PREOCUPACIÓN

Investigan si la repetición de los cabezazos causan demencia en los futbolistas

El propio Parlamento británico estudiará casos luego de que informes alertaran del peligro

Cabezazos
El juego aéreo puede originar riesgos en la salud de los futbolistas según algunos estudios

El tema ya llegó al Parlamento británico: una comisión especial estudiará la relación entre el deporte (especialmente el fútbol y el rugby) y las lesiones cerebrales. Deportistas, médicos y dirigentes serán convocados para debatir un tema que saltó a las primeras planas luego de saberse que cinco excampeones mundiales ingleses de 1966 sufrieron o sufren demencia.

Familiares del legendario crack Bobby Charlton revelaron recientemente que sufre una enfermedad degenerativa cerebral, que se agrega a los casos de cuatro de sus compañeros de aquel equipo, su hermano Jack, Nobby Stiles, Martin Peters y Ray Wilson, todos ya fallecidos.

Un estudio de la Universidad de Glasgow (Escocia) había deteminado en 2019 que un futbolista profesional tenía tres veces y media más riesgos de desarrollar problemas neurodegenerativos que el resto de la población.

La Federación Inglesa (FA) también inició una investigación sobre esta multiplicación de los casos de demencia entre los exprofesionales y la Premier League permitió las sustituciones por conmoción a modo de prueba a final de temporada.

En Inglaterra, Irlanda del Norte y Escocia se dio instrucciones a los clubes para prohibir los cabezazos en los entrenamientos a los niños.

El tema comenzó a debatirse en el Reino Unido tras el fallecimiento de Jeff Astle en 2002, a los 59 años. Había sido delantero del West Bromwich Albion y en su carrera se destacó por sus goles de cabeza. Durante sus últimos años de su vida sufrió el calvario de una discapacidad cognitiva severa. La autopsia mostró un problema cerebral que habitualmente se ve entre los boxeadores. Y eso llevó a que familiares de cientos de futbolistas fallecidos pidieran más información sobre el problema.

La FA encomendó entonces el estudio a la Universidad de Glasgow para determinar si existe alguna relación entre los cabezazos que forman parte esencial de las acciones del fútbol y el daño cerebral. Se analizaron entonces los historiales médicos de 7.676 futbolistas nacidos en Escocia entre 1900 y 1976 y, en forma paralela, de 23.000 personas que no fueron profesionales del fútbol. La conclusión fue que los futbolistas son tres veces y media más proclives a morir debido a problemas neurodegenerativos.

“Nuestros datos demuestran que los futbolistas tienen mayores índices de demencia, pero que tienen menos probabilidades de morir por otras enfermedades comunes, como ataques al corazón o cáncer”, indicó el director del estudio, el doctor Willie Stewart en un trabajo publicado por The New England Journal of Medicine.

“Los resultados indican que aunque hay que hacer todo lo posible por identificar los factores que contribuyen al aumento del riesgo de enfermedades neurodegenerativas para permitir que este riesgo se reduzca, también hay que tener en cuenta los beneficios potenciales para la salud de jugar al fútbol”, señaló el médico.

La Universidad de East Anglia (Norwich, Inglaterra) encaró un nuevo estudio sobre la relación entre el fútbol y la demencia. Con la participación de unos 30 exjugadores de la Premier League, se comparará su salud cerebral con la de personas que nunca cabecearon una pelota para comprobar si el cerebro ha envejecido mejor o peor.

“Cuando uno se hace mayor, su cerebro envejece. Es la vida. La pregunta que tenemos que hacernos es cuál es la edad cerebral de un jugador profesional de fútbol comparada con alguien que no ha jugado. Puede que sea mejor, por la actividad física que ha hecho, puede ser la misma o puede que sea peor por haber estado golpeando pelotas con la cabeza durante toda su vida”, comentó el profesor Michael Grey, uno de los responsables de la iniciativa.

“Tenemos que hacer algo con la gente que aún está viva. Si alguien tiene más de 40 años, ha jugado profesionalmente al fútbol y no ha sido diagnosticado de demencia, queremos seguir su salud y el estado de su cerebro durante varios años. Queremos ver cómo evoluciona en el tiempo”, indicó.

Con el proyecto ya avanzado, los investigadores se encontraron con que ninguna mujer futbolista se había anotado. Según Grey, las mujeres experimentan conmociones cerebrales en mayor medida que los hombres. “Necesitamos con urgencia una investigación sobre el impacto del fútbol en las mujeres”.

EL OTRO FÚTBOL.  Estudios previos realizados en Estados Unidos identificaron una patología específica, denominada encefalopatía traumática crónica (ETC), en los cerebros de antiguos profesionales de deportes con violentos contactos frecuentes. Esta dolencia origina trastornos en el comportamiento (agresividad, depresión, falta de control emocional) y problemas cognitivos (pérdida de memoria y demencia). Si bien se comprobó inicialmente su prevalencia en boxeadores, luego comenzaron a aparecer casos en otras especialidades, sobre todo en el fútbol americano.

Mike Webster, figura de este deporte, falleció repentinamente en 2002, a los 50 años. La autopsia mostró una ETC avanzada. La conclusión es que las múltiples contusiones (algunos estimaron alrededor de 25.000 en partidos y entrenamientos) sufridas durante su carrera dañaron su lóbulo frontal.

El caso originó una catarata de denuncias, que llegaron a la Justicia estadounidense. Finalmente, un tribunal ordenó que la NFL, la liga de fútbol americano, deberá pagar mil millones de dólares para indemnizar a jugadores afectados y promover estudios científicos. Las víctimas de CTE deberán ser indemnizadas con 4 millones de dólares y las de demencia con 3 millones.

También en el mundo del rugby hay preocupación. A fines del año pasado, un grupo de exprofesionales de rugby ingleses, incluido el hooker y campeón del mundo en 2003 Steve Thompson, anunciaron que estudian pedir indemnizaciones luego de que se les diagnosticaran problemas neurológicos.

Según estos exdeportistas, los numerosos golpes en la cabeza recibidos en entrenamientos y partidos, así como un tratamiento demasiado laxo de las conmociones cerebrales, son el origen de sus problemas. De las investigaciones médicas pueden surgir cambios en el mundo del deporte.

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