DE VOLEA

No hay cura para la endémica falta de competitividad

Daniel Rosa

Si se había generado cierto entusiasmo en los equipos e hinchas uruguayos con el regreso de la Copa Libertadores, rápidamente se aplacó. Bastaron 180 minutos (los 90’ de Peñarol ante Colo Colo y los 90’ de Nacional frente a Racing) para darse cuenta que no hay pandemia que pueda beneficiar a los equipos uruguayos.

El mayor rodaje, la preparación física, el factor psicológico de estar enfocado desde hace más tiempo que el resto en jugar... Todo estaba a favor de aurinegros y tricolores y decepcionaron, incluso Nacional ganando. Una cosa es el resultado y otro el rendimiento. El campeón uruguayo, con nueve partidos disputados contra ninguno de Racing en los últimos seis meses, terminó dominado y contra su arco incluso jugando con un futbolista más. Así y todo, hay que mirar el vaso medio lleno y es que tiene nueve puntos en nueve disputados.

Peñarol directamente no tiene ni un cuarto de vaso lleno para mirar. No da lugar al optimismo. Sin fútbol, sin profundidad, con cambios mal hechos, empezó ganando y terminó perdiendo. Ni la pandemia ni la vacuna salvarán al fútbol uruguayo de otra frustración internacional.

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