PEÑAROL

Hay banca: Cuida la plata

Para los dirigentes, el trabajo de Leo Ramos dejó saldo positivo y lo respalda para que continué en la misma línea.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Leonardo Ramos. Foto: Ariel Colmegna

En los últimos campeonatos, aún ganándolos, Peñarol tuvo más sombras que luces. Pasó en el Uruguayo que obtuvo bajo la conducción de Pablo Bengoechea primero, y Jorge Da Silva después. Ambos entrenadores navegaron en aguas turbulentas, pero al menos lograron llevar al barco aurinegro a buen puerto.

La historia volvió a repetirse en el Uruguayo Especial, donde quedó relegado ya en las primeras fechas, y también en este Torneo Apertura, donde peleó por el título, pero la seguidilla de empates lo alejó a cinco etapas del final.

Peñarol no encuentra el rumbo, ni la fórmula, y después de lo que pasó (entre la Libertadores y el Apertura) las palabras que tiró Diego Forlán en noviembre de 2015, cobran más vigencia que nunca: "Lo que pasa en Peñarol no es culpa de Bengoechea, es culpa de todos. Obviamente que como cabeza de grupo asume la responsabilidad. Pero está claro que adentro de la cancha la culpa es de los jugadores, en un gran porcentaje, que somos los que tomamos las decisiones", dijo el 10 en su breve pero exitoso paso por el aurinegro.

Casi dos años después, el panorama es casi idéntico. Se cargan las baterías contra Leo Ramos, un entrenador que hace apenas cuatro meses se hizo cargo del plantel.

Para los directivos, no hay dudas: Ramos tiene crédito y espalda suficiente como para seguir hasta el final de temporada.

El propio Gonzalo De los Santos, director deportivo de los aurinegros lo dijo el lunes: "la continuidad de Ramos no está en duda, el cuerpo técnico trabaja muy bien y tenemos que apostar al futuro. Hay que seguir trabajando, la receta para salir de este momento es trabajar, trabajar y trabajar. El balance final hay que hacerlo cuando termine la temporada. Ahí analizaremos los aciertos y los errores cometidos".

Recuperó.

Leo Ramos le devolvió identidad a un equipo que no la tenía. Lo vivió Bengoechea y después el "Polilla" Da Silva. Les tocó dirigir un plantel que "se caía" ante el primer gol o el primer traspié.

Ramos también recuperó a varios jugadores, y respaldó a varios del semillero. Nández jugó como nunca, Quintana terminó ganándose un lugar en la zaga y fue de los puntos altos del equipo, le dio continuidad y apoyó a Petryk en el lateral derecho, y mechó a Diego Rossi en partidos de Copa y el Apertura.

En el primer torneo, empató más de lo que ganó, dejó escapar puntos en los últimos minutos, y eso está en el debe.

"Todos los equipos cometen errores, pero a nosotros nos cuestan caro y a otros no", dijo Ramos después de la (dura) derrota ante Cerro el pasado fin de semana. Fue el adiós del invicto, lo único que le quedaba por defender a Peñarol después de haber quedado afuera de la Libertadores y de la carrera por el título en el Apertura.

El entrenador cuenta con el apoyo de los consejeros, y principalmente de Juan Pedro Damiani, que entiende que con Ramos se "lograron cambiar muchas cosas".

Peñarol, que ya piensa en el período de pases y en algunos "retoques" en el plantel, le apunta al cierre con Racing y a ganar el Intermedio. "Hay que tratar de ganar el último partido que queda del Apertura y luego encarar el otro torneo que se viene. Todos los jugadores que están acá saben donde están. Sabemos todos donde estamos. Seguiremos trabajando sobre los errores, que nos impiden llevar el resultado. Hemos tenido muchos más errores que no solo pertenecen a la defensa sino al equipo entero, que nos hacen perder los partidos. Para ser campeones hay que ganarles a todos los que nos toque enfrentar", agregó Ramos el domingo.

Tiene respaldo, y con ese apoyo, encarará lo que se viene.

"Cebolla" es duda para el domingo.

Cristian Rodríguez sigue sentido (contractura muscular) y no entrenó a la par de sus compañeros. Es duda para el partido del domingo ante Racing.

LO BUENO.

Recuperó la identidad perdida.

Con Ramos como entrenador, se vio otro Peñarol en cancha. Hubo más entrega, más actitud y más jugadores con temperamento, de los que empujan hacia el arco rival. Se le reconoce el haber recuperado la identidad.

Mejoró el nivel de varios jugadores.

Ramos tuvo varios aciertos en estos cuatro meses. Le dio la titularidad a Petryk y a Quintana, respaldó y mejoró el rendimiento de Nández, "mechó" a Diego Rossi en partidos de Copa y Apertura, y le dio más confianza.

Se arregló con un plantel corto.

Las lesiones y las suspensiones desnudaron una realidad: Peñarol tiene un plantel corto para afrontar una doble competencia. Tuvo que apelar a Alex Silva como Volante, y a "Cachila" Arias como lateral izquierdo. Y anduvieron bien.

Juventud, y una sola figura.

Peñarol se desprendió de los experientes en el período anterior, y conformó un plantel joven, con bajo promedio de edad (22,3). Logró darle personalidad y fogueo a varios juveniles. Sólo tuvo al "Cebolla" Rodríguez como figura de relieve internacional. Muy poco.

Se la jugó ante la lluvia de críticas

El respaldo a algunos futbolistas también cuenta a favor de Ramos. Bancó a Gastón Guruceaga en medio de las críticas, pidió a Mauricio Affonso en el plantel y lo puso en el once titular, bancó a Lucas Cavallini cuando no hacía goles. Mostró convicciones y personalidad.

LO MALO.

No ganó partidos que eran ganables.

Peñarol ganó solo seis partidos a lo largo del Apertura. Tuvo siete empates, y viene de sufrir su primera derrota en el plano local ante Cerro. En el debe, a Leo Ramos le faltó ganar partidos que "estaban ganados" y no los pudo ganar.

El sabor agridulce de la libertadores.

Peñarol tuvo dos caras en la Libertadores. Jugó muy bien ante Palmeiras (en San Pablo y Montevideo) pero no sacó ni un punto. Tuvo su mejor desempeño en este semestre, pero quedó eliminado en primera fase.

No cerró partidos que fueron claves.

Pudo ganar el clásico, pero lo empató en la última pelota. No cerró el partido. También tuvo el triunfo ante Palmeiras, y no abrochó (ninguno de los dos encuentros) y ante Wilstermann "se regaló" en la altura con equipo "fracturado".

Apostó a un mismo equipo: no rotó.

Ante Plaza Colonia y River Plate se vio un Peñarol agotado, dando muestras de cansancio por tanto trajín. "No me arrepiento de no haber rotado al plantel", dijo tras la derrota con Cerro. Ese puede ser un punto en el debe en estos primeros meses en Peñarol.

Costa-urruti, dos ‘bajas’ sensibles.

No tuvo en cuenta a dos futbolistas que —en algún momento— pudieron ser recambio en el equipo. Tomás Costa decidió rescindir su contrato tras haber jugado poco y nada, y no le dio oportunidades a Luis Urruti, hoy goleador en la Tercera División de los aurinegros.

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