FÚTBOL

El jeque lo respalda

Unai Emery sigue en PSG: no rueda su cabeza.

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Unai Emery

El puesto de Unai Emery como entrenador del PSG no corre peligro. La humillante goleada sufrida ante el Barcelona no puso en riesgo su continuidad en el banquillo del Parque de los Príncipes. Emery, pese a la vergonzosa eliminación, mantiene su crédito en París, donde los dueños del club lo ven como el líder de un proyecto a largo plazo y mantendrán la apuesta por quien llevó al Sevilla a la conquista de tres títulos consecutivos de la Europa League.

Tras la goleada (6-1) muchos pensaron que su cabeza sería de las primeras en rodar, pero no. Sigue tan firme como antes. Y muchos se preguntan qué lo mantiene en su puesto.

La primera temporada de Emery al frente del PSG no supuso un salto de calidad para un equipo que, a pesar de la multimillonaria inversión del jeque Al-Khelaifi, volvió a sumar una nueva decepción en la Champions League, torneo en nompudo superar la barrera de los cuartos de final, como sucedió en las cuatro temporadas precedentes.

Pero es no es todo. Los millones de dólares invertidos ni siquiera fueron suficientes como para tener una hegemonía en el fútbol francés. Hoy, el PAG está segundo a tres puntos del líder Mónaco, y no logra plasmar en cancha el poderío de sus futbolistas.

Después del 4-0 ante el Barcelona, en una de las mejores exposiciones del equipo, las esperanzas estaban puestas en el asalto definitivo al torneo continental, un desafío que deberá esperar una nueva Champions.

Tras ese 4-0, Emery rehuyó del triunfalismo, publicó LEquipe, y se lo hizo saber a sus jugadores: "Si nosotros pudimos ganar 4-0, ellos también pueden hacerlo en Barcelona", dijo.

Ya en plena debacle, cuando terminó el primer tiempo en el Camp Nou apostó un poco más: ""¡Mostrad que el partido de ida no fue una sorpresa. Podemos salir como el mejor equipo de Europa. ¡Escuchadme! ¡Aunque en mi carrera no he jugado más que en Segunda, tengo más experiencia que vosotros, así que escuchadme!", pero nadie lo escuchó.

MÁS DATOS.

Los gritos a Cavani.

Una obsesión de Emery antes de Barcelona era que Cavani estuviese cerca de Verratti y Matuidi. Le pidió a gritos que bajara.

Trabajo en bloque.

"Todos saben lo que significa. Jueguen juntos, en bloque, no más de 30-35 metros", pidió Emery en el camarín del PSG. No resultó.

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