¿QUÉ ES DE TU VIDA?

"Los hinchas me tratan como si fuera una estrella"

Fernando Gorriarán hizo las formativas en River Plate, donde debutó en Primera División en 2014 hasta emigrar al fútbol europeo. Fue campeón Panamericano con Uruguay en Toronto 2015 y hoy, con 22 años, vive en Budapest un presente soñado en el Ferencváros de Hungría.

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Fernando Gorriarán en la entrevista con Ovación en Budapest. Foto: Enrique Ariillaga

- ¿Por qué Hungría?

- Ya se venía manejando la posibilidad desde el año pasado. Hicieron dos ofertas y no convencían mucho porque además estaba esperando por algo de México que finalmente no sucedió. Pero la tercera fue la vencida. Por cómo se venían dando las cosas en River Plate, hablé con mi representante (Pablo Rivero) y lo mejor era salir después del Apertura.

- ¿Qué pensaste cuando Pablo Rivero te dijo que te ibas a jugar al Ferencváros?

- Lo pensamos mucho. Sabía que era algo arriesgado pero económicamente era un salto. Más allá de eso, acá estás muy cerca de mercados como el de Italia o Francia. Este es el equipo más importante de Hungría y si salís campeón jugás la Pre Champions o Europa League. Es una buena oportunidad para crecer y usar esta experiencia como trampolín a otras ligas si todo sale bien.

- ¿Qué diferencias notás con Uruguay?

- Todo. Acá llegamos de mañana al club, tenemos que estar una hora y media antes para desayunar todos juntos, nos cambiamos y vamos al gimnasio, entrenás 45’ o una hora, no más que eso, y después almorzamos todos juntos de nuevo. Es muy distinto al fútbol uruguayo.

- ¿Y en la parte técnica qué diferencias hay?

- Es todo completamente diferente. Las canchas están espectaculares, es un fútbol mucho más rápido, más dinámico. En la semana no corremos tanto, pero llegan los partidos y sentís que estás preparado para correr los 90’ y lo hacés. Acá nos preparan durante la semana para rendir en los partidos. No hacemos fútbol interno más que algún trabajo táctico específico, se hace mucho hincapié en los circuitos, espacios reducidos y definición.

- ¿Cómo influyó todo este cambio en tu juego?

- A veces me piden que me quede un poco más retrasado en la zona de volantes. No juego como lo hacía en River, pero me siento muy cómodo igual. No hablo mucho con los compañeros por el idioma, pero la verdad me integraron muy bien al plantel.

- ¿Con qué te encontraste cuando llegaste a Budapest?

- La verdad que es una ciudad espectacular. Me llamó la atención lo bonita que es para salir a pasear, a comer y a recorrer diferentes lugares con mucha historia.

- ¿La gente te reconoce en la calle por ser jugador de un equipo grande?

- Muchas veces si te conocen te saludan y te piden para sacarse una foto. El club tiene la particularidad de que es un complejo enorme y están los chicos que hacen otros deportes que están siempre pidiéndonos fotos y para que le firmemos autógrafos. En el shopping me pasó que me reconocieron y me pidieron fotos, algo que nunca me había pasado. La gente es muy bien, incluso los hinchas rivales te respetan, más allá de tirarte alguna joda que como la dicen en húngaro no se las entiendo mucho todavía (risas).

- ¿Cómo hacés con el idioma?

- No está fácil el húngaro. Hablo mucho con varios brasileños que están hace años acá y ellos me traducen, pero espero que con el paso del tiempo pueda aprender algo.

- ¿Qué tan grande fue el cambio de pasar de jugar en River a un club húngaro?

- Enorme fue. Acá la gente te pasa escribiendo en las redes sociales, los hinchas me tratan como si fuera una estrella y eso no se compara con nada. Hace poco me llamaron de Talleres de Córdoba y el presidente del Ferencváros agradeció el llamado de los argentinos pero les dijo que yo era muy importante para el equipo y que no querían venderme. El primer partido que jugué fue por Europa League y la gente ya me aplaudía. Eso me dejó muy contento y entusiasmado.

- ¿Soñás con dar el salto en Europa y poder llegar también a la selección?

- Siempre hay que soñar y plantearse objetivos. Quiero hacer las cosas bien en Hungría para poder dar otro paso y por qué no llegar a jugar algún día en la selección.

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