Selección

Una herencia pesada: brazalete celeste

Godín, el capitán que preparó Lugano y que Tabárez eligió: “Es un orgullo, es algo que te hace vivir”

Diego, andá preparándote, mirá que vas a tener que agarrar la posta ehh...". La frase de Lugano no fue una más. Tampoco una frase cualquiera. Se dio después de uno de los tantos entrenamiento de Uruguay en Sete Lagoas, en plena Copa del Mundo en Brasil 2014. La "Tota" sabía que su rodilla no aguantaba más y que su compañero de zaga tenía que empezar a ejercer el liderazgo dentro y fuera de la cancha.

Es una de las tantas funciones que tiene que ejercer el capitán de la Celeste, porque así lo marca la historia. "Es inexplicable lo que significa llevar el brazalete de la selección. Es algo hermoso, un gran orgullo, pero también una gran responsabilidad. Es como decía siempre la Tota: es algo que te hace vivir", recordó Godín tras haber disfrutado su primer capitanato en Brasil.

"Todos somos diferentes y yo no voy a cambiar por llevar la cinta. Cada uno intenta liderar desde su naturalidad. Yo lo hago desde la humildad y el compañerismo. Y siendo uno más del grupo, jamás le diría una palabra de más a un compañero. Sigo siendo el mismo. Llevamos muchísimos años juntos y cada uno sabe el rol que tiene en el grupo. Yo trato de liderar con el ejemplo y brindar lo mejor", dijo por aquellos días de Sete Lagoas.

"Con Lugano pasamos muchos años juntos, creo que entre comillas él me fue preparando para esto. Es como me dijo una vez el maestro (Tabárez): no fue una decisión que se tomó el día que Lugano se lesionó en el mundial, era algo que él ya había meditado. Y me estaban preparando. Conozco a la Tota y siempre me llamaba, me invitaba a reuniones, me comentaba las cosas del grupo para que fuera participando. Él me vio como futuro capitán", reconoció Godín, que hoy luce con orgullo el mismo brazalete que alguna vez llevaron Nasazzi, Obdulio, Ubiña, De León, Paolo Montero y el Canario García.

Godín demuestra estar a la altura de la historia.

El gran Obdulio, símbolo de todos.

"Si perdemos por dos o tres goles estamos hechos", dijo un dirigente uruguayo en el vestuario celeste minutos antes del partido final de la Copa del Mundo 1950 entre Brasil y Uruguay. "Hechos un carajo, hechos solamente si ganamos... si entramos vencidos es mejor ni salir al campo de juego, no vamos a perder ese partido, y si lo hacemos no será por cuatro goles. No piensen en toda esa gente, los de afuera son de palo, el partido se juega abajo y si ganamos no va a pasar nada; nunca pasó nada", les dijo Obdulio a sus compañeros. Para muchos fue El Gran Capitán. Y al igual que José Nasazzi, fue un ganador. Un hombre con temple, personalidad y ascendencia sobre propios y extraños. No solo hay que tener personalidad para llevar el brazalete de capitán con la Celeste en el pecho. Hay que tener trayectoria, y experiencia, pero también un rendimiento acorde a tamaña responsabilidad. Hoy, la posta que dejó Lugano la tomó Godín. Y no ha fallado. Todo lo contrario. Se ha comportado como un gran capitán, dentro y fuera de la cancha. Y eso es lo que vale.

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