HISTORIAS

Hay vida después del fútbol

Juan Pablo Rodríguez tiene sólo 34 años y podría seguir jugando. Hoy trabaja ocho horas por día y no extraña.

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Juan Pablo Rodriguez

Juan Pablo Rodríguez era el capitán de Racing, pero un día dijo basta y agarró para las ocho horas. Fue hace seis meses y asegura que no extraña, aunque despunta el vicio jugando en la Liga Universitaria y ahora, recientemente, en el fútbol playa. Siempre con la camiseta de Racing, el club que ama y que heredó de su familia.

"Yo estudié ingeniería civil y aunque esto no tiene nada que ver, encontré un tema innovador para Uruguay que me tiene atrapado y con la cabeza ocupada en las máquinas y en las etiquetas termocontraíbles. Vengo a ser una especie de encargado de planta. Lo que tiene de ingeniería es que hay que resolver problemas constantemente. Me llena el día. Y prácticamente, no tengo tiempo de acordarme del fútbol", explicó durante un alto en sus nuevas tareas.

"Esta empresa se empezó a montar despacito hace dos años. Fue una idea de mi viejo investigando el mercado. Yo no tenía ni idea. Empecé a trabajar, sobre todo a capacitarme en el tema cuando aún estaba jugando. Llegó un momento que la cosa venía para full time y que ya no se podía combinar. El hecho de que yo ya estuviera grande para el fútbol, sumado a algunas cosas que pasaron hicieron que inclinara la balanza y me volcara para el trabajo", explicó quien tiene solo 34 años y la calidad suficiente para seguir jugando.

La empresa y algunos hechos que sucedieron en Racing, influyeron en su decisión de colgar los zapatos, al menos profesionalmente. "Fueron las dos cosas, un combo perfecto. Quizás podía haber estirado un poquito más el fútbol, pero las cosas que pasaron también tuvieron que ver. Tuvimos un año y medio muy malo y parece que la gente se desacostumbró de pelear descensos. La hinchada, que tiene una camada nueva, se puso muy exigente tras diez años en Primera División y de haber jugado copas internacionales. Pero se olvidaron de la historia del club, que siempre estuvo en las primeras posiciones de la Segunda División. Al menos desde que yo tengo uso de razón y de lo que me contaron. Obvio, que si me preguntás donde quiero a Racing, lo quiero siempre en Primera. Campeón y jugando la Libertadores, pero no podemos borrar 90 años de historia del club. Creo que la vida más que el hincha de Racing ha cambiado. Estamos en un momento en que solo sirve ganar y a cualquier precio. Recibía insultos, cosas que antes no pasaban. Nunca esas cosas había recaído en mi, que me formé ahí. Hubo un momento en que tuvimos que decidir que mis hijas no fueran más a los partidos. Y me pareció que privarme de eso, en el cuadro que soy hincha, no valía la pena. Antes de tenerle bronca al club, preferí irme y seguir con este sentimiento hermoso que tengo de ser hincha de Racing", explicó.

Que el 2016 fuera un año electoral y que su padre, Raúl, volviera a ser candidato, también influyó. "Había campaña política en el club y a veces la gente no sabe diferenciar lo que es mi viejo como presidente y yo como jugador. Yo me formé en Racing, estuve 20 años en el club y mi viejo no fue presidente 20 años. Sentí que se me dejó de valorar en el rol que yo cumplía en el club", admitió.

Carrera.

Además de la de Racing, Juan Pablo visitó otras diez camisetas en equipos de Uruguay, Argentina, México y Arabia Saudita. Pero insiste en que no extraña. "Sinceramente, no sé si es porque es muy pronto o porque estoy a full en la empresa, pero paso todos los días por la cancha de Racing, de ida y de vuelta, y en ningún momento me digo que bueno estaría venir a entrenar hoy. Todo lo contrario. Por eso creo que era el momento, quizás tenía que vivir un click así. Pero mientras duró el fútbol lo disfruté mucho".

Si mira para atrás le queda la asignatura pendiente de su corto paso por Nacional y de haberse ido a jugar a Estudiantes cuando había sido citado a la selección. "A veces me pongo a pensar en esas cosas. En Nacional en el 2004 entrené la pelota quieta un viernes para jugar la Libertadores y el sábado me dijeron que me bajaban de la lista porque estaba inhabilitado por un doble préstamo, por un problema legal. Pero no me quejo de mi carrera. Soy feliz con lo que me tocó. Hoy los hinchas de All Boys de Argentina me siguen pidiendo que vuelva aunque llevo seis meses sin jugar".

Ecografías.

Hoy tiene una vida más normal, aunque trabaja muchas más horas que cuando jugaba al fútbol. Ocho horas diarias de lunes a viernes y cuatro los sábados. "Si contamos las horas, hoy veo mucho menos a mi familia. Porque generalmente, en el fútbol te vas a entrenar de mañana y al mediodía ya estás almorzando en tu casa. Lo que sí es cierto es que ya no los tenés ocupados sábados y domingo con concentraciones y partidos. Ahora me puedo hacerme un hueco para una cantidad de actividades. Como estar presente en actos escolares, clases abiertas, fiestitas de fin de año o ecografías. En el fútbol no está bien visto que te pidas la mañana para ir a una ecografía de embarazo".

Los horarios son diferentes, y las presiones también, pero igual están presentes. "Es otro tipo de presiones, de la entrega de las etiquetas o de que vaya funcionando la empresa. Antes era la presión del resultado y el rendimiento, que lo disfruté muchísimo, pero hoy creo que el camino es este. Descubrí que hay vida después del fútbol. Cuando un jugador deja tiene aún la mitad de la vida por delante. Y son contados los casos que pueden vivir de lo que ganaron. Yo no me quejo de mi carrera, al contrario. Tuve mis salidas interesantes y algunas muy buenas económicamente, pero hoy si no trabajo, no le puedo dar de comer a mis hijos, pagarles la educación y la sociedad. Habría que concientizar un poco más a los jugadores que hay que prepararse para otra cosa. La vida continúa".

La misma foto junto al "Chino".

Juega en Racing Universitario, pero aclara que no tiene nada que ver con el club más allá del nombre y el sentimiento de hincha que comparte con su hermano "Maxi". Y hace unos días debutó en el fútbol playa, sin haber pateado nunca una pelota de ese deporte. "No pude ir a las prácticas por el trabajo. Por suerte me fue un poco mejor de lo que esperaba. No es lo mismo correr en una cancha que en la arena blanda, es una experiencia que me está gustando". Le ha ido bien y Racing ya está en cuartos de final de la Liga Uruguaya. "Me encanta el deporte y que mi familia me vaya a ver jugar. ¡Y estoy jugando con el Chino Recoba y con el escudo de Racing! Algo que nunca había pensado".

Es más, el otro día se sacó en una foto con Recoba, la misma que se habían sacado juntos en el 2003 cuando Carrasco lo citó para jugar unos amistosos y compartieron la selección.

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