PEÑAROL

¿Qué hincha sos, Tony?

Pacheco gritó el primer Uruguayo sin Peñarol:“El del pelado en el clásico y el de ‘Maxi’ con Plaza ¡era imposible no gritarlos!”

El eterno femenino de una imaginativa pintora
"Tony" Pacheco en el anuncio de su despedida. Foto: Marcelo Bonjour.

Fue un acto formal, rodeado del protocolo de la presentación del partido de despedida a Antonio Pacheco, que se hizo ayer en el Hotel Regency Zonamérica, donde igual el “Tony”, sin perder la sonrisa ni tener que esforzarse para que el gesto de satisfacción y agradecimiento dejara de iluminarle la mirada, se notó “tocado”.

Es que, como dijo, “para mí es muy importante que tantos ídolos del club participen en el partido, siento que invitándolos a ellos, también los homenajeo y les agradezco por la gloria que forjaron; de alguna forma es un homenaje hacia ni persona, pero también uno de mi parte a todos los que me acompañaron en mi carrera para lograr todo lo que he logrado ”.

Sin embargo, el de ayer también era el primer encuentro público con el otro “Tony”: el que hoy, a los 39 años, luego de su retiro, viene de vivir la primera consagración de Peñarol como campeón uruguayo, en la piel del hincha que llegó cuando tenía 14 a Las Acacias de la mano de su padre:

“El día de la final con Plaza la ví en casa, como todos los partidos de Peñarol. No, el jugador ya no lo tengo incorporado, es una etapa que culminó y ya está cerrada; pero, igual, por ahí lo miro diferente, porque no es que uno sepa lo que va a pasar, pero intuye las cosas que van pasando. Miraba tranquilo; aunque, lógicamente, con la ansiedad de que los muchachos consiguieran el título que, por suerte, lograron. ¿Qué sentí? Alegría por la historia del club, por los muchachos que lo defendieron esta temporada, y satisfacción de que lograran el objetivo que Peñarol se propone todos los años y es parte de la obligación que se tiene desde que uno se pone la camiseta”.

Ese hincha, reconocido y a la vez desconocido fue el que apareció ayer y, mano a mano con Ovación, contó que en su “nueva vida”, gritó dos goles en forma muy particular, casi como adentro de la cancha: “Soy bastante calmo para eso, pero… ¡hay goles que no podés no gritar! ¡El del pelado Novick en el clásico era imposible no gritarlo! Y…también el de ‘Maxi’ Olivera en la final con Plaza…¡era imposible no gritarlo! Sí, después hablé con los (jugadores) que conozco, pero porque hablo con ellos más allá de que se juegue un partido puntual. Obvio, los felicité, pero con los que hablo, lo hago por una cuestión de vida, no del fútbol”.

Simplemente, “T8ny”: el hincha, sin sacar la lengua, afuera de la cancha, adentro de su casa.

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