Informe

¿No hay más códigos?

El fútbol ya no es el mismo, cambió dentro y fuera del campo de juego.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Foto: Archivo El País

Codazos, "cortitos" en las costillas, agarrones, salivazos, pinchazos con alfileres, tierra en los ojos de los arqueros, tirones de cabello, insultos, pechazos, provocaciones. Historias de batallas épicas en una cancha de fútbol. Recuerdos de partidos de Copa en donde todo valía, y nadie se quejaba.

Otro fútbol. Otros tiempos, sin cámaras ni partidos televisados en vivo y en directo.

Hoy muchos añoran esa esencia dentro de una cancha. Y afirman, como Gustavo Poyet desde Inglaterra, por ejemplo, que "los códigos en el fútbol no existen más, y acá en Inglaterra, tampoco. Hoy todos opinan de los contrarios, acusan a los rivales y no miran para adentro, no ven los problemas de su equipo. A mí me gustaba el fútbol de códigos. Como era antes", confió no hace mucho a Ovación.

Pero Poyet no es el único que lo afirma. Cracks de otrora también. Ángel Brunell, de destacada trayectoria en el Nacional que ganó todo en los años 1970 es claro en ese sentido. "¿Tirarse como se tiran ahora? No podías… si te tirabas y te quejabas venía el "Mudo" (Montero Castillo) o el "Peta" (Luis Ubiña) y te levantaban de pesado. Te tiraban del pelo y te decían: Dale nene no seas cagón. No había chance de que te tiraras. Te tenían que pegar duro para quedarte tirado", dice convencido mientras mira a Danubio en Jardines.

"El fútbol cambió, no sé…. La televisión hoy muestra todo, es diferente. Y eso creo que también influye. Hay más control, hoy se ve todo lo que pasa adentro de la cancha, antes no se veía, éramos los jugadores y los jueces, nada más. Y pasaba de todo. Eran verdaderos partidos de hacha y tiza. Y los de la Libertadores eran tremendos… batallas con la pelota… ¡qué te ibas a tirar! Tas loco!", remarca Brunell.

Del otro lado casi siempre el "Lito" Héctor Silva. Con la aurinegra en el pecho. Otro crack que ganó todo con el Peñarol de los años 1960. "Sí, sigo yendo al fútbol, voy a ver a Danubio y a Peñarol, pero la verdad es que no estoy muy cerca de los jugadores. No sé si cambiaron los códigos, eso no lo puedo asegurar, pero veo cosas que antes no pasaban. Yo qué sé… eso de salir corriendo y reclamarle al juez una tarjeta para el rival. Eso no se hacía. No mandábamos en cana a nadie, era problema del juez, pero ahora parece ser una costumbre. Y no acá, lo veo por televisión y pasa también en Europa. Eso para mí, está mal", dice "Lito".

"Lo que noto es que los jugadores se tiran mucho. Yo antes no me caía nunca, ni me tiraba. Si me empujaban o me pegaban me caía, claro, pero yo no lo buscaba. Me parece que eso ha cambiado. Hoy veo que prefieren tirarse a ver si el árbitro cobra penal antes que pegarle al arco. No patean. Antes no… ¡¿mirá si me iba a tirar adentro del área?! Le pegaba al arco. Y con los centros pasa lo mismo. No saltan bien, se empujan, se abrazan. Nosotros saltábamos limpiamente pero teníamos otra técnica. Yo, por ejemplo, me apoyaba en el rival. Tomaba carrera y saltaba pero utilizaba al rival para sostenerme y no era falta… era una técnica", agrega Silva.

"Cada uno sabía lo que tenía que hacer. Y sabíamos si un partido iba a ser complicado o no. Y si era brava, había que bancársela. En aquella época te decían: pegale la primera con fuerza que el juez no te echa. ¡Y los primeros minutos eran una cacería! ¡Te pegaban cada patada! Y eran tipos grandes, de 90 kilos, ¡nadie los echaba! Hoy veo que el futbolista está más protegido. Las cámaras lo muestran todo, reciben menos golpes y te echan al primer o al último minuto", afirma "Lito".

"Los defensas sabíamos que había que ablandar a los delanteros. Pegarles, tenerlos a raya como quien dice. Y los delanteros estaban preparados porque después te acomodaban en los córners. Te comías un montón de codazos en las costillas y la cara. Y nadie decía nada. Te miraban, te sacaban el número de la camiseta y sabías que en la próxima había revancha. Te mataban en la otra pelota, pero nadie se quejaba y menos al juez", remarca Brunell, un zaguero de buena presencia y pierna dura.

Pero no sólo han cambiado los códigos dentro de la cancha. También cambiaron en el ámbito dirigencial, en los vestuarios. Antes, lo que se hablaba dentro de las cuatro paredes de un camarín quedaba ahí, entre esas cuatro paredes, hoy todo trasciende, y muchas veces, termina generando una polémica.

No todo pasa por las cámaras de televisión. "Nosotros íbamos a los estadios y sabíamos que salir a la cancha era un ring. Había colaboradores y cuando llegabas al túnel te mataban a piñazos", recuerda el "Lito" Silva.

Era una constante, y más en los famosos partidos de Copa, donde todo estaba permitido, donde todo valía, pero nadie decía nada, esperaba la revancha.

"¡Un asesino!"

Yo tengo un amigo en Italia, un hombre de fútbol. No podía creer lo que había hecho Giorgio Chiellini. Me dijo: "¡Justo ese que es un asesino! Justo ese Chiellini que es un criminal, te pega todo el partido. Suárez ligó mal, otro no lo hubiese denunciado. Y eso también cambió, el denunciar a un rival. Esas cosas no se hacían. Era de buchón, como se dice ahora. ¡Mirá si un italiano se iba a quejar! ¡Por favor! se aguantaba y en la primera de cambio te atendía en el área", aseguró Héctor "Lito" Silva, un delantero que no sólo sorportó mordiscos de los rivales, también piñazos y codazos.

"Los problemas se arreglaban en la cancha, o en el túnel del estadio"

No sólo en la década del 60 o del 70 pasaba "de todo" dentro de un campo de juego. Ya en los 80, y hasta en los 90, hubo duelos memorables, partidos inolvidables, hazañas de todo tipo y color de equipos uruguayos.

De hecho, la última conquista de Peñarol se dio a fines de los 80, en aquella final de la Copa Libertadores de América de 1987, en Santiago de Chile. "Se la teníamos jurada a los colombianos. No sé... si no hubiésemos ganado, se armaba flor de lío. Había desafíos de todo tipo. Nos babosearon de lo lindo. Pero nadie decía nada. Ni nadie dijo nada después del partido. Y pasó de todo adentro de la cancha", recuerda Jorge "Tito" Goncálvez. Y agrega: "Hoy los jugadores están más expuestos. Hay un montón de cámaras… siempre pasaron cosas dentro de la cancha, y van a seguir pasando. Lo que sucede es que antes no se veían y ahora sí. Lo que pasa en un partido en Japón se ve acá en segundos. Hoy cambió el mundo y el fútbol. Siempre hubo códigos y siempre se respetaron, en mi época y en todas las épocas. Hay cosas que quedan dentro de la cancha o de un vestuario. Hoy se ve todo, esa es la diferencia".

Tony Gómez quedará en el mejor recuerdo de los hinchas de Nacional. Campeón de América y del Mundo, precisamente, con un penal que colgó del ángulo holandés. Fue el último logro tricolor, en 1988. "Cambió todo. Si te pegaban, a la vuelta se la devolvías. Era así. No pasaba nada, y nadie denunciaba nada. Todo lo que se hacía en la cancha, quedaba ahí, no trascendía. Yo creo que había otros códigos, otra forma de ver el fútbol, más allá de las cámaras y la televisión. No había tanto teatro como ahora. Si estabas muy caliente, se arreglaba fácil. Te espero afuera del estadio, le decías y listo. ¿Sabés las veces que vi cruzar el túnel ciego de un vestuario a otro? Y jamás trascendió, jamás se dijo nada. Los problemas se arreglaban ahí, mano a mano, y en medio del túnel. Hoy te denuncian...", agrega el marcador de punta que tocó la gloria en Japón.

Copas

Los inicios de la Libertadores, cuando mandaba Peñarol en el concierto continental, y los partidos, muchas veces eran rings completos de arco a arco. Otros tiempos.

Cuadrazos

“Lito” Silva tenía que saltar con los codos bien abiertos. Recibía “piñas” en cada tiro de esquina. Recuerdos inolvidables.

Batallas

Las Copas de los años 1970, cuando empezó a tener su hegemonía Nacional y Brunell (derecha) era figura en la zaga.

Clásico.

Los grandes dejaron su huella en la Copa de 1987 y 1988. Eran otros tiempos, y no había tantas denuncias de los jugadores.

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