SURUGA BANK

Independiente levantó su copa internacional número 18

Los uruguayos Martín Campaña y Carlos Benavídez fueron protagonistas del triunfo del Rojo sobre el Cerezo Osaka por 1-0

Independiente se consagró campeón de la Suruga Bank
Independiente se consagró campeón de la Suruga Bank

Independiente es más Rey de Copas que nunca. Con Martín Campaña en el equipo inicial y Carlos Benavídez ingresando en la segunda mitad la victoria por 1-0 frente al Cerezo Osaka japonés le otorgó la Suruga Bank, su 18º título internacional y desató el festejo de la mitad roja de Avellaneda. Lo hizo en un partido deslucido, de tono menor y con una actuación muy de pretemporada, pero levantó la Copa, que en definitiva era lo único que realmente importaba.

Sorprendió Ariel Holan con la alineación inicial. La inclusión de Emanuel Gigliotti por Fernando Gaibor, que había practicado durante toda la semana, fue más que un cambio de nombres porque obligó a modificar todo el funcionamiento ofensivo. Silvio Romero arrancó por derecha, alternando con Meza, y alejó a Pablo Hernández del área para ubicarlo como ayudante del chileno Silva en el medio.

La modificación tuvo un efecto muy relativo. La presencia del Puma apenas se notó en los metros finales y el Rojo careció de fluidez en la elaboración, de continuidad en el juego para encontrar huecos en la nutrida defensa local. Los permanentes errores en los pases a medida que se cerraban los espacios conspiraron contra las posibilidades de llegada, y pese al dominio absoluto solo alguna acción aislada sacudió la modorra. Como el centro de Meza que rebotó en el brazo de Yamashita a los 9, en un penal que el árbitro Conger prefirió obviar.

Cabe decir que el Cerezo se preocupó de armar una muralla en la cercanía de su arquero y poco más. Jung-Hwan Yoon, el coreano técnico de los japoneses, se guardó a todas sus figuras, puso en la cancha un equipo plagado de suplentes y ayudó a inclinar la cancha hacia el lado de Tanno.

Fue justamente gracias a esa selva de piernas que Independiente encontró el camino del gol que se le negaba por vías más ortodoxas. Tocaron con paciencia por derecha Bustos, Benítez y Meza, cuyo pase interior buscaba a Gigliotti y dos rebotes mediantes encontró a Romero: gambeta al arquero, gol y festejo dedicado al centenario de Instituto de Córdoba.

Los cambios mejoraron la cara del Cerezo en el complemento. Los japoneses dieron un paso adelante y ganaron picante con el manejo del brasileño Souza y la velocidad de Tanaka y Onozawa por afuera. Tuvo dos chances consecutivas el local sobre el cuarto de hora, merced a un par de anticipos en sendos córners, pero apareció Campaña para sostener la ventaja.

Independiente perdió la pelota y el control, y aunque gozó de más espacios en la contra, sus propias imprecisiones le impidieron aprovecharla.

Holan corrigió las deficiencias con el ingreso de dos recién llegados. El uruguayo Benavídez se ubicó en el medio, primero junto a Francisco Silva y al rato como compañero de Nico Domingo, que reemplazó al chileno. Ezequiel Cerutti le dio algo más de gambeta que un deslucido Benítez.

Aun así tuvo una nueva ocasión Ando, pero poco a poco Independiente volvió a emparejar el trámite. Recuperó la pelota y se acomodó mejor para aguantar el triunfo en campo ajeno y sufrir menos agobios, siempre ayudado por la timidez del rival.

De esa manera, sin que le sobre nada y muy lejos de redondear una actuación destacada, el Rojo acabó abrazándose a la Copa que tanto ansiaba. El título número 18 ya es suyo. La condición de Rey quedó más ratificada que nunca en el lejano Japón.

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