INFORME

Infames: futbolistas que cayeron en el delito

Hubo de todo: un responsable de secuestros, un instigador de asesinatos, un colaborador de los nazis, un aspirante a terrorista suicida...

Omar "Gato" Ortiz, el arquero mexicano acusado de participar en tres secuestros.
Omar "Gato" Ortiz, el arquero mexicano acusado de participar en tres secuestros.

Setenta y cinco años de cárcel: esa es la condena recibida días atrás por Omar “Gato” Ortiz, un arquero mexicano retirado acusado de haber participado en tres secuestros, incluido el de una menor. Es el último caso entre los futbolistas que cayeron por la pendiente del crimen.

El fútbol no deja de ser parte de la sociedad, con sus grandezas y miserias, a menudo amplificadas por el volumen de dinero que se maneja. Pero incluso cuando el deporte era amateur o se jugaba por cifras menores hubo nombres infames. Como el de Alexandre Villaplane, capitán de Francia en el Mundial del 30 en Uruguay, que después fue colaboracionista de los nazis y terminó sus días fusilado tras la liberación de París por los aliados. En tiempos recientes se conocieron futbolistas relacionados con secuestros, asesinatos y otras fechorías.

Algunos cometieron ofensas más leves. Esta semana, por ejemplo, se conoció la sentencia contra Cristiano Ronaldo por sus delitos fiscales en España: 23 meses de cárcel y una multa de 18,8 millones de euros, tras un pacto con la Fiscalía y Hacienda. El portugués se salva de ir preso por tratarse de una pena menor a dos años, de acuerdo con la ley española.

El suyo no es el único ejemplo de una estrella deportiva que trató de gambetear sus obligaciones con el fisco. También hay situaciones de jugadores denunciados y condenados por no cumplir sus obligaciones alimenticias con sus hijos. Y otros que protagonizaron escándalos bajo los efectos del alcohol o las drogas.

Y hasta los hubo corruptos, como Tomás Reñones, jugador del Atlético Madrid en los años 80 que luego ocupó temporalmente la alcaldía de Marbella. Tiempo después fue condenado a nueve meses de cárcel por su actuación en un caso de cohechos administrativos.

Un jugador que pasó a la historia por su inconducta fue Almir Pernambuquinho, un delantero brasileño que pasó por Flamengo, Santos, Genoa de Italia y Boca Juniors, entre otros equipos. Era muy bueno con la pelota pero también provocando peleas, dentro o fuera de la cancha. Cuando Pelé se lesionó y no pudo jugar la final intercontinental de 1963 ante Milan, Almir lo reemplazó a lo grande y le dio la copa a su equipo. Años después confesó que se había dopado para ese encuentro. En 1973 fue asesinado durante una reyerta en un bar de Río de Janeiro.

CARRERA. Sin dejar de reconocer la gravedad de esas conductas, el repaso de esta nota abarca a futbolistas que llevaron adelante una carrera delictiva con todas las letras.

Ortiz, hoy de 42 años, alcanzó cierta fama hace unos 15, al integrar la selección mexicana. En su carrera profesional jugó en los Rayados de Monterrey, Celaya, Necaxa, los Jaguares de Chiapas y Atlante.

El futbolista había sido detenido en enero de 2012 por presuntos vínculos con el crimen organizado. Después de siete años de juicio, la sentencia condenatoria fue dictada el pasado 9 de enero. Junto con él fueron condenados cuatro cómplices a penas entre 75 y 50 años de prisión.

Según la Procuraduría de Nuevo León, Ortiz era miembro de una banda relacionada con el cártel del Golfo: su trabajo consistía en proporcionar información a la banda sobre las víctimas, y percibía por cada rescate hasta 100 mil pesos (unos 5.000 dólares). Los investigadores señalaron que Ortiz se dedicó al crimen para compensar la caída de sus ingresos, pues había sido suspendido en el fútbol por dopaje.

En Argentina se acusó al exarquero Edgardo Andrada, que llegó a la selección de su país y durante su pasaje por Vasco da Gama recibió el gol mil de Pelé, de haber integrado un grupo parapolicial autor de varios secuestros durante la última dictadura, pero resultó absuelto.

Mucho antes de eso, Villaplane era figura del fútbol francés al jugarse la primera Copa del Mundo. Tiempo después se lo acusó de participar en arreglos de partidos. Duró poco en el fútbol y se vinculó al delito, dedicándose entre otros “oficios” a arreglar carreras de caballos. Cuando la Alemania nazi invadió Francia, el exjugador se puso a su servicio. Integró una organización que se dedicó a perseguir, torturar, violar y matar a miembros de la Resistencia. También engañaba a judíos franceses para entregárselos a los nazis. En 1944, ya liberada Francia, fue juzgado y condenado a muerte por 10 asesinatos. La sentencia fue cumplida a fines de ese año en Fort de Montrouge.

Peter Storey fue un defensa de cierto destaque que jugó por el Arsenal y la selección inglesa en la década de 1970. Al final de su carrera hizo una inversión que terminaría costándole caro: se compró un pub, donde comenzó a beber y a vincularse con delincuentes. Así, le prestó dinero a unos falsificadores de dinero. Fue a juicio y mientras estaba en libertad bajo fianza abrió un burdel con la idea de reunir dinero y escaparse a España.

Además, puso una empresa arrendadora de autos con autos alquilados y se los quedó. Y otra vez fue detenido por intentar pasar videos pornográficos de contrabando. Al final fue condenado y pasó tres años preso. “Nunca fui un cerebro criminal, sino un exfutbolista tonto con más dinero que sentido”, se excusó años después.

TERRORISTA. Otro caso extremo fue el del tunecino Nizar Trabelsi, que llegó a alcanzar cierto renombre en la Bundesliga como jugador del Fortuna Düsseldorf a comienzos de los 90. Tras su retiro pasó al olvido, hasta que reapareció en las noticias pero por una razón muy diferente: la policía de Bélgica descubrió que había planificado un atentado suicida contra la base militar de Kleine-Brogel, un enclave de la aviación estadounidense en territorio belga que almacena material nuclear.

Ya exjugador, Trabelsi se había vinculado al islamismo radicalizado. Estuvo en La Meca, Afganistán, se unió luego al Al Qaeda y llegó a tener contacto con el mismísimo Bin Laden. “Me dijo que era como un padre para mí. Por eso lo amo”, aseguró Trabelsi durante sus juicios.

Dispuesto a cumplir un ataque suicida, viajó a Bélgica como parte de un comando que pretendía estrellar un camión con una tonelada de explosivos contra la base de Kleine-Brogel. Pero el plan fue descubierto por las agencias de seguridad el 13 de septiembre de 2001, dos días después de los ataques contra el World Trade Center y el Pentágono en Estados Unidos. Entre los doce detenidos se encontraba Trabelsi.

El 30 de septiembre de 2003 fue condenado a 10 años de prisión. Pero Estados Unidos reclamó su extradición. El trámite se cumplió y en 2013 el exfutbolista fue recluido en una cárcel de máxima seguridad del estado de Virginia, donde cumple cadena perpetua.

El brasileño Bruno Fernandes de Souza, que mandó asesinar a su amante.
El brasileño Bruno Fernandes de Souza, que mandó asesinar a su amante.

ASESINATO. Tiempo atrás resultó muy comentado el caso del arquero brasileño Bruno Fernandes de Souza, que llegó a ser capitán e ídolo en Flamengo. En 2010 fue detenido por mandar asesinar a una amante, que le reclamaba dinero para el hijo de ambos. Los detalles del caso fueron espeluznantes, pues los sicarios torturaron a la muchacha hasta la muerte, luego la descuartizaron y tiraron los restos a unos perros. Fernandes de Souza fue condenado en primera instancia a 22 años y tres meses de prisión pero la Justicia decidió luego de siete años que debía permanecer en libertad mientras no se dictaba la sentencia definitiva.

Tras ser excarcelado, el golero recibió ofertas de por lo menos dos clubes clubes, otro detalle morboso del caso. Y él aceptó la del Boa Esporte Clube, del interior de Minas Gerais. Alcanzó a jugar cinco partidos, hasta que un tribunal superior dictaminó que la libertad provisional había sido mal aplicada, por lo cual volvió a prisión. Actualmente cumple la pena en régimen semiabierto, pues abandona su reclusión para realizar trabajos comunitarios.

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