonces y que hoy trabaja en el club, que “Rubén un día antes ya sabía cómo festejar los goles. Era un tipo que estaba en todos los detalles. Él nos decía en el vestuario cómo se iban a festejar los goles ese día; lo hacíamos porque éramos de las cábalas, un día salió bien y seguimos, todos los fines de semana estábamos esperando cómo teníamos que festejar. Uno que se habló mucho y me tocó hacerlo a mí, fue cuando nos sentamos todos tipo trencito atrás mío y él me pone la banderita que siempre festejaba el gol, le había hecho cuatro nudos en la puntas, y me lo puso tipo un sombrerito en la cabeza y me presentaba como si fuera el Papa, je”.

Antes de debutar en Nacional, el “Chispa” jugó menos de un semestre en China, en el Shanghái Shenhua, en una época donde era poco habitual que un jugador uruguaya fuera a ese país. “Jugué tres o cuatro meses, extrañé mucho y me volví. Cuando fui a China el mercado recién se abría y fue el Pepe Bolón y yo. A nosotros nos llevó Berruti, que era una gerente deportivo de Nacional. Fui con 18 años recién cumplidos, éramos muy chicos. Fuimos por lo que significaba la plata en ese momento, porque la carrera de un futbolista es corta. Cuando llegué no era lo que esperaba... Viví los tres meses como quién dice concentrado; a los chinos le gustaba mucho el tema del alcohol, las cartas y no eran profesionales, jugaban porque le gustaba el fútbol pero no concebían el fútbol como nosotros. A las 9 de la noche nos cerraban el lugar con candado. Pero yo no sabía el idioma, no tenía traductor y quedaba aislado. A ellos les cerraban las puertas y no les hacía nada, porque tomaban, fumaban y jugaban a las cartas. Yo estaba como preso”, recordó.

Jorge Delgado tiene hoy una escuela de fútbol en Maldonado. FOTO: Ricardo Figueredo.
Jorge Delgado tiene hoy una escuela de fútbol en Maldonado. FOTO: Ricardo Figueredo.

El “Chispa” Delgado jugó también en Liverpool, Numancia, Elche, Racing de Ferrol (España), Al Nassr de Arabia Saudita, Wanderers, Deportivo Cuenca (Ecuador), Everton (Chile), Deportivo Colonia, La Luz, Cerro, Juventud, Durazno, Aurora (Bolivia) hasta llegar al Coban de Guatemala, equipo en el que se retiró en el 2012.

“No me gusta mucho estar metido en el tema de los entrenadores o representantes. Me gusta trabajar con niños. No quería estar vinculado al fútbol, pero esto es diferente, estoy muy cómodo”, confesó quien jugaba como centrodelantero.

Por último, Delgado comentó que “si no tuviera trabajo se me complicaría, como a muchos jugadores de mi época. No es que tengo el futuro asegurado por haber jugado el fútbol, tengo que trabajar”.

El "Chispa" en uno de sus últimos equipos: Juventud de Las Piedras. FOTO: Archivo El País.
El "Chispa" en uno de sus últimos equipos: Juventud de Las Piedras. FOTO: Archivo El País.
Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados