Vea el video

"Hoy me toca asumir la responsabilidad"

Eligió recibir a Ovación en el hotel Hyatt Regency de París, un cinco estrellas ubicado a un kilómetro del Arco del Triunfo y a 5’ de su hogar. El cuarto goleador europeo habló de la Copa América, de la ausencia de Suárez y del sacrificio que explica la superación de su vida.

Cavani habla con Ovacion en Paris
CAVANI HABLA CON OVACIÓN

—Acaba de ser campeón otra vez con el PSG y hace unas semanas atrás le anotó tres goles al Guingamp. ¿Lo está disfrutando?

—Son momentos que a veces pasamos los delanteros, no queda más que disfrutarlo y vivirlo intensamente. Es muy lindo hacer goles, haber ganado una vez más el campeonato; haber logrado la Copa y estar en este equipo que tiene un proyecto muy grande por delante y aspira a ser uno de los clubes más grandes del mundo. Son muchas cosas que te hacen vivir todo con un sabor muy especial.

—Fue su primer hat trick en Francia, ¿verdad?

—Sí, en Francia todavía no había hecho tres goles. Me quedaba siempre en dos. En Napoli sí, marqué más de un hat trick.

—¿Se estila llevarse la pelota acá también?

—Sí, el tema de llevarse la pelota ya es algo mundial. Es una sensación muy particular. Sentí que estaba en mi día. A veces hacer un gol puede ser cuestión de muchas cosas en un partido. De un error de un defensa, de una virtud tuya o hasta de una casualidad. Pero hacer tres goles en un partido quiere decir que estabas en tu día. Uno siempre desea que todo le salga tan bien, pero no siempre se da. (Se ríe).

—Falta muy poco para la Copa América y lo encuentra en un momento espectacular. ¿Cree que Uruguay está para retener el título en Chile?

—Nosotros nunca fuimos como favoritos a ningún lado y es mejor no hacerlo. Desde que era niño, desde que tengo uso de razón y hoy que me toca ser parte de la selección, nunca fue así. Uruguay despierta mucha euforia en nuestro país y en el mundo cada vez despierta más porque es siempre un equipo muy duro de enfrentar, que gana siempre con mucha garra y sacrificio. Nunca ganamos 3 a 0, siempre ahí... o nos falta uno. Creo que llegar de la manera más discreta posible a los torneos es lo que nos caracteriza y lo que nos hace bien también. Nos gusta entrar despacito e irnos gloriosos. Somos los últimos ganadores de la Copa América y el que más títulos ha ganado. Eso es así, lo dice la historia y no lo podemos evitar. Vamos a defender nuestra imagen, pero tenemos que llegar con un perfil tranquilo, a la uruguaya. Es lo mejor que podemos hacer.

—¿Es "su" Copa la de Chile?

—Sinceramente, creo que ningún futbolista piensa "Esta es mi copa". No se trata de un tema de convicción. Todo pasa por cómo se encuentre uno en ese momento. Porque todo puede cambiar en cuestión de meses o semanas. Hoy estoy pasando por un buen momento aquí en París y espero que todo siga de la mejor manera, pero no es cuestión solo de lo que uno desea y quiere, sino de un conjunto de cosas. Espero que sea mi Copa, pero que todos podamos hacer una gran Copa. Y que Cavani pueda estar en su mejor momento porque así va a ser un aporte muy grande para el grupo.

—Se lo pregunto porque Suárez no va a estar y eso le puede permitir tener otro protagonismo y quizás también otra responsabilidad.

—Hace unas semanas atrás nos cruzamos con Luis (Suárez) en el partido contra Barcelona y estuvimos hablando a la salida. Yo le dije, bromeando, "ahora el Edi va a tener que arrastrar con todo". Y nos reíamos. Hay que reírse, no queda otra. Son cosas que pasan en el fútbol y hoy me toca, como uno de los referentes de la selección, ocupar esa posición. Y asumir la responsabilidad. Soy uno de los jugadores que hace más tiempo que está y que hoy le toca pasar por un momento muy bueno a nivel mundial. Tengo un renombre que debo defender, lo acepto, pero tengo claro que lo que siempre sale adelante es el grupo.

—Muchas veces tuvo que jugar fuera de puesto e ir al sacrificio. ¿No cree que ahora va a poder ser usted mismo?

—Sí, también, pero siempre fui yo, porque para mí el tema de sacrificarme y ayudar a mis compañeros para dar una mano en la parte defensiva es algo que traigo desde niño. Siempre me gustó correr. Cuando era chico jugaba de volante, me gustaba ir y venir, hacer goles y a veces pedía que me pusieran de arquero. Por más que ahora pueda ocupar un lugar que es mi posición, porque soy delantero puro, igual el trabajo lo voy a hacer. Voy a ser siempre el mismo.

—¿Se siente algo apocado por Suárez? En Uruguay parece haber una especie de Suarezmanía. Estornuda y sale en la tapa de los diarios, mientras que usted tiene que hacer tres goles para conseguir lo mismo.

—Creo que no. Somos dos figuras de la selección, que estamos en países diferentes y que tenemos repercusiones diferentes. Yo no me pongo a pensar en eso, si es más o es menos. Yo no quiero hacer más para ser más que Suárez. A mí no me interesa, ni en el fútbol ni en la vida, ser más que nadie. Lo que yo quiero es crecer como persona. Cuanto mejor le vaya a Luis es favorable para el grupo y para Uruguay. Sinceramente no pienso en eso y no me gusta cuando se opina sobre eso. No podemos detenernos en eso que no nos lleva a nada. Es entrar en la chiquita, como se dice en nuestro país.

—Recién mencionó la importancia del grupo,. Hay jugadores que fueron muy importantes en la selección y que hoy ya no están, como Lugano, Forlán, el "Ruso", Abreu, Eguren y Scotti. ¿Cómo vive ese recambio?

—Es parte de nuestro presente. El cambio generacional es algo que pasa en todos los equipos y que la selección tiene que asumir. Hay un proceso de adaptación. Esos futbolistas que han pasado, con tanto nombre y tanto peso, fueron grandes compañeros más que de fútbol de vida y han dejado su huella. Ellos lograron que esta selección tuviera esa identidad que hoy nos caracteriza. Y que por suerte hemos podido mantener. Porque todo el mundo, esté donde esté, cuando llega a la selección deja el máximo. Hoy representar a la selección es algo prestigioso porque ellos le inculcaron a cada juvenil que llegaba esa identidad. Hoy, nosotros que capaz estamos ocupando esos lugares —y lo digo con respeto—, tenemos que hacer lo mismo.

—¿Qué piensa del grupo que le tocó a Uruguay? ¿Es el de la muerte?

—Sinceramente no sé si pensar que estamos en el grupo de la muerte. Tenemos que mantener nuestro perfil y a Uruguay siempre le gustan las difíciles. El uruguayo parece haber nacido para afrontar las difíciles, en el deporte y en otras cosas también. Es bueno que vayamos con ese perfil por más complicada que sea la serie. Los desafíos duros son los que más me gustan.

—Va a ser raro enfrentar a Jamaica, ¿verdad?

—En una Copa América, sí. Pero seguro que no van a estar solamente escuchando reggae.

—¿Se detiene a pensar en la superación que ha tenido? Porque basta pensar en aquel chiquilín que salía a pescar en Salto y compararlo con el delantero que hoy juega al más alto nivel mundial, que vive en París y que es el cuarto goleador de Europa, para sorprenderse.

—Sigo yendo a pescar ehh, ojo. (Se ríe). La base de mi éxito hasta hoy, de lo que me está pasando en el fútbol y en la vida, es el sacrificio. Todos hemos tenido momentos difíciles en la vida, pero no lo tomo como una piedra en el camino sino como una etapa de aprendizaje y le doy gracias a Dios por tener lo que tengo. El sacrificio es lo que me hace caminar y superarme. Yo sé que sin sacrificio y sin entrega es complicado obtener las cosas. Nadie te regala nada en la vida y nada te cae de arriba. Todo tenés que lucharlo. Pasa en el fútbol y en la vida, sea cual sea el trabajo de cada uno y también con la familia. No sé a qué se debe. La única explicación que encuentro es la del sacrificio, más allá de que uno crece y madura. Siempre he tratado de mantener la esencia que me transmitió mi familia, esos valores que me inculcaron. Peleo con el que me diga que hay otros valores más importantes. Para mí los que me dio mi familia son los mejores. Es el tesoro más grande que tengo en mi vida.

—¿Sigue siendo tan creyente? Porque antes hablaba muchísimo más de Dios.

—Son etapas de la vida. Con el tiempo uno crece y vive la fe de otra forma. De una manera más íntima, sin tanta necesidad de comentarlo y de hacerlo saber. He pasado por diferentes momentos de mi vida, pero la fe nunca la perdí. Siempre la tengo, nada me ha cambiado. Uno sabe a qué altura está la fe y no se necesita que los demás lo sepan. Es algo personal, pero creo que hasta la tengo más que antes.

—Después de haber vivido el fanatismo de los napolitanos, ¿está más tranquilo en París?

—Cuando me salió la transferencia al PSG me imaginé un fútbol más tranquilo, en crecimiento. Creía que iba a poder salir un poco más, algo que en Nápoles era prácticamente imposible. Pero me encontré con una ciudad que vive mucho el fútbol. Lo noto cada vez que salgo a la calle. Claro, que es una capital, es inmensa, con muchos negocios y gran movimiento, pero también vive el fútbol intensamente. Aunque con una cultura diferente.

SABER MÁS

SE SORPRENDE. En París, la Torre Eiffel.

"Cuando venís como turista la ves de una forma, pero cuando vivís en París es parte de tu vida. Salís a dar una vuelta y pasás al lado de la torre Eiffel y no dejás de sorprenderte. Cada vez que paso por la torre vuelvo a sorprenderme. Si el día está feo, es hermosa; si está lindo, es mejor aún. Apagada es inmensa y cuando prenden las luces de noche es maravillosa", contó.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)