América le responde a El país

"Hice muchas locuras para poder cumplir mi sueño de ser jugador, hoy lo disfruto"

"Gallardo significa un montón. Me pidió cuando estaba en Huracán y siempre me bancó. Hoy disfrutamos los dos: él porque me bancó y yo porque le pude rendir", dijo Gonzalo "Pity" Martínez, el mejor jugador de América

Pity
Pity. Gonzalo Martínez es el nuevo Rey de América y está feliz. 

El “Pity”, cariñoso apodo que le puso Liliana, su madre, cuando era un niño pequeño, es el ganador de la encuesta América le Responde a El País, en su edición número 33. Desde su Mendoza natal, el Campeón de América con River Plate admitió su gran felicidad. Dijo que el partido frente a Gremio en semifinales, donde anotó de penal, fue el momento del quiebre en el que se dieron cuenta que estaban para ganar la Libertadores. También relató momentos de su niñez, la que compartió con seis hermanos. Y recordó cuando viajaba solo a Buenos Aires con 11 años para probarse en diferentes clubes, sin tener suerte. Hasta que llegó a Huracán y ahí arrancó su carrera profesional, la que acaba de coronar siendo el Rey de América.

-¿Cómo te enteraste de que eras el nuevo Rey de América?

-Primero fue mi representante que me avisó que estaba ternado para el premio. Y luego ya cuando salió en el diario me empezaron a llegar mensajes. Estoy feliz, muy feliz.

-Y cuando supiste que estabas en la terna con Quintero y Armani, ¿pensabas que podías ganar?

-Estaba muy difícil, los tres somos campeones y habíamos hecho las cosas muy bien. Sabía que iba a estar peleado con los dos. Los tres habíamos sido importantes en la Copa, decisivos en algunos partidos, pero uno nunca pierde la esperanza de ganar.

-¿El 2018 ha sido el mejor año de tu carrera?

-Sí, el más completo. Coronamos el año con dos títulos muy importantes, contra el clásico rival de toda la vida. Y mis actuaciones y participaciones en partidos que eran decisivos, marcan un gran presente. Eso me tiene contento.

-Si tenés que elegir un momento en la Copa Libertadores que ganaron, ¿con cuál te quedás?

-El partido contra Gremio, en semifinales. Fue un partido en el que estuvimos a diez minutos de quedar afuera y lo buscamos de todas las formas posibles porque era muy injusto que pasara. Fue el único partido en el que me tocó entrar desde el banco y lo sufrí. Esperar en el banco nunca es lindo para un jugador. Pero ese partido fue el punto de quiebre nuestro. Ahí nos dimos cuenta que estábamos para ser campeones. Ahí supimos que se podía, que estábamos muy cerca. Que el grupo estaba más firme que nunca. El grupo humano de River es muy bueno y fue eso lo que nos llevó a ganar tantas cosas.

-¿Qué significó Marcelo Gallardo en tu carrera?

-Me ha bancado mucho. Ha significado un montón. Él fue el que me pidió cuando estaba en Huracán. Me bancó siempre y hoy podemos disfrutar los dos: él porque me bancó y yo porque le pude rendir dentro de la cancha, que es donde nosotros, los jugadores, tenemos que defender nuestro nombre y nuestra camiseta. Ha sido muy importante en mi carrera.

-Sorprende un poco tu pase al Atlanta de la MLS, sobre todo porque recién tenés 25 años. Uno imaginaba que ibas a dar el salto a Europa.

-Si, esa era mi prioridad. Pero no hubo interés de equipos europeos, o no se llegaba al dinero que el club pedía. Estados Unidos ha confiado en mí y Atlanta es un club que está creciendo mucho. Se hizo muy fuerte en esa liga. Esperemos hacer las cosas bien para poder saltar a las ligas europeas como está haciendo ahora Almirón.

-¿Qué sabés de la vida que te espera en Georgia?

-No mucho. Con River hemos ido a hacer pretemporadas a Estados Unidos y es un país muy lindo y muy ordenado. Estoy muy contento y espero que la adaptación sea rápida y pueda seguir con el nivel que tengo ahora.

-¿Cómo te llevás con el inglés?

-Lo estoy aprendiendo. Empecé ahora. Es poco lo que sé, pero le estoy metiendo muchas ganas porque es necesario. Quiero aprender lo más rápido posible para poder comunicarme con los compañeros. Igual creo que estando ahí, escuchando y hablando que es lo que más me cuesta, se me va a hacer más fácil.

-¿Cómo fue tu niñez en Mendoza con tantos hermanos?

-Somos siete hermanos. Cinco varones y dos mujeres. Yo soy el quinto. Tuve una infancia hermosa. Muy divertida. Con tantos hermanos, quilombo todos los días. Nos reíamos mucho. La pasábamos bien. Mi papá era albañil y mi mamá ama de casa, una familia muy humilde, pero con un corazón gigante. Disfrutábamos mucho de las pequeñas cosas que mi viejo nos podía dar. Hay mil historias de esa casa en el barrio Nueva Esperanza de Guaymallen, donde la pasamos muy bien. Por ejemplo los domingos había solamente una coca-cola para todos . Pero lo disfrutábamos y lo valorábamos.

-¿Ninguno de tus hermanos juega al fútbol?

-Jugaron pero acá en Mendoza. Jugaban bien, pero de repente no tenían la constancia que se necesita o pasaron otras cosas que suceden en la vida. Pero alguno pudo haber llegado a jugar profesionalmente. Pero no se dio así.

-¿Siempre supiste que querías ser jugador?

-Desde un principio supe que era lo que quería para mi vida. Que quería ser jugador de fútbol. Empecé a jugar a los cinco años y a los diez ya lo tenía claro. A esa edad uno ya se da cuenta para qué está y si tiene condiciones o no. Siempre jugué en el mediocampo, o del medio para arriba. Nunca cambié de esa posición. Por suerte mis padres siempre me apoyaron mucho. Sobre todo cuando siendo todavía muy chico les decía que quería jugar en Buenos Aires de cualquier forma. Viajé desde muy chico a probarme en clubes. Con 11 o 12 años ya viajaba solo a Buenos Aires, o con algún compañero. Eran locuras que hacía uno por cumplir su sueño. Por suerte dio sus frutos y hoy lo estoy disfrutando.

-¿Te probaste en muchos clubes sin tener suerte?

-Sí, sí. Boca, Racing, Independiente, Banfield, Lanús. Me probé en varios. Mi último equipo en Mendoza fue el centro de Empleados de Comercio, con el que no terminé bien. Porque sentí que me cortaron la posibilidad de jugar en Buenos Aires porque siempre pedían mucha plata. Por suerte, me alumbró Dios con mi representante que es Marcelo Simonian. Él confió en mí y me fue a buscar. Y me llevó a Huracán a los 14 años. Allí arranqué, hice las inferiores y debuté en Primera a los 18 años, de la mano del técnico Juan Amador Sánchez. Fue en el 2011, frente a Almirante Brown. Le estoy muy agradecido a Huracán. Nunca me olvido de ese club al que quiero mucho y me abrió las puertas siempre. En Huracán también fui muy feliz y gané títulos. Además, ellos me dieron la posibilidad de llegar a River Plate.

-¿Hoy sos hincha de River? ¿O tenés el corazón dividido entre River y Huracán?

-Fui hincha de River de chiquito, porque Luis, mi papá era muy hincha en su momento. Después uno se va volviendo profesional y vas perdiendo el fanatismo. Mi papá siempre feliz, primero, cuando yo estaba en Huracán se hizo un poco hincha también, y luego cuando pasé a River estaba loco de la vida.

padre

Esta baboso con Pilar

Lo que más le preocupa al “Pity” al irse a Estados Unidos, es tener que separarse de su hija Pilar, que este mes cumplirá cuatro años. “Primero me voy solo para acomodarme. Y luego ver cómo hacemos para resolver el tema de mi hija. Eso me tiene contento y triste a la vez porque voy a estar separado de ella. Pero va a viajar. Por suerte, con la mamá tengo una excelente relación, lo hemos hablado y ella está de acuerdo con este paso que voy a dar. Por ese lado me quedo tranquilo. Además, con Pilar, aunque somos muy unidos, estamos acostumbrados a estar un poco lejos por el tema de las concentraciones y los viajes. Es una nena hermosa, muy simpática, muy dada. Estoy baboso con ella”.

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