UNA GAMBETA

Hay un sentimiento muy fuerte

EDWARD PIÑÓN

Edward Piñón

Tengo que ir muy atrás para encontrar un caso similar. Allá por 1986 la riqueza técnica de los jugadores que integraron el plantel de Omar Borras nos permitía a los uruguayos resolver el Mundial antes que empezara a jugarse. Si hasta algún periodista brasileño colocaba de favorito a la Celeste gracias al nivel de fútbol que exhibían en su Liga Darío Pereyra y Ruben Paz. Y, de verdad, por lo que eran Enzo Francescoli, Jorge Da Silva, Antonio Alzamendi, y muchos otros talentosos, ingresé de manera decisiva en el grupo de los que se convencieron que existían posibilidades reales de tener un protagonismo mayúsculo.

Sudáfrica 2010 despertó algunas sensaciones similares (por suerte está en el archivo de Ovación), de que Uruguay podía meterse entre los cuatro mejores, pero no al nivel de que lo se genera en la actualidad por las propias convicciones que tienen los futbolistas y los integrantes del cuerpo técnico.

Ningún plantel va a ir a un torneo pensando que va a perder, pero no todos pueden entrar a la cancha convencidos que tienen el potencial que se precisa para levantar la Copa. En Uruguay, ese sentimiento es muy fuerte.

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