HACIENDO HISTORIA

Los ingleses de 1969: campeones del mundo, pero no gentlemen...

Hace 50 años, la selección de Inglaterra visitó Montevideo: le ganó a Uruguay en la cancha, pero afuera sus futbolistas se portaron muy mal.

La selección inglesa en el Estadio Centenario. Foto: Archivo El País.
La selección inglesa en el Estadio Centenario. Foto: Archivo El País.

La presencia en Montevideo del seleccionado inglés representó siempre un acontecimiento para el fútbol uruguayo, desde aquel partido de 1953 en el que se los recibió con un verdadero baile dentro de la cancha, que no se tradujo en goleada porque los celestes abusaron de las jugadas de lujo, hasta el amistoso de 1984, cuando otra brillante exhibición hizo pensar a muchos periodistas británicos que Uruguay era favorito en el Mundial de México 1986.

Entre ambos encuentros, hubo un oscuro empate sin goles en 1977, cuando Uruguay ya estaba eliminado de Argentina 78 e Inglaterra se encaminaba a un desastre similar. Y está la visita de junio de 1969, cuando los ingleses eran los campeones del mundo. Hoy que el fútbol inglés está de nuevo en la cima, esta vez de clubes, con la final de la Champions League, vale la pena recordar los acontecimientos de hace 50 años, cuando sus jugadores brillaron en la cancha y se portaron muy mal afuera.

Como era costumbre por entonces, Uruguay llegó escasamente preparado al trascendente amistoso del 8 de junio del 69. Juan Eduardo Hohberg había asumido tiempo antes la dirección técnica del seleccionado, pero una controversia sobre los premios de los jugadores demoró el comienzo de los entrenamientos. Cuando quedaban apenas diez días para el partido (y un mes escaso para el comienzo de las eliminatorias) el entrenador tuvo por fin a todos los futbolistas.

Sin embargo, ante los ingleses no pudo contar con Ladislao Mazurkiewicz, lesionado, ni con Pedro Rocha, engripado. En el arco estuvo el veterano Luis Maidana, por entonces destacándose en Cerro, en tanto Roberto Matosas dejó la zaga y pasó al mediocampo. El equipo que salió a jugar con los campeones del mundo fue el siguiente: Maidana, Atilio Ancheta, Carlos Paz, Luis Ubiña, Julio Montero Castillo, Juan Martín Mujica, Luis Cubilla, Julio César Cortés, Héctor Silva, Matosas y Julio César Morales.

Los ingleses venían de disputar el British Home Championship (campeonato británico de selecciones) y luego salieron de gira por México (empataron sin goles), Montevideo y Brasil (perdieron 2-1). En el Estadio Centenario jugaron Gordon Banks, Tommy Wright, Keith Newton, Alan Mullery, Brian Labone, Bobby Moore, Francis Lee, Colin Bell, Geoffrey Hurst, Alan Ball y Martin Peters. No pudo estar el astro Bobby Charlton, que integró la delegación pero se había lesionado, aunque sí cinco titulares de la final de 1966, incluyendo al extraordinario arquero Banks, Hurst (autor de tres goles a los alemanes) y Moore, el capitán que levantó la copa.

En 1969 faltaba mucho para que los ingleses incorporaran el toque de pelota que llevaron los técnicos extranjeros a la Premier, pero jugaban con un ritmo impresionante. Y eso lo mostraron en el Centenario, aunque los periodistas que acompañaban a su equipo comentaron que el mal estado de la cancha los había llevado a bajar un poco la velocidad. Lo que a los uruguayos les llevaba un rato y varios pases, los ingleses lo hacían en segundos y a dos toques. Con esos diferentes estilos, el partido resultó interesante, en un clima de fair play además.

Lee logró el primer gol, aprovechando una indecisión de la defensa. Apenas comenzado el segundo tiempo, Cubilla, el mejor delantero uruguayo esa tarde según la prensa, empató con un cabezazo de emboquillada que no logró sacar Banks.

Faltando 10 minutos y cuando parecía empate, Inglaterra sacó un contragolpe supersónico y Hurst convirtió el gol del triunfo inglés.

Luego que los visitantes se marcharon, se empezaron a conocer cosas que estropearon su imagen de campeones. El conductor del ómnibus que usó su plantel denunció que el vehículo había quedado sucio y dañado, porque los futbolistas limpiaban sus botines, llenos de barros, en los asientos.

La noche del partido, la AUF agasajó a los ingleses con una cena en el Club del Golf del Uruguay. Varios jugadores rechazaron de mala manera el asado ofrecido y trataron con descortesía a las mozas que los atendían, insultándolas en inglés. Algunos demostraron estar alcoholizados. Se les obsequió además con libros de lujo mostrando las bellezas del paisaje uruguayo: los ingleses los rompieron.

José Luis Corbo, entonces delegado de Rampla, con los años presidente de su club y de la AUF, estuvo esa noche en el Golf y vio con sus propios ojos cómo un futbolista destrozaba el obsequio mientras se reía.

“Los desmanes de aquellos ingleses fueron un episodio tremendamente lamentable”, recuerda hoy Corbo. “Una demostración de que la flema inglesa no había aparecido”. Eso le hizo pensar siempre que la tan mentada solución inglesa a la violencia de sus hooligans no fue como la cuentan, por lo cual no debe seguirse su ejemplo a rajatabla.

En 1969, la AUF denunció la situación ante la FA inglesa, pero no tuvo respuesta. Las agencias de noticias consultaron a algunos de los enviados de la prensa británica, que desmintieron todo. Uno de ellos aseguró que la cena fue “aburrida como de costumbre”.

¿Y qué fue de los rivales después? Los celestes se clasificaron a México 70 con tres victorias y un empate. Y en el Mundial serían cuartos. Inglaterra, en tanto, perdió su corona ante Alemania, por lo cuartos de final.

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