MAURO ARAMBARRI

El héroe

El jugador del pueblo y la sensación del sub 20, tiene una banda que lo acompaña a todos lados.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Foto: Archivo El País

Tres días, dos partidos, dos goles... el nombre de Mauro Arambarri empieza a sonar diferente, por la magnitud que adquiere todo lo que rodea al fútbol. Fue tapa de diarios y dejó afónico a 3.000.000 de uruguayos. Es uno de los jugadores sensación del Sudamericano sub 20. Su cara comienza a ser conocida entre los fanáticos. Corre, marca, quita, asiste y, como si fuera poco, ¡hace goles! Transita en el campo de juego con una elegancia que le permite robarse los aplausos en el Campus. Principalmente los aplausos de una de las cabeceras. Es que allí se encuentra un grupo de personas que desde tempranas horas ya va marcando su territorio. Con banderas con leyendas como: "¡Vamos Maurito!", y una de Tropezón, localidad de Salto de la que es oriundo, le van haciendo el aguante. Esa hinchada es su familia, que lo sigue a todos lados.

Y si van dos horas antes al estadio qué decir luego de finalizado el partido y con las actuaciones que ha tenido en este comienzo de torneo. Mientras Mauro se queda en zona mixta asediado por la prensa, "sus hinchas" se encuentran a unos ocho metros prácticamente trepados a las rejas que los separan de ese lugar. Son unas 30 personas y ya todos los tienen identificados. Están adelante del todo y no pueden ocultar su alegría. Se miran, se ríen y no le sacan la mirada de encima. Mauro, el ídolo de ellos, se muestra tranquilo. Está sereno como si estuviera viviendo un sueño del cual no quiere despertar jamás. Con la mochila colgada en sus hombros y las manos en los bolsillos, el volante queda atrapado contra la pared rodeado de micrófonos, grabadores y un foco de luz que parece encandilarlo un poco.

Se toma su tiempo para hablar con todos y responde con la misma tranquilidad que se pone la pelota debajo del pie. Ya pasó más de media hora. El jugador no puede escapar de los medios. En tanto, desde atrás de esa reja, lo siguen mirando. Lo vuelven a señalar y se cuentan cosas al oído. Todos sonríen y él, cuando puede, levanta la mirada y los ve. Minutos después, cuando Mauro se aleja de los periodistas, ya no hay seguridad que valga. Su novia llega antes que nadie y lo abraza. Se le cuelga del cuello mientras él ríe y parece no encontrar palabras para agradecer tanto apoyo. Ahora sí, saca las manos de sus bolsillos luego de un largo rato y también la abraza. "¡Ese es mi hijo, ese es mi hijo! ¡Vamo arriba Negro! Estamos todos bien, con salud. Viví esto con alegría", grita Wilney, su padre, lo besa y le palmea la espalda.

Wilney se muestra orgulloso. Está completamente vestido de Defensor Sporting y no puede ocultar su alegría. De hecho, pide para sacarse una foto con su hijo, en la propia zona mixta y delante de todos. Cuenta que no le para de sonar el celular y que en Tropezón todos hablan de él. "Esto es lindo porque demuestra que se puede. Con el esfuerzo y el profesionalismo que le puso él, se llega", señala.

"Me pasó de todo hoy. Cuando llegué (al Domingo Burgueño Miguel) me di cuenta que me había olvidado de la entrada. Me puse como loco a hablar con la gente de acá contándoles lo que me había ocurrido. No me querían dejar entrar. Estuve rato ahí afuera y pensé que me perdía el partido. Después, no sé si les di lástima o qué, me dejaron pasar", reconoce minutos después.

Al costado, unos niños esperan ansiosos por conseguir un autógrafo de su nuevo ídolo. Mauro hace una pausa, se agacha y deja estampada la firma. Los hinchas lo vuelven a aplaudir mientras la mayoría de sus compañeros ya se encuentran en el ómnibus para regresar a la Posta del Lago. Él sigue sonriendo. Habla en la cancha y responde de esa manera. Claro, antes de irse vuelve a recibir el cariño de su familia que parece no querer soltarlo.

Se acomoda la mochila y vuelve a poner las manos en los bolsillos. Camina hacia el ómnibus entre mensajes de aliento y manos que lo van tocando. Él sonríe, asienta con la cabeza en forma de agradecimiento y levanta el pulgar.

Sube las escaleras del ómnibus y "sus hinchas" se mueven alrededor del vehículo para verlo otra vez y despedirlo desde allí, abajo, a través de la ventana. Se escucha el ruido del motor que en breve es opacado por el aliento de los fanáticos. El ídolo ya está camino a la concentración. La barra de Tropezón camina con el pecho inflado. Es el jugador del pueblo.

Mauro Arambarri, Sudamericano sub 20

Debutó con 17 años en Primera

nMauro Arambarri, futbolista de Defensor Sporting y que en esta selección sub 20 juega con la camiseta número 8, nació el 30 de septiembre de 1995 en Tropezón, Salto. Creció en una zona de chacras ubicada a siete kilómetros de la capital salteña, donde estudiaba y ayudaba a su padre en la estancia. En 2010, llegó a Defensor Sporting. El 15 de setiembre de 2013, cuando aún no había cumplido 18 años, debutó en Primera división. Estuvo en la preselección sub 20 de 2013 y, entre sus logros cuenta que fue vicecampeona del mundo.

El consejo de Wilney: "Siempre le digo que sea respetuoso"

"Acá venimos todos en barra a alentarlo, pero también lo hacemos en Montevideo cuando juega con Defensor. Obvio que a veces no podemos ir todos juntos, pero tratamos de estar siempre que podemos", dijo Wilney, el padre de Mauro Arambarri. "Siempre le digo a Mauro que sea respetuoso con todos y él lo hace bien", manifestó a Ovación con indisimulable orgullo.

El profesionalismo antes que todo, incluso en vacaciones

"Tiene una profesionalidad increíble. A mí me llama mucho la atención lo responsable que es. Se cuida un montón. Por ejemplo, en vacaciones cuando hacemos un asado sin darme cuenta le sirvo un vasito de cerveza y él me dice: No puedo papá. Tengo que tomar agua", confiesa el padre del volante de Defensor Sporting que se presentó en el Sudamericano como una de las figuras.

Lleva siete partidos y dos goles... ¡los dos más importantes!

Durante el proceso de la selección sub 20 de Uruguay, Mauro Arambarri disputó siete partidos de carácter internacional: cinco correspondieron a encuentros amistosos y los otros dos los jugó en este Sudamericano. En total, lleva convertidos dos goles, nada más y nada menos que ante Colombia y Brasil por el certamen continental.

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