DEFENSOR SPORTING

Héroes violetas: el "Moneda y Pablo López al otro día de La Paz

El arquero tiene 24 años y el delantero 22, ambos, como otros ocho futbolistas de los que jugaron ante Bolívar, son producto de la cantera de Defensor Sporting. Y los dos debutaron en la altura y se lucieron. 

Moneda
Portero. El "Moneda" Gastón Rodríguez abre la puerta del edificio donde vive en Punta Carretas. Foto: Darwin Borrelli.

Gastón Rodríguez jugó el partido de su vida el miércoles en La Paz. El arquero es uno de los diez futbolistas, de los 14 que participaron en el partido ante Bolívar, surgidos en la cantera del club. Llegó a Defensor Sporting con solo once años, procedente del City Park. Y fue allí, en la escuelita del profesor Santos, que los compañeros le pusieron “Moneda”, por su carita redonda. Y el apodo le quedó para siempre.

Subió a Primera División con apenas 17 años de la mano de Tabaré Silva y lleva siete años como suplente. Que los arqueros tengan que esperar mucho para quedarse con la titularidad es normal en tiendas violetas, pero no siempre resulta sencillo.

El “Moneda” está atajando por la lesión de Guillermo Reyes, quien se viene recuperando de una rotura del tendón de Aquiles. Y ayer fue uno de los tantos que le escribió felicitándolo. Y si bien ya había sido titular en partidos importantes, como en Brasil frente a Gremio el año pasado por la Libertadores, su actuación en La Paz fue un gran espaldarazo para él

“No estaba nervioso, pero tenía muchas ansias de saber qué se sentía en la altura. Yo no tuve la misma exigencia física que mis compañeros, porque no corro mucho, pero la pelota va muchísimo más rápido. Y demora un poco más en bajar. Hay que ser muy precavido”, contó el arquero en el apartamento de la avenida Sarmiento donde vive, a muy pocas cuadras del estadio Franzini. “La primera fue un tiro abajo a la izquierda, como a los 15’. Y después salí a descolgar un centro y eso me fue dando confianza. Además, de los compañeros que fueron todos unos leones. Y no se notó que les afectara la altura”, contó.

“La más difícil fue un tiro de afuera fuertísimo en el segundo tiempo, que me reventó el pecho, pero lo pude controlar”, agregó sobre la mayor dificultad. “Y Riquelme, que era la referencia que teníamos en el área no pudo hacer mucho. Se movió bien, pero tanto ‘Coto’ (Correa) como ‘Maxi’ (Perg) lo contrarrestaron”, explicó el arquero, quien siempre tuvo ayuda cuando se sentía frustrado por ser suplente tanto tiempo.

“Mis viejos me bancan la cabeza. También los técnicos, el entrenador de arqueros y los compañeros. Es un puesto complicado, donde los cambios son siempre por lesión. Es muy raro que sea por rendimiento. Ahora que tengo la chance la voy a aprovechar al máximo. La del miércoles fue una linda noche”, dijo con humildad.

La mayoría de los futbolistas violetas reconocen que cuando Bolívar empató el partido pensaron que podía seguir de largo. El “Moneda” no. “Yo creí que se complicaba durante todo el partido, je. Porque casi todo el partido estuvo bravo. Pero nosotros nunca fuimos a empatar, solo a dejar pasar el tiempo un poco más por el tema de la falta de aire. Y el desgaste. Sabemos que un empate era un buen resultado, pero no fuimos a eso”, enfatizó. “Cuando empataron me dio la impresión que se confiaron y no pensaron que íbamos a seguir buscando otro gol”, finalizó el arquero, que tras haber dormido varias horas se iba a Solymar a ver a sus padres.

pablito
Familia. Pablo López con su abuelo, que se viene cada fin de semana de Paso de los Toros para verlo jugar, su hermanito y un primito.

LA PELOTA. Pablo López, fue el autor del segundo gol de Defensor Sporting en La Paz, un golazo, y además, le hicieron el penal que el “Chino” Navarro convirtió en el tercer tanto. El joven de 22 años se fue directo a Atlántida, donde vive su padre, a dejarle el auto. La idea era regresar al rato a su domicilio, el apartamento que comparte con su novia frente al Mercado Agrícola, para descansar. Pero no fue posible. Nunca había recibido tantos llamados y mensajes. Y fiel a la educación que pregonan los violetas y en la que tanto hace hincapié el “Coto” Correa, atendió y le respondió a todos postergando su descanso.

Pablo nunca había jugado en la altura. Pero casi no lo sintió. Recién en el festejo al final del partido se sintió ahogado. “Por suerte, no sentí nada. En lo aeróbico no tuve ningún problema. Le hice caso a los médicos que nos habían explicado que cuando hiciéramos un esfuerzo tratáramos de respirar bien y de oxigenarnos bien antes de hacer otro. Creo que lo psicológico también influye. Uno escucha hablar tanto de la altura, que no sabe con lo que se va a enfrentar. Obvio, que no es lo mismo que jugar en Uruguay, pero lo pude llevar bien”, contó el isabelino. Y agregó que en el estadio, antes del partido y durante el entretiempo, les dieron oxígeno. Tomar cafiaspirina o viagra era optativo. Él tomó solo lo primero.

“Lo único que me costó fue la pelota. Recién me pude acostumbrar casi al final del partido. La tocabas y se iba de tan liviana”, agregó. Sin embargo, teniendo en cuenta el gol que marcó, no pareció que la pelota lo complicara.

“Fue una jugada en la que trabajamos bien, movimos bien la pelota. Villoldo vio mi movimiento, que hice el amague de ir hacia afuera, pero fui hacia adentro. Me salió el golero y lo primero que pensé fue tirarla para el medio, pero vi que se desparramó y se la tuve que tirar por arriba. Era el único lugar. Y son cosas que uno decide en un segundo”, contó sobre su genialidad. “Creo que fue el gol más lindo de mi carrera, por cómo fue, pero sobre todo por lo que significa y más en la altura”.

Pablo reconoció a la vez que cuando Bolívar empató, pensó lo peor. “Traté de no permitirme esos pensamientos, de sacarlos porque veía bien a los compañeros, muy metidos en el partido. Y sabía que si hacíamos un gol más, la historia iba a ser otra. Y fue así”.

El joven, producto de la cantera violeta, no tomó conciencia de lo que habían logrado hasta que regresaron a Uruguay y le empezaron a llover los mensajes de felicitación.

Cuando Pablo llegó a Defensor Sporting hace cinco años, lo hizo junto a Maximiliano Gómez, que también venía del interior. Desde que “Maxi” se fue a España Pablo sueña con seguir sus pasos.

Con el gol que anotó el miércoles, seguro que el sueño no tardará en convertirse en realidad. “Ojalá, ojalá, pero hay que ir paso a paso. Y quiero dejar a Defensor Sporting lo más alto en lo internacional y en el Campeonato Uruguayo”, culminó.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)