AMISTOSO

Jonathan Rodríguez va al frente

Un toque de potencia y velocidad, dos atributos que pueden gravitar con Bolivia a 3.650 metros de altura.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Jonathan Rodriguez

Es cierto: hoy, en el primer partido después de la Copa América y ya el penúltimo antes del comienzo de las Eliminatorias, el equipo que hace Tabárez para enfrentar a Panamá, en un compromiso en el que la selección debe buscar —y, si es posible, encontrar— un funcionamiento y un rendimiento, colectivo e individual, que haga esperar con optimismo el debut en la ronda clasificatoria para el Mundial de Rusia, que será el jueves 8 de octubre frente a Bolivia a 3.650 metros de altura, no cambia mucho en comparación con los que integró en los cuatro cotejos que los celestes jugaron en el torneo continental, donde lograron un solo triunfo, un empate y dos derrotas.

Sin embargo, hay un toque diferencial que no deja de ser especial, porque luego de la Copa América, precisamente, uno de los reclamos más reiterados que se le hicieron al entrenador a nivel general, tanto periodístico como público, fue el de que debió darle mayores chances a Jonathan Rodríguez, en virtud de que en Chile ninguno de los puntas que puso Tabárez —incluido del mismísimo Cavani— tuvo una actuación satisfactoria.

Pues bien, con la base del cuadro "de siempre", al menos del que el técnico ha manejado después que inició un anunciado recambio generacional luego del Mundial 2014, eata noche en Panamá, entra el "Jona".

Es decir, se injerta en un equipo con mayoría de jugadores de buen pie, a un delantero potente y veloz, atributos que lo pueden convertir en un gran aporte para el partido contra Bolivia a jugarse en la altura.

Es que en La Paz es muy difícil jugar con un equipo "corto", como se suele decir de costumbre, porque el ir y venir en esas condiciones, con grandes traslados, es dificultoso; lo más aconsejable es defender en bloque, y luego tratar de buscar de contragolpe a uno o dos puntas, sin que éstos se desgasten antes en el trabajo por la recuperación de la pelota.

Ahí, entonces, es donde puede entrar a tallar Jonathan Rodríguez, que deberá luchar —eso sí— con una dificultad enorme: en lo que va del segundo semestre del año, desde que pasó de Benfica a Deportivo La Coruña, jugó tan sólo 18: para el "timing" que precisa un delantero, es muy poco.

En el resto, mientras tanto, la selección formará como de costumbre, sobre todo a partir del Mundial 2014, con un toque cualitativo en la faz defensiva, ya que el retorno de Martín Cáceres le dará a la retaguardia una cuota de solidez que resultará beneficiosa.

Se trata, además, una nueva oportunidad para jugadores como Rolan y el propio Stuani, que actuaron en la Copa América, pero sin poder sobresalir por encima de la media de rendimiento —escasa— que tuvo el conjunto.

Enfrente al laboratorio celeste, mientras tanto, va a estar Panamá, que es un país que últimamente progresó mucho, tal cual lo demuestran los resultados que cosechó en la Copa de Oro, el torneo que congrega a las selecciones de América y Central y del Norte.

En dicha competencia, Panamá empató con Haití, Honduras y Estados Unidos, en todos los casos 1 a 1; igualó con Trinidad y Tobago con igual score, aunque luego clasificó por penales; fue eliminado por México, al perder por 2 a 1 en un alargue después de haber sido perjudicado en forma escandalosa; y terminó tercero al vencer a Estados Unidos por penales, luego de igualar 1 a 1.

Algunos resultados, y sobre todo algunos rivales, hablan de una selección que, además de jugadores muy veloces, tiene figuras de poco renombre, pero más maduras. Una buena medida para ver qué resulta de la prueba con el único jugador que faltaba probar luego de lo visto en la Copa América.

"Jona" - Cinco minutos y nada más...

Jonathan Rodríguez se jugará una parada brava con "La Celeste", porque en el primer semestre del año en Benfica jugó poco, y buscando mayor rodaje pasó a Deportivo La Coruña, donde actuó sólo 18. En la selección, mientras tanto, participó en siete partidos: seis en los que disputó 213, habiendo anotado un sol, y uno en la última Copa América de Chile, donde entró 5. Hoy, pues, desde el arranque ante Panamá tiene la oportunidad de confirmar lo que ha insinuado como atacante promisorio.

Pólvora seca.

Cristhian Stuani anda bien en el Middlesbrough inglés: entre Liga y Copa, jugó siete partidos y metió cinco goles.

18.000 entradas.

Hasta ayer se vendieron 18.000 entradas para el partido de esta noche en el estadio Rommel Fernández.

“Bolillo” sabe.

Hernán Darío Gómez es un entrenador ducho, que le dio funcionamiento a los equipos que tuvo a cargo.

Enemigo íntimo.

Luis Mejía, el arquero de Nacional, será titular en Panamá: "Manotas" puede complicar a los celestes.

RUMBO A BOLIVIA.

Un tubo de ensayo en Panamá.

No es un amistoso más; y, quizá, ni siquiera un amistoso, al menos para Uruguay, no por el resultado sino por el marco en el que se disputa el partido con Panamá: sin Suárez ni Cavani, jugando por primera vez después de la Copa América, y por penúltima antes del debut del 8 de octubre ante Bolivia por las Eliminatorias, la selección celeste debe encontrar esta noche algo más que los dos sustitutos eficaces para sus goleadores: últimamente, también, al equipo le faltó generación de fútbol ofensivo, y ese es un aspecto que el entrenador tiene que atacar, cuando el tiempo que queda por delante es poco; en forma puntual, los 90 de hoy, y los que Uruguay jugará ante Costa Rica en San José el próximo martes. De ahí, pues, que aunque el partido no es oficial, para los celestes tampoco es un simple amistoso; no por el resultado, sino por el funcionamiento del equipo y el rendimiento individual de la mayoría de sus figuras, cuyo nivel en la Copa América no fue, en realidad, muy auspicioso.

Egidio Arévalo Ríos.

Es el pilar que "da el tono" del equipo en el mediocampo, no sólo por su gran despliegue y enorme capacidad de marca, sino porque pasa bien y en ese sentido su aporte también es importante para el armado.

Harold Cummings.

El panameño jugó de lateral en Independiente Santa Fe por la Copa Sudamericana frente a Nacional y salió a los 33 porque tenía amarilla y lo iban a echar; hoy, en su puesto, como zaguero, será escollo para los puntas celestes.

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