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Los hermanos sean unidos

Darío y Robert Flores y  Guillermo y Mauricio Fratta viven en Boston River una experiencia singular

Los Flores
Los hermanos Flores: Darío y Robert. Foto: El País.

Que los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera. Tengan unión verdadera porque si entre ellos se pelean, los devoran los de afuera”. Así dice el Martín Fierro. Y en Boston River, tanto los hermanos Darío y Robert Flores como Guillermo y Maurico Fratta lo tienen claro.

Hay muchos hermanos futbolistas que sueñan con jugar juntos. Algunos no lo cumplen jamás, otros tienen la suerte de hacerlo lo que representa una gran alegría para ellos y sus familias. Que en un mismo plantel haya dos parejas de hermanos, como sucede hoy en Boston River, no es algo habitual.

Para los Flores no es novedad. Darío y Robert ya compartieron equipo dos veces en River Plate, una en Palestino de Chile y esta es la cuarta vez que se juntan. Claro, con los años las cosas han cambiado y Robert, dos años menor que Darío, ya no recibe tantos rezongos.

Los Fratta, por su parte, es la primera vez que comparten equipo y aunque ya han estado, Guillermo jugando de titular y Mauricio en el banco, aún esperan el momento de salir juntos a la cancha. Y cuando ese día llegue seguramente la familia se vendrá desde Rocha para disfrutar desde la tribuna.

“Jugar con un hermano en el fútbol profesional no se da todos los días. Pero para nosotros no es novedad, ya jugamos juntos dos veces en River Plate, siempre de la mano de Carrasco y después lo hicimos en Palestino con Carreño. La primera vez que jugamos juntos, Robert recién debutaba en Primera División y yo volvía de Peñarol”, explicó Darío Flores.

“Como nuestros padres se separaron cuando éramos muy chiquitos y nos fuimos a vivir a la casa de mi abuela, yo siempre traté a Robert no sé si como un padre, pero asumí el rol del hermano mayor”, agregó el defensa. “En el fútbol siempre traté de apoyarlo en lo que podía y si tenía que darle algún rezongo, también lo hacía. Me acuerdo una vez que perdió una pelota en la mitad de la cancha por tirar un caño y lo puteé todo. Ahora, es un poco al revés y él me putea a mí”, contó riendo.

“Nosotros ya estamos acostumbrados a jugar juntos, pero siempre es bueno, sobre todo para nuestra mamá, que es la que más lo disfruta. Ella siempre nos quiere ver bien y si es juntos, mejor”, explicó por su parte su hermano, Robert.

“Ahora es bien diferente a cuando jugamos por primera vez en River y yo recién debutaba, ahora tenemos otra edad y otra experiencia. Aunque lo sigo escuchando ahora nos tratamos con otra soltura. Y tengo más argumentos para poder contestarle. Cuando sos joven te tenés que comer todo lo que te dicen, ahora con lo vivido y los años en Primera, tengo más argumentos”, explicó el volante.

“Además, yo soy mucho más calentón y protestón. A veces me caliento en el momento y después me arrepiento. Soy mucho más temperamental que Darío, pero siempre está el respeto. Y cuando uno le dice algo al otro es para ayudarlo a mejorar. A él y a cualquier otro compañero”, admitió Robert, quien le dio a su hermano buenas referencias sobre Boston River.

“Precisaban un central y se acordaron de mí. Robert me dijo que era un equipo que intenta hacer las cosas bien, más allá de las dificultades típicas del fútbol uruguayo. Además, con el ‘Turco’ Apud ya habíamos tenido una oportunidad de trabajar juntos y no se había dado. Y me gusta su idea de juego. Se dio como un todo y además volví a disfrutar de jugar con Robert”, afirmó en tanto Darío.

COMPAÑEROS.  A veces es un poco raro para los futbolistas de Boston River compartir el plantel con los hermanos. “Más que somos cuatro. Nos dicen que nos pasamos peleando, pero que después estamos siempre juntos porque uno siempre lleva al otro. Bromas en el buen sentido”, contó Robert.

Mauricio Fratta jugaba en las formativas de Danubio y llegó a Boston River, donde ya estaba su hermano mayor Guillermo. “Nunca habíamos estado juntos en un club. Cuando yo me vine a las formativas de Defensor Sporting, él jugaba en San Carlos, viajaba de Rocha a San Carlos”, contó Guillermo sobre su hermano dos años menor que él.

“Estoy recontento de poder compartir plantel con él. Es una alegría muy grande para toda la familia. Vivimos cerca y vamos juntos a entrenar. Charlamos mucho, estamos aprendiendo juntos y obvio, que quiero lo mejor para él”, dijo el defensa.

“Somos todos compañeros y somos dos más del grupo, obvio que siempre hay alguna jodita. Si lo rezongo por algo me empiezan a decir ‘mirá el hermano grande como rezonga’ y esas bobadas... Pero no soy de rezongarlo”, agregó sobre su hermano arquero, que rota en el banco de suplentes. “Tiene muy buenas condiciones, es grande, fuerte y muy atajador. Tiene un gran potencial”, lo alabó.

“No es común jugar con tu hermano, pero lo he aprovechado para que me ayude”, dijo Mauricio, quien ayer no estuvo en la práctica matutina del plantel principal porque atajaba por la tarde en Tercera.

“No es lo mismo recibir un consejo de un compañero que de un hermano. Nos llevamos muy bien y nos decimos todo, capaz que me ve que estoy haciendo algo mal y me lo dice. Pero es sólo eso, después es un compañero más”, agregó el arquero de 20 años.

“Cuando estaba en formativas nunca había imaginado que iba a estar en el mismo plantel que mi hermano, se dio y es algo muy lindo. No sé si el día que nos toque jugar a los dos voy a sentir que cumplí un sueño, es que como todavía no lo viví; no sé lo que voy a sentir”, agregó Mauricio, quien llegó a Boston River a principio de año para ser el tercer arquero y debutó en el banco de suplentes de Primera en el partido frente a Defensor Sporting, porque Kevin Larrea está a préstamo del equipo violeta. Luego Apud los rotó.

mamá

Escuchando los gritos de Matilde

Los Flores son una familia muy futbolera y Matilde, la mamá de Darío y Robert, los ha acompañado siempre. Era ella la que los llevaba al baby fútbol en La Paz cuando eran niños y no se pierde un partido hasta el día de hoy. Y le gusta mucho gritar. “No se aguanta”, reconoció Darío. “La voz que se escucha de la tribuna siempre es la de mi madre. Ya todos la conocen”, dijo por su parte Robert. Pero en el fondo, ambos le están muy agradecidos.

familia

El apoyo viene de donde sale el sol de la patria

Mauricio Fratta hizo las formativas en Danubio, pero con tres arqueros por delante como Cristóforo, Facundo Silva y Etulain, sabía que iba a tener pocas posibilidades en el equipo de Peirano. Cuando salió la chance de irse a Boston no lo dudó. “Encontré un club con ganas de crecer y que tiene un muy buen grupo humano”, contó Mauricio. Su familia no viene todos los fines de semana a verlos, porque Rocha no queda a la vuelta de la esquina. Pero Arturo y Mónica siempre están pendientes de sus hijos. Por ejemplo, él viajó entre semana la primera vez que Mauricio estuvo en el banco frente a Defensor Sporting. Y luego los vio por televisión en la Copa Sudamericana, donde el menor repitió entre los relevos.

Fratta
Lo hermanos Fratta: Mauricio y Guillermo. 
montevideo

Romina juntó a los Fratta en la capital

Cuando Guillermo Fratta se vino de su Rocha natal para jugar en las formativas de Defensor Sporting, vivió seis en una residencia. Hasta que su hermana mayor, Romina, se vino a estudiar a Montevideo. Luego se vino Mauricio para las juveniles de Danubio y los tres vivían juntos en un apartamento. Pero cuando Romina se recibió de escribana, los varones se separaron y hoy viven cerca, pero cada uno en su casa.
Guillermo fue dado a préstamo por los violetas a Boston River para jugar el Uruguayo Especial en 2016 y luego el club adquirió su ficha. Y ahora el equipo del barrio Bolívar le abrió las puertas a Mauricio, el menor de los tres.

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