ENTREVISTA

Un italiano: los 20 años de Diego López en la bota

“Todavía no me siento pronto, pero mi máximo objetivo es dirigir a Uruguay”, dijo el entrenador uruguayo.

Diego López como entrenador del Cagliari. Foto: AFP
Diego López como entrenador del Cagliari. Foto: AFP

Diego López llegó a Cagliari en 1998 para defender al equipo de la isla. Hoy lleva 20 años en Italia, es el entrenador del equipo y sus tres hijos son italianos. Nacional y Peñarol lo llamaron en diferentes momentos. No niega que lo tentaron, pero sabe que cada año que pasa es más difícil el regreso. Sin embargo, reconoce que el mayor de sus sueños es dirigir a la Selección uruguaya, aunque más adelante porque considera que aún no está suficientemente preparado para hacerlo.

“Hace 20 años que estoy acá, soy un ‘Cagliaritano’. Tal cual”, dijo riendo Diego desde su apartamento en la capital de Cerdeña. “Como pienso en italiano, a veces no me salen las palabras correctas en español”, se excusó. “Y mi mujer es más italiana que yo. Está muy adaptada al lugar, quizás porque es ella la que está todo el día con los hijos y siempre pensó que es mejor hacerlos crecer acá. Yo capaz que estoy más metido en el fútbol”, explicó.

“En realidad, yo siempre tuve eso de querer volverme, como todos los uruguayos. Pero sé que cada vez se me hace más difícil. Estuve por ir a Nacional y no se dio, también me hablaron de Peñarol. Para Nacional me llamaron Lembo y Ache, antes de que fuera Munúa. Pero no se dio, con la familia decidimos no ir. Recuerdo que les pedí un fin de semana para responder, porque justo mi mujer no estaba en casa y tenía que hablarlo con ella. No llegamos ni a tocar lo económico. Y lo mismo con Peñarol, antes de que contrataran a Ramos, hablé con Damiani y todo. Me tentó, los dos equipos grandes me tentaron. Pero bueno, capaz que algún día se me da”.

A pesar de que lleva dos décadas viviendo en Italia y se siente uno más, no piensa que le costaría volver a acostumbrarse a Uruguay. “El uruguayo tiene esa capacidad de adaptarse a todo. Los italianos, por ejemplo, te dicen que no se mueven ni locos si están bien. Pero nosotros somos diferentes. Tenemos esa ventaja”.

Cuando surgieron esas chances de volverse para dirigir a alguno de los grandes, en la familia consideraron la posibilidad de que él regresara solo para evitarle el desarraigo a sus hijos. Finalmente decidieron que no era bueno separar a la familia. Y fue una de las razones por las cuales no se dio.

Thiago, el mayor de sus hijos tiene 17 años, está por terminar el liceo y arrancará el año próximo la universidad en Getafe. En junio pasado López fue a Madrid a buscar un colegio para Thiago porque la idea era llevarlo un año antes para que ya se fuera acostumbrando a su nueva vida. El muchacho, que hasta ese momento jugaba en Cagliari, al igual que sus dos hermanos menores (Ian de 14 años e Inty de 12), iba a vivir con una familia amiga. “Es que acá en Cagliari, en la isla, la vida es espectacular para hacer crecer a los gurises. No hay peligro de nada, pero después, para estudiar la isla queda chica. Es limitada”, explicó Diego.

Thiago ya se había ido a probar en Getafe y quedó. Ya estaba todo organizado, pero cuando llegó el momento de dejarlo en España, su madre, Alexandra, se puso a llorar. “Empezó a decir que era muy chico y eso que Thiago es un chiquilín tranquilo y muy maduro. Pero mi señora lloraba y entonces yo le propuse que nos fuéramos todos a vivir a España. Yo en ese momento tenía contrato con Palermo, pero ya habían elegido a otro técnico y estaba digamos que sin trabajo a pesar del contrato. Le dije a mi mujer que yo en Madrid tenía más fútbol para ver. Está el Real, el Atlético, el Getafe y el Rayo Vallecano en la B. Para mí no cambiaba nada. Ella encontró una casa en Getafe en una semana, la alquilamos y cuando estábamos terminando de ponerle los muebles, me llamó Cagliari, para que volviera a dirigir al equipo”, relató.

Por lo tanto hoy su esposa y sus hijos están en Madrid y él en Cagliari. Por suerte, aún no había alquilado su apartamento en la isla. “Mi mujer me convenció que no, que esperáramos unos meses. Si no le hubiera hecho caso, no tenía ni casa. Ahora estoy solo pero cuando puedo voy, o vienen ellos. Hay vuelo directo. Además, los más chicos también quisieron quedarse con su hermano mayor. Querían estar con él, no les importó dejar a sus amigos, no querían dejar solo a Thiago. Pero cuando vienen a la isla no se quieren ir, nacieron acá”.

Es que Diego no esperaba que lo volvieran a llamar de Cagliari, el equipo que es su casa, donde jugó 12 años y del que fue capitán mucho tiempo. No lo esperaba porque cambió el presidente y él estaba muy vinculado al anterior que condujo a la institución durante todos los años en que el uruguayo jugó en el equipo. Pero pasó.

Es su segunda etapa dirigiendo Cagliari, ya lo había hecho en la temporada 2013-2014, tras haber arrancado un año antes entrenando a los juveniles del club. Luego tuvo dos pasajes al frente de Bologna y Palermo respectivamente.

ÍDOLO.

“Estoy contento con lo que viene siendo mi carrera de entrenador. Arranqué en las juveniles de Cagliari. Tuve esa posibilidad, lo que no es fácil. Son pocos los entrenadores que tienen esa oportunidad. Ahora se le dio a Inzaghi en Lazio, pero no es común. Haber jugado tantos años en Cagliari y luego ser el entrenador, por un lado es un gran orgullo, pero por otro es muy difícil. Yo fui ídolo de jugador, pero después de técnico se olvidan de lo que fuiste y mandan los resultados. Es un poco complicado, la responsabilidad es mucha. Estoy dirigiendo en mi casa y la exigencia es mucho mayor. Porque no te ven como entrenador sino como uno de ellos. De todas formas, es una responsabilidad linda y me siento capacitado para hacerlo”, afirmó convencido.
“Como entrenador trato de ser frontal y me gusta jugar al fútbol, a pesar de haber sido defensa. Y para eso es clave la elección de los jugadores de calidad”, agregó.

El CAMINO.

Al final reconoció que su mayor aspiración es llegar algún día a dirigir la Selección uruguaya. “Hoy estar acá en Cagliari para mí es lo máximo. El presidente es una persona muy ambiciosa y están haciendo las cosas muy bien. El club está económicamente bien y se está por presentar el proyecto del nuevo estadio. A mí el presente me llena, pero no niego que lo máximo sería dirigir la Selección. No ahora ni dentro de un año ni dos, porque todavía no estoy preparado. Si mañana pasara algo y me llamaran, no iría. No porque no quiera, pero a los 43 años no me siento pronto. Tengo un camino por recorrer, y quisiera llegar cuando esté preparado. Ese es mi gran objetivo como entrenador”.
Hace unos dos años dejó su clásica melena y se cortó el pelo a pedido de sus hijos. “Me decían que no les gustaba y que estaba viejo para seguir usándolo largo. Y que tenía canas. Yo les aseguraba que no me lo iba a cortar, pero un día los sorprendí regresando a su casa con el pelo corto y se mataban de la risa”, contó sobre su nuevo look.

trayectoria

Se cansó de vestir la celeste y defendió a tres clubes en toda la carrera

Diego López integró las selecciones Sub 17, Sub 20 y Sub 23 de Uruguay. También defendió a la selección mayor durante once años: desde 1994 hasta 2005. Fue campeón de la Copa América de 1995 con los celestes y vicecampeón en Paraguay en 1999. En Uruguay jugó en River Plate, en España en Racing de Santander y desde 1998 al 2010 defendió al Cagliari.

uruguayos

Tres que siguieron sus pasos: Torreira, Bentancur y Matías Vecino

“Torreira no está en un equipo grande porque Sampdoria no lo quiso vender. Es un gran jugador y lo único que le falta es ir a un grande para demostrar lo que vale. Bentancur llegó hace poco, pero en los partidos en que jugó anduvo bien. Además si Allegri no lo dio a préstamo es porque algo le vio. Y a Vecino lo entrené en Cagliari y sé que puede dar aún mucho más”.

entrenadores

Allegri y Giampaolo lo marcaron en sus últimos años de jugador

En sus últimos cuatro años como futbolista, Diego López tuvo a dos entrenadores que lo marcaron: Allegri, hoy en Juventus y Giampaolo, el técnico de la Sampdoria. “Capaz que porque yo ya estaba más grande y prestaba atención a cosas en las que ni me fijaba antes. Pero para mí son muy competitivos y dos de los mejores entrenadores acá en Italia”.

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