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El ídolo se rompe: adiós

En menos de un año, dejaron el fútbol y en las tribunas, los hinchas tienen el alma vacía.

Los ídolos que dejaron las canchas en menos de un año

El “Chino” se llevó la Copa

Terminó el partido. El clásico había sido de Nacional. Y era el nuevo Campeón Uruguayo. Ahí lo anunció. “Me voy, mi ciclo en Nacional terminó”, dijo. Días después, cuando se le entregó la Copa al Campeón en el Parque Central, las tribunas explotaron.

Los hinchas de pie, lo aplaudieron a rabiar, y el “Chino” Recoba sonrió, levantó los brazos y agradeció ese amor incondicional. Fue en agosto de 2015. El último ídolo tricolor, dejaba la cancha y se le piantaba un lagrimón.

La imprevista salida del “Tony”

El responsable de que Pacheco se vaya no soy yo. Pensé en irme de Peñarol por lo que pasó con él. ‘Tony’ entendió mi situación. Tengo otra manera de ver las cosas que la dirigencia”, dijo Pablo Bengoechea en Julio de 2015, luego de enterarse que no iba a contar más en el plantel con Pacheco, el último gran ídolo de los aurinegros.

Al ‘Tony’ no se le renovó contrato. Se fue sin despedirse, pero tendrá su partido homenaje. 

Zalayeta se fue antes de lo previsto

Ya lo había anunciado a mitad de año, dijo que dejaba el fútbol cuando terminase el Uruguayo (Junio 2016) pero se fue antes, cuando el viernes supo que Pablo Bengoechea había sido cesado en su cargo.

El adiós de Marcelo Zalayeta se adelantó unos meses. Y aseguró que no habrá marcha atrás.

Regueiro, por amor a la camiseta

“Hoy era el día de terminar de sufrir. Si había un día para demostrar lo que somos como grupo era hoy. Por suerte ganamos y se dieron los otros resultados”, Junio de 2015. Las palabras de Mario Regueiro minutos después de la victoria 2-0 de “su” Cerro sobre Rentistas, triunfo que les permitió a los albicelestes quedarse en Primera División después de haber estado varias fechas en zona de descenso.

Tras el logro, Regueiro cumplió con su palabra y anunció su retiro. “Lo salvaba, y me iba”, dijo el delantero.

“Andy”, decisión pensada

“Fue una decisión meditada, pensada. Yo ya sabía que en diciembre me retiraba, lo había hablado con la familia, pero me siento raro. Voy a jugar ante River en el Franzini y me retiro. Ya está, mi etapa como jugador pasó”, reflexionó un día antes del encuentro, “Andy” Fleurquin, uno de los ídolos de Defensor Sporting, a poco de cumplir los 40 años. Se fue el 27 de noviembre, emocionado.

El ídolo es ídolo por un rato nomás, humana eternidad, cosa de nada, y cuando al pie de oro le llega la hora de la mala pata, la estrella ha concluído su viaje desde el fulgor hasta el apagón", escribió Eduardo Galeano en ‘El Fútbol a Sol y Sombra’.

Sobran las palabras. Porque en menos de 12 meses, los ídolos de los grandes (y del fútbol uruguayo) se fueron uno a uno. Como si fuese un efecto dominó.

Claro, no todos dejaron el fútbol de la misma manera.

Pacheco, el gran Tony de Peñarol, estaba listo para negociar un nuevo contrato, pero el Consejo Directivo del club, resolvió un "no va más".

Se fue sin decidirlo. No lo tenía pensado. Y hasta el propio Bengoechea salió en su defensa: "pensé en irme con él", dijo cuando regresó el plantel a los trabajos en Los Aromos, allá por el mes de Julio de 2015.

No pasaron muchos meses, y otro ídolo cayó. Esta vez, por decisión propia.

El "Chino" Recoba, amigo del "Tony", se iba como Campeón Uruguayo, con la medalla colgando en el pecho y los aplausos de los hinchas llenándole el corazón.

Pero el "Tony" y el "Chino" no fueron los únicos ídolos que dieron un paso al costado. Antes, ya lo había hecho Mario Regueiro, que después de salvar a Cerro del descenso, colgó los zapatos. Se fue con una promesa cumplida y feliz.

Antes de fin de año, fue el turno de Andrés Fleurquin, el "Andy" de Defensor Sporting, que ya con 40 años cumplidos, le daba la noticia a los hinchas. "Juego contra River en el Franzini, y me voy". Tuvo una emotiva despedida en la fría noche del Parque Rodó.

Otros, como el Loco Abreu y Paulo Pezzolano, tomaron otros caminos.

Abreu no renovó con Nacional y marchó a Sol de América, donde fue recibido como ídolo, claro está.

Y Pezzolano, el último referente de los hinchas negriazules, tuvo que dejar Belvedere "porque no iba a ser tenido en cuenta por el entrenador". Otro ídolo que se fue sin quererlo.

"A veces el ídolo no cae entero, y a veces, cuando se rompe, la gente lo devora en pedazos", escribió Galeano.

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