COPA LIBERTADORES

La ilusión se marchita con el juego

Los hinchas dieron todo por una gran noche y se fueron calculando las escasas chances de avanzar.

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Copete. Gianni Rodríguez lamenta el primer gol mientras los colombianos lo festejan. Foto: Gerardo Pérez

Estaba claro que la situación no invitaba al optimismo, no sólo por el flojo momento futbolístico que vive Peñarol sino porque además Atlético Nacional ya había demostrado en el duelo de ida que era un rival complicado para iniciar la recuperación. Eso no impidió que ayer casi 30.000 personas acudieran al Centenario en busca del batacazo y, salvo el minoritario grupo de colombianos que viajó a Montevideo, alentar a los suyos en estos momentos difíciles. No en vano se trata de la Copa Libertadores, un torneo con una mística especial que también se traslada a las tribunas en noches como la de ayer.Y esa ilusión de que los suyos lograran algo grande se hizo palpable desde el inicio y durante toda la primera mitad. Eso a pesar de que el destino que tomó partido invitaba a todo mejos al optimismo: dos goles de Atlético Nacional en dos momentos críticos y fundamentales, el inicio y el final del primer tiempo.

Si será especial lo de la Copa que, a pesar de que el panorama pintaba el doble de oscuro que tras el pitazo inicial, los momentos más calientes en las tribunas se vivieron en el inicio del complemento. Fueron los minutos en los que el carbonero salió decidido a recortar la ventaja y dispusieron de las mejores ocasiones sobre el arco colombiano. Los hinchas entendieron que si había una última oportunidad para lograr la reacción era esa. Pero no se dio. Peñarol fue frenando ese impulso y con ello las esperanzas de revertir el duelo. Después llegaron los dos mazazos finales del conjunto colombiano para sellar la goleada. Con el 3-0 el Centenario quedó mudo por momentos y los primeros espectadores comenzaron a enfilar las salidas. Tras el 4-0 ya sólo se escuchó la felicidad de los fieles de Atlético Nacional.

Pero como la Copa tiene esa mística especial, la mayoría de los hinchas aurinegros se fueron a dormir anoche pensando en que las matemáticas todavía dejan una puerta abierta a la esperanza de que el equipo avance en la serie. Peñarol está obligado a ganar los dos partidos que le quedan: la visita a Huracán (para la que queda casi un mes ya que es el 12 de abril) y a Sporting Cristal en casa. Además, necesita que Atlético Nacional haga lo mismo, ya que si los colombianos fallan en alguno de sus compromisos el cálculo se complica. También le favorecería que Huracán le ganase en esta fecha a Cristal (juegan el 05/04).

Los fríos números invitan a la esperanza, pero no así lo que se ve en la cancha.

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